2018-02-11
DONDE NUNCA PASA NADA
Además de la vorágine de
las ciudades donde se vive más deprisa y las noticias se te amontonan sin dar
tiempo a asimilarlas, hay remansos de paz donde, aparentemente, todo transcurre
tranquilo. Son los pueblos, lugares campestres que consideramos idílicos, pero
seguramente será durante un rato o un verano. Donde, según palabras de mi
suegro, «la gente envejece, empobrece y embrutece».
Me comentaba el otro día
una persona que vive en pueblo: «ya puedes llevar viviendo treinta años, pero
como no seas de allí, no te enterarás de nada. Eso sí, ellos sabrán todo de
ti». El concepto de vida privada no tiene dos direcciones.
Hay una corriente entre
ciertos sectores de la progresía de irse a vivir a los pueblos en contacto con
la naturaleza, Son los que los autóctonos denominan agropijos. Si eres de pueblo, joven y estás a la última, no pasa
nada, pero si te has mudado de la urbe, ya no perteneces a los suyos.
Cuando de puertas adentro
no hay novedad, hay que buscarla fuera, pero sin que se note. La discreción de
los visillos es fundamental. Se espía al vecino por curiosidad y posiblemente
también por envidia y se espía al forastero.
Siempre que voy a un pueblo pequeño tengo la absoluta certeza de que soy
observado. Se puede llamar cotilleo, chismorreo, alcahueteo, comadreo o interés
sin especificar. El que llega de fuera siempre aporta algo. Es quien trae
noticias, las novedades y rompe la rutina. Esta forma de ser no sé si es debida
a la agudeza connatural, fina, que se adquiere de forma espontánea al nacer más
en contacto con la naturaleza, u obedece al dicho de que quien no tiene qué
hacer, con el culo caza moscas.
Me pasó hace poco. Fui a
un pueblo a enseñar una casa de la familia para la venta. Mi presencia ha sido
siempre más bien escasa, lo que no obsta para que me tengan totalmente
localizado a mí y a toda mi parentela tanto en línea directa como
colateral. Al día siguiente me llegó por
un familiar la noticia de que habíamos vendido la casa. Lo más alucinante es
que supieron la profesión de comprador, no sé si por revelación divina o por
esa agudeza que he mencionado antes. El caso es que ni yo ni el picoleto en
cuestión soltamos prenda al único lugareño con quien nos topamos y apenas cruzamos
un leve saludo. Habrá que convenir que
era él -el lugareño- el portador de ese don especial.
Esta visión de la absoluta
tranquilidad, donde nunca pasa nada como digo en el título de esta entrada,
lugar idílico donde se envejece, empobrece y embrutece, supongo que, inevitablemente,
habrá evolucionado. Casi todos los jóvenes y algunos mayores usan internet,
manejan las redes sociales, se desplazan, se relacionan, leen. De otros no
estoy tan seguro. Están muy aferrados al terruño. Cazurros hay en todas partes.
Por ejemplo en mi ciudad. Puede que se
junten los cazurros propios con los de los pueblos y que sea contagioso.
No hay más que ver los resultados que, elección tras elección, obstinadamente,
la gente vota a los mismos corruptos, lo que confirma que les gusta y, confirma
también, que a quienes reciben el voto les va bien que los votantes sigan
siendo cazurros. Esto es así o es que no entiendo nada.
No quisiera que alguien,
que siendo de pueblo pueda leer esto, se pueda sentir molesto. Tengo
familiares, conocidos y excelentes amigos de pueblo que me dan mil vueltas en
todos los aspectos y, además, me consta que leen este blog. Precisamente, si alguien
lee esta entrada, puede ser cualquier cosa menos cazurra. En cualquier caso, el
primero sería yo por vivir en una ciudad que es lo más parecido a un pueblo, donde
la mayoría de la gente se resiste a salir del páramo.
Supongo que lo adecuado
para vivir en esta aldea global que es el mundo, será ir alternando la city con la aldea a secas. La playa con la
montaña y, entre medio, un viajecito por aquí y por allá. Para qué nos vamos a
complicar la vida.
2018-01-25
A MI PERRO NO LE GUSTAN LAS CAMPANAS
El título de esta entrada puede llevar a engaño
porque, en realidad, yo no tengo perro, pero conozco a uno y, efectivamente, no
le gusta ese sonido hiriente, capaz de dejarte una hipoacusia permanente a nada
que, en un descuido, te expongas más de la cuenta. En cuanto las oye, huye del
lugar si puede o se refugia debajo de la cama. Porque las campanas, como el
cocido de la abuela, cada vez son menos como las de antes. Las inventaron los
japoneses y eran de porcelana. Cuando pasaron a Corea y Vietnam se hicieron de
bronce y en esas estamos.
Antaño igual servían para anunciar un nacimiento,
una defunción, una boda o fuego, pero ahora mayoritariamente para molestar al
vecino trasnochador y encolerizar al ateo. En la actualidad tienen un sonido más
artificial. Muchas han sido electrificadas con
dispositivos digitales informatizados a base de microprocesadores que regulan
su toque, la intensidad del tañido y la modalidad del repique elegido.
Algunas, incluso, tocan cancioncillas populares
Únicamente me
gusta el sonido de la campana mayor de la catedral de mi ciudad. Se llama María,
la campana naturalmente. Tiene un sonido grave, no en vano está expresamente
fabricada para que suene en la nota do. Cada golpeo está distanciado. Mover
casi doscientos cincuenta kilos de badajo en un diámetro de dos metros y medio
no es tarea sencilla. Marca un ritmo acompasado con una impronta de solemnidad.
Destaca sobre el resto. Además, es únicamente en las fiestas importantes cuando
la hacen sonar. Supongo que si ocurriera cada hora terminaríamos, ateos y no
ateos, por aborrecerla.
Un paisano mío no contemporáneo, hermano de un afamado
escritor, erudito doctor y cronista de cuanto acontecía en su entorno, hablaba
de las gentes que poblaban esta zona en la que vivo, rodeada de montes —por lo
que a sus habitantes, excluidos los de la ciudad, se les llama “cuencos”—, que
abarca menos de trescientos kilómetros cuadrados, pero que acoge a una treintena
larga de pueblos la mayoría diminutos. Con mucha ironía y malicia clasificaba a
los cuencos en varios grupos: Los que oyen y ven la campana de la catedral, los
que la ven sin oírla, los que la oyen sin verla y los más cazurros que ni la
ven ni la oyen. Decir esto hoy es políticamente
incorrecto y, con seguridad, alejado de la realidad, máxime cuando les dedica
unas cuantas lindezas del estilo de «lugareños de colmillo retorcido».
¿Y qué conclusión se puede sacar de todo esto? Pues,
poniéndome filosófico en plan Aristóteles, plantearía un silogismo. Premisa 1:
Los ateos aborrecen el sonido de las campanas. Premisa 2: A mi perro no le
gusta el sonido de las campanas. Conclusión: Mi perro es ateo.
2018-01-01
NEOLENGUA Y POSVERDAD
Hay neologismos de moda —hablando de moda podíamos
decir que son las últimas tendencias en el lenguaje—, que vienen y van en el
hablar. Palabras como posverdad, neolengua, empoderamiento, populismo,
escrache, selfi, bitcóin, cisgénero,
uberización, fake news o aporofobia que es la que se ha proclamado de moda en
2017. Algunas son neologismos, otras retomadas de otros idiomas, casi siempre
es el inglés, y algunas rescatadas del cajón de vocablos en desuso.
El lenguaje cambia porque está vivo. De poético, más
elaborado, más redondo y ampuloso, ha pasado a más telegráfico y críptico en
poco menos de treinta años. Palabras nuevas, modismos que están inventándose continuamente
debido a las nuevas tecnologías, nuevos trabajos, nuevas diversiones, nuevos
intereses. Ha cambiado el lenguaje y ha cambiado la forma de comunicarnos.
Hablamos por videoconferencia, móviles, internet, WhatsApp eliminando palabras
o reduciéndolas: tb, k, etc.
Hay un aspecto que siempre me ha preocupado. Es el
lenguaje sexista. Me parece muy loable el empeño de quienes pretenden inventar
uno nuevo para combatir el sexismo de la lengua castellana —algo que, a mi modo
de ver, tiene difícil remedio—, poniendo en los textos grafías para abarcar a ambos
géneros: los/las, todxs, tod@s. Pero las palabras que son de género masculino
normalmente no las cambian. Por ejemplo, un individuo (del género masculino) no
debería estar “cachas” sino “cachos”. El vocablo personas debería aplicarse
exclusivamente al género femenino y para los del género masculino habría que
usar “persones” o “personos”. Otra opción es poner personxs o person@s o,
incluso, personas/es. Si queremos ser iguales, habría que hacer así con todos/as.
Esto, además de no ser práctico, es un despropósito descomunal. El lenguaje
sufre y se echaría a perder la obra literaria o el discurso. Ni siquiera una
conversación de amigos podría ser fluida. Nos volveríamos «todxs los/las
person?s loc@s».
Los titulares de prensa, también tienen su aquel en
el lenguaje. Son las noticias indescifrables. Valga esto como ejemplo: «La
startup navarra InsigthMedi entre las cien finalistas de South Summit 2017». O
esta otra noticia: «…ha detectado elementos genéticos móviles (transposones) en
hongos basidiomicetos conocidos porque producen setas comestibles y son activos
degradadores de residuos lignocelulósicos…». No se trata de una revista
especializada, sino noticias sacadas de un diario local.
Hace un tiempo teníamos certeza de lo qué era
verdad. Ahora se proclama que la verdad ha muerto. Aunque todos tenemos nuestra
verdad que no suele coincidir con la de los demás. La posverdad no deja de ser
una realidad paralela. Una mentira encubierta. Como las fake news. En ambos casos la verdad se complementa con algo que
obra la virtud de desnaturalizarla. Entre una y otra ya no queda nada de la
verdad sin aditamentos. No quiero decir con esto que todo sea verdad o mentira.
Hay cosas que son simplemente discutibles porque son las verdades de cada uno,
matices, incluso puntos de vista encontrados.
Hay que irse adaptando, porque quien se queda quieto se anquilosa. Pero hay que evitar que la neolengua destruya el lenguaje, que la posverdad mate la verdad y que la actividad virtual y el ciberespacio se apoderen de la realidad tangible.
2017-12-27
UN CASO DE JUZGADO DE GUARDIA
Francamente, yo no sé cómo
no actúa la fiscalía de oficio ante lo que considero un delito continuado de
pornografía, pederastia y maltrato de menores por exponerlo desnudo y convivir entre
animales con el riesgo cierto de que contraiga cualquier enfermedad. Todo ello
ante la pasividad de todos, si no del beneplácito y, además, con publicidad.
Estamos viéndolo estos días.
Un niño llamado Jesús de Nazaret —pero, parece, nacido en Belén— tirado en un
pesebre, desnudo con el frío que hace. La gente manda fotos del mismo, sin la
autorización escrita de los padres y, además, para felicitarse de esa situación.
Yo pongo una foto de cómo lo
tengo en casa sin incurrir en delito. Se puede ver pinchando aquí o en
la pestaña superior IMÁGENES.
2017-12-15
UNA POSTAL DE NAVIDAD
Entre las variadas formas en
que se catalogan a las personas, está la de quienes les gusta la navidad y la
de quienes la odian. Supongo que hay un amplísimo colectivo intermedio a
quienes les resulta indiferente, más que todo por desconocimiento, pero no cuentan
para las estadísticas. Pertenecen a esa mayoría silenciosa e ignorada. Ahora
que están cerca, digo las navidades, creo que es oportuno publicar la foto que se
puede ver pinchando aquí o en la pestaña superior IMÁGENES. Está tomada
desde mi ventana. El individuo lleva ahí instalado más de dos meses. Representa
la paradoja entre los dispendios festivos —léase comilonas y regalos— de los
habitantes de los alrededores en sus confortables hogares, y la frugalidad del
de la foto.
Cuentan que estas son
fiestas solemnes porque se celebra cómo una familia humilde pasó unos días en
un portal de Belén. En el caso que nos ocupa es un individuo solo, sin familia,
sin animales que le den calor y compañía, que sustituye el colchón de paja por
el de cartones, pero el marco es similar: una especie de entrada o portal. Así
que, en la comparación, está claro quién sale perdiendo. Y la cosa tiene pinta
de que va para largo.
Aun sin conocer a la persona
ni sus circunstancias, es fácil adivinar que no está por gusto. Son situaciones
que vemos todos los días como un mal enquistado. La injusticia que se comete en este y millones de casos más
nos debería mover a la reflexión y a la acción paliativa como sociedad. Me
recuerda a una foto tomada en USA que publique el 7/11/16 con el mismo motivo. Distinto
clima, distinta sociedad, distinto continente, pero el mismo drama de
marginalidad, la misma causa y el mismo futuro.
No me resisto a dar un toque
de humor. Voy a pensar que tendría la autorización del protagonista si se la
pidiera. Hablaba antes de una paradoja y en esta imagen hay otra. Vista tal
cual, el lugar ocupado es un local en desuso y parece que su morador está
limpiándolo ante la mirada de un transeúnte. Nada más lejos de la realidad. El
morador es el de la gabardina blanca. Que una cosa es ser pobre y otra no tener
estilo y que le puedan hacer la limpieza.
Volviendo a lo que decía al
principio, yo pertenezco al grupo de los que no nos gusta la navidad. Me parece
una farsa colectiva. Ni siquiera le veo sentido como concepto religioso. Por todo lo dicho, mi
tarjeta de navidad de este año es la de la imagen.
2017-11-30
SALUD, DINERO Y AMOR
Entre las mayores
aspiraciones para alcanzar la felicidad parece que gozar de buena salud, tener una buena situación económica y vivir una relación de amor, constituye la síntesis de todo lo deseable para la mayoría de
los mortales.
No voy a profundizar sobre ello porque la percepción de cada concepto es relativa y depende de cada individuo. Pero sí me parece que las personas, al principio de nuestra vida, nos centramos en el amor e ignoramos los otros parámetros. Cuando alcanzamos cierta edad, empezamos a preocuparnos por la situación económica y llega un momento en que, cuando los años te van cayendo sin tú desearlo, las aspiraciones y preocupaciones que copaban la lista van desapareciendo y, para compensar, aparecen otras que uno ni se había imaginado que podrían ocupar parte de tu cotidianidad. Es ley de vida y por ahí iremos pasando todos.
No voy a profundizar sobre ello porque la percepción de cada concepto es relativa y depende de cada individuo. Pero sí me parece que las personas, al principio de nuestra vida, nos centramos en el amor e ignoramos los otros parámetros. Cuando alcanzamos cierta edad, empezamos a preocuparnos por la situación económica y llega un momento en que, cuando los años te van cayendo sin tú desearlo, las aspiraciones y preocupaciones que copaban la lista van desapareciendo y, para compensar, aparecen otras que uno ni se había imaginado que podrían ocupar parte de tu cotidianidad. Es ley de vida y por ahí iremos pasando todos.
Supongo que para aceptar de
buen grado esa edad en la que la salud constituye un mono tema, el cerebro tendrá
recursos para irse adaptando. Unos lo llevarán con resignación, otros con
alegría y algunos no podrán soportarlo.
De la tercera etapa de la
vida ya hablé hace tiempo. Se puede leer pinchando aquí, Pero a donde yo
quería llegar es a ese momento en que te atrapa el alzhéimer y, sin darte
cuenta, empieza a hacer estragos con tus recuerdos y, por ende, con tu vida. Llegará
un grado tal de alejamiento de la realidad en que será más jodido para los de
tu alrededor que para uno mismo.
Con la temática del alzhéimer,
una enfermedad que se triplicará en cincuenta años, presenté un relato corto en
octubre en la plataforma o página web Literautas,
titulado «JUVENTUD VS. MADUREZ» cuya premisa necesaria era que empezara con las
palabras: “era más que un simple robot”. Se puede leer pinchando en la pestaña
superior Relatos breves.
2017-10-30
DEMOCRACIA, LEGITIMIDAD Y LEGALIDAD
Es difícil hacer un análisis frio y objetivo de lo
qué está pasando con el conflicto catalán sin que entren en juego pasiones,
sentimientos, filias y fobias que todos llevamos. Este análisis está hecho pensando
en Catalunya, pero sirve para cualquier otro lugar o circunstancia. La primera
parte está hecha con la razón, la segunda con los sentimientos y la tercera con
la imaginación apoyada en las dos anteriores, ya que el futuro no está escrito.
Seguramente todo muy subjetivo.
Creo que es importante empezar distinguiendo conceptos. No debemos confundir legalidad con legitimidad y menos legalidad con democracia. Todos los países, incluidos los más tiranos, tienen leyes. La legalidad no se sustenta en la democracia per se sino en el poder coercitivo del Estado, en definitiva, en la fuerza de quien está en el poder. La legitimidad la da el pueblo soberano. La democracia es la forma de organización donde las decisiones colectivas son tomadas por el pueblo. Tres conceptos básicos que deberían ir unidos pero que no suele ser así. No es baladí recordarlo. Como quiera que se está llevando la discusión al ámbito jurídico, se da licencia para poder discutir sobre la independencia de los jueces respecto al poder político -algo que está más que cuestionado- y criticar el margen de discrecionalidad con la que actúan a la hora de interpretar la Ley en función de intereses más o menos espurios. Cuando la Ley se antepone a la democracia, algo estamos haciendo mal. Habría que darle a un botón para volver a un punto donde se pudiera negociar sin que se dilucide en los tribunales sino en la política. Sin culpabilizar y acusar de, nada menos, que de sedición por llevar a cabo lo que quiere la gente.
El arte de la política es hacer posible las ansias, deseos y aspiraciones de los administrados. La forma es mediante el diálogo, pero cuando falta, queda la bronca. Así en abstracto, apelar al diálogo es fácil. Pero dialogar es sentarse sin guión establecido, sin vetos, sin límites, de igual a igual, para alcanzar acuerdos. Diálogo sincero, honesto. Esto no se ha dado y lo demás no vale para nada. Las palabras están gastadas. “Democracia” actualmente sirve para una cosa y para lo contrario. Se estira y retuerce en función del provecho de cada uno. Las leyes, incluida la Constitución, ni son perfectas ni inmutables, pero se consideran como si fueran dictadas directamente por Dios.
El poder político se ha escondido detrás del judicial para que le haga el trabajo sucio y esperar sentado a recoger el fruto en próximas citas electorales. Se apoya en la legalidad, carente de legitimidad y despreciando la democracia.El daño ya está hecho porque tiene consecuencias penales, con gente pacífica en la cárcel. Otro, digamos impedimento, es ampliar el sujeto de la decisión a todo el estado y no a la parte afectada. Esto es hacer trampas por muy legal que se considere. Estoy cansado de escuchar como un mantra que “se debe respetar las normas que nos hemos dotado todos los españoles”. No, lo siento, ni nos hemos dado todos esas leyes, ni son todos los españoles quienes deben decidir el futuro de los catalanes, sino ellos solos. Esta constitución está votada afirmativamente por menos del 15% de los actuales ciudadanos. Teniendo en cuenta que los que tienen menos de sesenta años no estaban en edad de votar o no habían nacido. Parece que lo que una minoría decidió hace cuarenta años será la forma de organización de generaciones futuras in secula seculorum.
En este conflicto subyace la mentalidad del imperialista que siente humillado su orgullo patrio, de absolutistas venidos a menos que no quieren perder lo que les queda y, para eso, recurren a lo que haga falta. Así se explica que las dotaciones de policías trasladados desde Andalucía para no se sabe muy bien qué ante un pueblo pacífico, los despidieran con arengas de “a por ellos, oe… a por ellos, oe…” o que los policías acantonados se manifestaran -como unos hooligans cualquiera- al grito de “que nos dejen actuar”. Ya se sabe qué supone esto. Todos estos desgraciados incidentes y la saña con la que actuaron, me ha recordado, salvando las distancias, el episodio sucedido el 12 de octubre de 1936, día de la exaltación patriótica, en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca. El General Millán Astray, fundador de la legión española dijo refiriéndose a vascos y catalanes: «cánceres en el cuerpo de la nación. El fascismo, que es el sanador de España, sabrá cómo exterminarlas, cortando en la carne viva, como un decidido cirujano libre de falsos sentimentalismos». Todos conocemos la respuesta del rector, Miguel de Unamuno: «Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis porque para convencer hay que persuadir y para persuadir necesitaréis algo que os falta, razón y derecho en la lucha. Me parece inútil pediros que penséis en España». Me da que pensar que todavía estamos en eso. El fondo es el mismo y las formas parecidas. El PP blande el Código Penal y recuerda a Puigdemont que puede acabar como Companys, que fue encarcelado y fusilado por hacer lo mismo. Objetivo la Patria Una por encima de todo y de todos, cueste lo que cueste. Esto es una cuestión de Estado y, de paso tapo los chanchullos que me salpican.
Este embrollo no ha hecho más que empezar. No veo el final, pero no hace falta ser adivino y vaticino lo peor. Se han convocado elecciones que no solucionarán nada y, a día de hoy, ni siquiera sabemos quienes se presentarán. El gobierno español no es tonto y conoce la determinación de los catalanes en sus pretensiones. Pero también sabe que su movimiento es pacífico, lo cual le da una enorme ventaja a la hora de aplicar medidas represivas. Meterá mano dura para acallarlos durante un tiempo, justificar su desaguisado, ganar puntos ante una parte de españoles entregados y vengar su orgullo herido ante una afrenta tal como la que les supone que alguien quiera autodeterminarse. Aumentará el control y la represión. Se harán acusaciones gravísimas contra figuras destacadas. Se ilegalizarán partidos y se inhabilitarán candidatos. Ya lo hicieron en Euskadi sin cortarse un pelo y no tengo duda de que lo volverán a hacer si lo consideran oportuno. A partir de las elecciones, vuelta a empezar. Estaremos con el mismo problema encima de la mesa.
¿Y el diálogo?, ¿y la democracia? ¿y la fraternidad? ¡Ah! Eso. ¡Qué bellas palabras! Hoy no toca. Hablaremos de ellas cuando les quitemos a los insurrectos del poder y después de extender el modelo represivo a otros territorios. Esto se parece más a Turquía que a Europa. No, peor, que allí no tienen monarquía.
Creo que es importante empezar distinguiendo conceptos. No debemos confundir legalidad con legitimidad y menos legalidad con democracia. Todos los países, incluidos los más tiranos, tienen leyes. La legalidad no se sustenta en la democracia per se sino en el poder coercitivo del Estado, en definitiva, en la fuerza de quien está en el poder. La legitimidad la da el pueblo soberano. La democracia es la forma de organización donde las decisiones colectivas son tomadas por el pueblo. Tres conceptos básicos que deberían ir unidos pero que no suele ser así. No es baladí recordarlo. Como quiera que se está llevando la discusión al ámbito jurídico, se da licencia para poder discutir sobre la independencia de los jueces respecto al poder político -algo que está más que cuestionado- y criticar el margen de discrecionalidad con la que actúan a la hora de interpretar la Ley en función de intereses más o menos espurios. Cuando la Ley se antepone a la democracia, algo estamos haciendo mal. Habría que darle a un botón para volver a un punto donde se pudiera negociar sin que se dilucide en los tribunales sino en la política. Sin culpabilizar y acusar de, nada menos, que de sedición por llevar a cabo lo que quiere la gente.
El arte de la política es hacer posible las ansias, deseos y aspiraciones de los administrados. La forma es mediante el diálogo, pero cuando falta, queda la bronca. Así en abstracto, apelar al diálogo es fácil. Pero dialogar es sentarse sin guión establecido, sin vetos, sin límites, de igual a igual, para alcanzar acuerdos. Diálogo sincero, honesto. Esto no se ha dado y lo demás no vale para nada. Las palabras están gastadas. “Democracia” actualmente sirve para una cosa y para lo contrario. Se estira y retuerce en función del provecho de cada uno. Las leyes, incluida la Constitución, ni son perfectas ni inmutables, pero se consideran como si fueran dictadas directamente por Dios.
El poder político se ha escondido detrás del judicial para que le haga el trabajo sucio y esperar sentado a recoger el fruto en próximas citas electorales. Se apoya en la legalidad, carente de legitimidad y despreciando la democracia.El daño ya está hecho porque tiene consecuencias penales, con gente pacífica en la cárcel. Otro, digamos impedimento, es ampliar el sujeto de la decisión a todo el estado y no a la parte afectada. Esto es hacer trampas por muy legal que se considere. Estoy cansado de escuchar como un mantra que “se debe respetar las normas que nos hemos dotado todos los españoles”. No, lo siento, ni nos hemos dado todos esas leyes, ni son todos los españoles quienes deben decidir el futuro de los catalanes, sino ellos solos. Esta constitución está votada afirmativamente por menos del 15% de los actuales ciudadanos. Teniendo en cuenta que los que tienen menos de sesenta años no estaban en edad de votar o no habían nacido. Parece que lo que una minoría decidió hace cuarenta años será la forma de organización de generaciones futuras in secula seculorum.
En este conflicto subyace la mentalidad del imperialista que siente humillado su orgullo patrio, de absolutistas venidos a menos que no quieren perder lo que les queda y, para eso, recurren a lo que haga falta. Así se explica que las dotaciones de policías trasladados desde Andalucía para no se sabe muy bien qué ante un pueblo pacífico, los despidieran con arengas de “a por ellos, oe… a por ellos, oe…” o que los policías acantonados se manifestaran -como unos hooligans cualquiera- al grito de “que nos dejen actuar”. Ya se sabe qué supone esto. Todos estos desgraciados incidentes y la saña con la que actuaron, me ha recordado, salvando las distancias, el episodio sucedido el 12 de octubre de 1936, día de la exaltación patriótica, en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca. El General Millán Astray, fundador de la legión española dijo refiriéndose a vascos y catalanes: «cánceres en el cuerpo de la nación. El fascismo, que es el sanador de España, sabrá cómo exterminarlas, cortando en la carne viva, como un decidido cirujano libre de falsos sentimentalismos». Todos conocemos la respuesta del rector, Miguel de Unamuno: «Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis porque para convencer hay que persuadir y para persuadir necesitaréis algo que os falta, razón y derecho en la lucha. Me parece inútil pediros que penséis en España». Me da que pensar que todavía estamos en eso. El fondo es el mismo y las formas parecidas. El PP blande el Código Penal y recuerda a Puigdemont que puede acabar como Companys, que fue encarcelado y fusilado por hacer lo mismo. Objetivo la Patria Una por encima de todo y de todos, cueste lo que cueste. Esto es una cuestión de Estado y, de paso tapo los chanchullos que me salpican.
Este embrollo no ha hecho más que empezar. No veo el final, pero no hace falta ser adivino y vaticino lo peor. Se han convocado elecciones que no solucionarán nada y, a día de hoy, ni siquiera sabemos quienes se presentarán. El gobierno español no es tonto y conoce la determinación de los catalanes en sus pretensiones. Pero también sabe que su movimiento es pacífico, lo cual le da una enorme ventaja a la hora de aplicar medidas represivas. Meterá mano dura para acallarlos durante un tiempo, justificar su desaguisado, ganar puntos ante una parte de españoles entregados y vengar su orgullo herido ante una afrenta tal como la que les supone que alguien quiera autodeterminarse. Aumentará el control y la represión. Se harán acusaciones gravísimas contra figuras destacadas. Se ilegalizarán partidos y se inhabilitarán candidatos. Ya lo hicieron en Euskadi sin cortarse un pelo y no tengo duda de que lo volverán a hacer si lo consideran oportuno. A partir de las elecciones, vuelta a empezar. Estaremos con el mismo problema encima de la mesa.
¿Y el diálogo?, ¿y la democracia? ¿y la fraternidad? ¡Ah! Eso. ¡Qué bellas palabras! Hoy no toca. Hablaremos de ellas cuando les quitemos a los insurrectos del poder y después de extender el modelo represivo a otros territorios. Esto se parece más a Turquía que a Europa. No, peor, que allí no tienen monarquía.
2017-07-16
HAY GENTE PA TÓ
Hay una anécdota atribuida a un torero de renombre de principios
de siglo XX cuando le presentaron a Ortega y Gasset. El matador preguntó quién
era aquel gachó con pinta de estudiao, a
lo que le respondieron que era filósofo. «¿Filo qué?» —respondió el torero. Al
explicarle que analizaba el pensamiento de las personas, parece que acuñó la
famosa frase: «Hay gente pa tó».
Tuve
en mi mesa de trabajo un calendario de los de taco, donde, además de dejar
espacio para unas breves notas, que era lo principal, informaba del día de la
semana; cuándo salía el sol o la luna; el santo correspondiente y alguna frase
de las de las de pensar. Naturalmente el día 5 de enero llegaba puntual, como
cada año, y siempre con la misma reseña: «San Simón, también llamado San Simeón,
el estilista».
Cualquiera
que leyera esto podía pensar que este buen señor fue nombrado patrón de los
profesionales dedicados al maquillaje, peluquería y vestuario. Yendo más lejos,
alguno se preguntaría qué habría hecho para merecer semejante honor. ¿Tal vez
peinar a reinas y aristócratas? ¿Crear un estilo propio que hiciera furor entre
adolescentes? Pues no. Se subió a vivir a una columna de quince metros de alto
y, allí encaramado, estuvo treinta y siete años. La evocación de esta historia
siempre me ha llevado a recordar la frase del torero.
Simón
no fue el único, pero sí el más importante. Esta acción tuvo sus seguidores,
tiempo y lugar. Empezó en Siria y se extendió por Oriente Medio a partir del siglo V. Una forma de purificarse, meditar y
alcanzar… bueno, no sé, lo que quisieran alcanzar. Ahora sería impensable
permanecer mucho tiempo en espacio tan expuesto sin que algún francotirador, de
cualquiera de las partes en conflicto, hiciera diana en él. Es una atalaya
privilegiada para la observación, y eso pone nervioso a alguien de gatillo
fácil como quienes merodean la zona, por mucho que el morador de tan incómodo
como extraño habitáculo lleve buenas intenciones.
Hay
una confusión de términos, ya que el tal Simón, en realidad, no era estilista
sino estilita, palabreja de origen griego que viene a significar "de la columna”, lo cual despeja muchas
dudas. Como quiera que los editores del calendario, año tras año, persistieran
en el error, en algún momento se lo advertí. Desconozco si me hicieron caso pues
dejé de adquirirlo, aunque no fue este el motivo.
Así
que la vida de este virtuoso —y yo añadiría excéntrico— santo varón, me ha dado
juego para componer un relato situándome en el momento en que toma la decisión
de cambiar de morada, visto desde los ojos de su vecino. Con él he participado
en el taller de Literautas del mes de
junio, y formará parte del libro
recopilatorio que cada año editan y publican. Se trata de un relato muy corto,
no debía pasar de 150 palabras y, entre ellas, debían figurar esperanza, noche y perfume.
El
relato se puede leer pinchando en la pestaña superior Relatos breves. Lo ilustro con una reproducción tomada de Google, donde
se refleja cómo vio la escena el pintor. Se accede pinchando la pestaña superior
Imágenes.
2017-07-03
UNIVERSO DISTÓPICO
En la
sección Relatos Breves publico el relato con el que participé en el mes de mayo
en el taller de LITERAUTAS. Las
premisas para participar eran que la historia transcurriera en un universo distópico,
que aparecieran las palabras sombra y seda y que no excediera de 750 palabras.
Lo
titulé «Erick, ciudadano de segunda, empleado de nivel C». Se puede acceder a
él pinchando en la pestaña superior Relatos
Breves.
2017-06-04
EL RELOJ DE PARED
Hay
tardes que, por alguna circunstancia, destacan de las demás. Algo hace perder
la rutina del día a día o llama tu atención sin que aquello tenga
necesariamente especial relevancia.
Me
ocurrió el otro día. Un reloj de pared que hace tiempo no andaba y había que
ponerle remedio. Encontré el lugar perfecto. Traspasar la puerta fue retroceder
cien años en el tiempo. Entiéndase la intención plena de la expresión. Allí se
encontraban decenas de relojes de pared, de mesa, grandes, pequeños, de mil
formas, a cual más antiguo y bello. De
la trastienda salió alguien. No cabía ninguna duda, era el maestro relojero. Un
señorico que bien podría rondar, perdón si no los tiene, los ochenta tacos. Con
una gasa de siete por siete suelta en lo alto de la cabeza, sin otra sujeción
que la ofrecida por los pocos pelos dispersos que le quedaban y cuya función no
quedaba clara. Entregó a la clienta el mecanismo desmontado de un reloj moderno
al que le había puesto pila nueva. Me extrañó. Tanto porque no se correspondía
con el estilo del resto de relojes, como por la señora que parecía de la quinta
del relojero. Aquella se interesó por la cabeza de este, a lo que este le
respondió, con más sorna que verdad, que se lo había hecho una mujer. La
sordera de aquella provocó algún malentendido. Esto me animó a intervenir para
aclarar y derivó en una conversación entre la señora y yo:
—Usted
me suena. Me parece que es una persona importante —dijo dirigiéndose a mí.
—Bueno,
todos somos importantes. La diferencia es que algunos son más famosos que otros
—contesté.
—Pues
yo le he visto en la televisión. En algo de carreras de motos, o algo así. ¿No?
—Sí,
algunas veces me confunden con uno.
—Dicen
que todos tenemos un doble en alguna parte. —Sentenció la clienta.
No
es la primera vez que me pasa. En cierta ocasión me vi firmando autógrafos a
pesar de mi reiterada negativa primero y de mis protestas después.
De
regreso a casa me topé con dos señoras, adorables ellas, con una sonrisa de
oreja a oreja. Se encontraban sentadas en un banco. Se levantaron a mi paso
para entregarme unos panfletos «para conocer la Verdad», dijeron. Ante su
insistencia, del «no me interesa» inicial pasé, no a rebatir sus argumentos
porque no había, sino a plantear incongruencias y pedir pruebas. Su convencimiento
y su voluntad eran directamente proporcionales a su ignorancia, lo cual me
producía una mezcla de pena y de envidia. Porque el hecho de creer, con ser una
opción personal muy respetable, no es argumento sostenible per se. Cada uno se las arregla como puede por dar sentido a su
vida, pero basarse en el libro más trufado,
lleno de contradicciones, falsedades y
violencia, no solo humanas sino divinas, llamado Biblia, mejor ni
entrar. Yo lo único que pido es que no nos amenacen ni con la hoguera ni con el
fuego eterno y que reviertan a la comunidad lo expoliado a lo largo de los siglos.
«¡Vaya
tarde! Esto no puede ser casual de ninguna manera. ¿Qué me pasa hoy con la
generación ochentona? ¿Tendrá algo que ver el reloj? Tendré que revisar la
entrada de este blog donde hablaba de la casualidad y la coincidencia», pensé
mientras llegaba a casa. Al entrar, una percepción extraña rondaba mi cabeza. El
reloj seguía parado en la misma hora que hace tiempo marcaba. Creo que desde el
mismo día de su instalación. Estaba claro. Algo tenía que renovar.
Me
ha parecido divertido ilustrar esta entrada con una recreación a modo de foto.
Se puede ver pinchando en la pestaña superior IMÁGENES.
2017-05-11
EN LA APACIBLE QUIETUD DEL CEMENTERIO
En
la sección RELATOS BREVES, a la que se accede pinchando en la pestaña superior,
publico el relato presentado el mes pasado en el portal http://www.literautas.com/.
Las
premisas de este mes eran dos. Que el comienzo fuera “Susana esperaba…” y que,
a ser posible, la mayor parte de la acción transcurriera en un cementerio.
Cumplo las dos y agoto el número máximo de palabras (750) que puede tener la
obra. He hecho ligeras variaciones a sugerencia de otros participantes, pero
que no desvirtúan el original.
Este
relato tiene una carga erótica, por lo que se podría catalogar para mayores de
dieciocho años, unida a un toque de humor negro. Puede gustar o no, pero es
seguro que me he divertido mientras lo escribía.
2017-05-03
MARINERA
Siempre
que publico una foto en este blog me da cierto reparo pues me acuerdo de mi
amigo Alfonso. El motivo es que él es un gran fotógrafo y lo que yo haga en
este campo no llega ni de lejos a su calidad. Seguramente es por ello que no
resulto premiado en el concurso al que suelo presentarme. No obstante, yo
insisto mientras me divierta esta afición.
El
tema del concurso de este mes era tan amplio como «lugares». De este tipo de
fotos tengo infinidad, así que he presentado tres. La característica que encuentro a la que publico aquí es que, más
que foto, me parece una pintura de óleo. No sé si será por la luz que tenía esta
población de Marruecos (Essaouira) en un día soleado de invierno, por la
composición, los colores o por el tema marino, pero ese parecido a una pintura
es la sensación que me da y por lo que encuentro que tiene algo interesante. Y, por una vez en las fotos presentadas, creo
que no la he sometido a la manipulación de Photoshop.
La
foto se puede ver pinchando en la pestaña superior Imágenes.
2017-04-11
SAN TERMINATOR
El
otro día visitaba la catedral de mi ciudad. Suelo hacerlo con cierta frecuencia
porque me gusta admirar su gótico, deambular por las naves y capillas
laterales, pasear por el claustro, pensar e imaginar. El olor a incienso que aun
quedaba en el ambiente después de la celebración, añadía un plus más a mi gozo.
Puede que sean rescoldos de un pasado más místico, pero el lugar se presta a
ello. Al construir estos edificios sabían lo que se hacían. Lugares pensados
para la admiración de la grandeza de Dios, la pequeñez humana y, como de paso,
afianzar el dominio de la jerarquía.
Antes
mis pensamientos giraban en torno a todo esto. Ahora divagan libremente, son
más mundanos. Se mezcla una rabia contenida por la intromisión de las
religiones en la vida pública; por la apropiación terrenal de riqueza; por la
desmesurada influencia que ejerce en muchas personas y por el beneficio que
causa a otras. Todo en un cóctel junto con otras ideas más peregrinas como la que voy a comentar.
En
una capilla lateral descubrí una pequeña talla de san José con su hijo. No lo
pude evitar, lo primero que me vino a la mente fue la imagen de Terminator con el suyo en una de sus
películas (ver luego foto del día 11/04/17). Son inevitables las analogías. Encuentro claramente
una similitud formal de los elementos visuales ya que tienen entre sí semejanzas
significativas.
Lo
primero que me llamó la atención fue la herramienta de José. El cepillo de
carpintero es lo que mejor caracteriza a su profesión. Su manera de portarlo,
sus dimensiones y su forma. Todo muy similar a la del Cyborg de la película. Para este no deja de
ser una herramienta como otra cualquiera —la que se emplea en su oficio—, aunque
sea más letal. A fin de cuentas ambas herramientas sirven para destruir. Puede
ser enemigos o madera. Y de esa destrucción nace algo nuevo. Otro cyborg o un
bonito mueble.
Otra característica es la presencia de un hijo que, en ambos casos, no debe
estar claro si lo es realmente o no, y uno u otro vienen del pasado, del futuro
o de una dimensión paralela.
La
tercera analogía es más conceptual. No se ve en las imágenes pero se conoce en
la historia que ambas llevan implícita. En los dos relatos resulta que el hijo está llamado a salvar el mundo de su
destrucción.
Después
de analizar esto parece que, mejor que inventar historias, es más fácil copiar.
Todo está escrito. Se copia la idea y se le da la vuelta. Otros personajes,
otros tiempos, otros enemigos y otros métodos. Distintos matices y escenarios,
pero mismo fondo.
En
la sección superior Imágenes cuelgo una composición de las fotos que han dado pie a
esta entrada.
2017-03-09
UN ESTADO FALLIDO
Dicen
que hay cuatro premisas para considerar que un Estado es fallido: la pérdida
del control del territorio o parte de él, la pérdida de la legitimidad en la
toma de decisiones, la pérdida de capacidad para prestar servicios básicos a la
población y la pérdida de capacidad para la normalización de relaciones con
otros Estados.
Creo
que no es necesario que se den las cuatro al unísono para que, por ello, se les
considere fallidos. Así que habrá que considerar otros parámetros que nos
lleven a determinar si un estado es cohesionado y estable o no lo es.
Voy
a hablar de un país llamado Reino de España. Lo de reino ya empieza por no
gustarme y la manera en la que accede el titular al puesto mucho menos. No solo
por ser impuesto por un dictador sino, además, por el pasado escabroso de su
estirpe y el presente bochornoso. Y para rematarlo, el Rey es irresponsable, o
sea, que no tiene responsabilidad alguna. Tan alto cargo para eso es mucho
pagar.
Mi
criterio sitúa a este país dentro de la categoría que da nombre a este escrito.
Y no precisamente porque sus fronteras hayan ido variando con el tiempo. Podía
ser un argumento ya que con la demarcación con la que se le conoce ahora no
tiene ni un siglo de existencia.
Tengo
que convenir con la idea generalizada de que desde sus albores ha destacado por
la picaresca, lo cual parece que tienen a gala. Tal vez forma parte de su ADN.
Es la nota más destacada de la tradición española, aunque eso ahora lo han
dejado mayormente para la literatura y se han superado. La camada de pícaros ha
eclosionado y ahora se cuentan por miles. Se trata directamente de saqueo y de
corrupción. Lo malo es que sigue haciendo gracia. No encuentro otra explicación
a que, elección tras elección, se siga votando a los mismos corruptos o
presuntos. A que las televisiones, la prensa y el cotilleo den cancha y
encumbren como celebridades a cualquier
defraudador, a cualquier pícaro o a cualquier funámbulo. Forman parte del
paisaje, como un elemento más del folclore. Y una Infanta que no se entera de
nada, y le vale.
Con
ser mala la corrupción económica y política, también ha llegado a la judicial,
lo que le añade un punto más de perversión. No es normal que un Tribunal
llamado Audiencia Nacional, heredero de otro llamado Tribunal de Orden Público
(TOP) instaurado por el mismo dictador que hizo ídem con la monarquía, juzgue a
una Presidenta de un Parlamento soberano, se supone, por aceptar que en Pleno
se debata una propuesta. Tampoco lo es que una pelea entre un grupo de
provocadores y otro que responde, en un pueblo en fiestas a las cinco de la
mañana, acabe con la acusación de terrorismo, lo que conlleva penas de entre
diez y quince años de cárcel. En los asuntos de poca monta, en el día a día,
puede que la Justicia funcione razonablemente bien, pero cuando tocan intereses
económicos, políticos o ideológicos, la Ley es interpretable y elástica. Los que
la administran dicen que lo hacen en nombre del Rey, vamos, unos mandados, pero
el resultado es a beneficio de quienes les nombran. Estos se enrocan en que la
Ley es la Ley y hay que cumplirla y de ahí no les sacan, ya tienen su
argumento.
Naturalmente
las cosas no ocurren porque sí. No puede haber tanto despropósito si no hay un
consentimiento generalizado. Gente mediocre e insolidaria que tolera las
tropelías de gente famosa con poder y éxito, que ha convertido la política en
una orgía de mangoneo con la desfachatez de quien se sabe impune. A lo sumo la
protesta se transforma en chistecitos, bromitas, tuits, en pásalo y ya he
cumplido. En el fondo no se piensa en cambiar para mejorar. Piensan que si se
vota a los mismos ellos se beneficiarán. Lo demás les da igual. Si se mantienen
las bolsas de miseria ellos estarán mejor pues, al excluir del reparto a unos,
toca a más. No encuentro otra explicación.
He
llegado a la conclusión de que esto no tiene remedio. Quinientos años de
picaresca, cuarenta de fascismo y otros cuarenta de pseudodemocracia dan para
mucho. Dan para corrupción, estafas, apropiación indebida, prevaricación,
malversación, cohecho, fraude a la Administración, tráfico de influencias,
amiguismo y lo que cada uno quiera añadir. Con estos mimbres es difícil
sostener un estado sólido y democrático medianamente digno de tal nombre.
Esto
es para mí un estado fallido en toda regla.
2017-02-01
LA MAGIA DEL NÚMERO TRES. SIMBOLOGÍA
Venía
dándole vueltas hace tiempo al por qué una imagen gráfica, una foto, una pintura, es más
atractiva visualmente si tiene tres figuras u objetos destacados. Lo que se
dice en el argot que funciona.
Una
de las reglas básicas de la composición en las artes plásticas es la de los
impares. Especialmente tres objetos o personas. Otra es la de los tercios. Consiste
en situar el objeto de interés en puntos concretos,
por lo que la imagen tiene una mayor atracción visual que si lo situamos en el
centro.
El
24 de enero de 2014 publiqué una entrada titulada «simplemente números» que se
puede ver pinchando aquí. Hablaba sobre su concepto abstracto y la aplicación
fundamental para la humanidad. Hoy lo hago únicamente sobre el tres y su
aplicación simbológica.
Y como una cosa te lleva a la otra, he mirado por aquí y por allá centrándome
exclusivamente en el dichoso numerito y encuentro que en casi todos los órdenes
de la vida está irremediablemente presente con una importancia notable. Está en
el arte, la guerra, el deporte, la literatura, la gramática, la política, la geometría,
la trigonometría, la mecánica, la física, la biología, las matemáticas, las reivindicaciones,
los deseos… En definitiva, en todo.
Especialmente se encuentra presente en las religiones, en la
filosofía de Platón o en la masonería. Todos ellos han considerado que el
número tres tenía una virtud secreta. Los egipcios tenían tres dioses: Isis,
Osiris y Horus. Los hindúes otros tres Brahma, Visnú y Shiva. Los cristianos tienen
al Padre, Hijo y Espíritu Santo. Para Platón el Ser tenía tres personalidades:
material, espiritual e intelectual. Las potencias del alma son: memoria,
entendimiento y voluntad, lo que otros denominan voluntad, emociones e
intelecto. Fe, esperanza y caridad como virtudes teologales. Todo muy parecido
a lo que se proclama en otras culturas y otras religiones. Esto tiene pinta de
que entre ellos se han mirado de reojo y se han copiado descaradamente, supongo
que para apropiarse del trabajo -y de los réditos, materiales o espirituales-
de los otros.
Veamos otros ejemplos de la naturaleza: El compuesto orgánico esencial
para el desarrollo genético es el ADN. Los colores primarios: azul, verde y
rojo de cuya mezcla se obtienen todos los demás. Dimensiones espaciales: materia,
espacio y tiempo o largo, ancho y alto. El tiempo es pasado, presente y futuro.
La materia puede presentarse sólida, líquida o gaseosa. El agua es incolora,
inodora e insípida. Los reinos de la naturaleza: animal, vegetal y mineral o
tierra, mar y aire. En las matemáticas básicas la regla de tres es fundamental.
La Ley de a Palanca consta de potencia, resistencia y brazo. El equilibrio se
mantiene siempre con tres puntos de apoyo. El triángulo es la superficie más
simple. En este grupo no puedo olvidar a Einstein con sus tres elementos: E=mc2
(energía es igual a masa por velocidad al cuadrado).
En cuanto a expresiones, deseos o formas de organización
estrictamente humanas: salud, dinero y amor. Libertad, igualdad y fraternidad.
Pan, trabajo y libertad. Altus, fortius, citius como lema olímpico. Lo que
determina la vocación de una persona son: gustos, intereses y habilidades. El
I+D+i (Investigación, Desarrollo e innovación) es un concepto para el
desarrollo de la economía, ciencia y tecnología. Por último la división de los poderes públicos:
legislativo, ejecutivo y judicial. Aunque a estos les pasa como a la trilogía
de la deidad católica que son tres personas distintas pero un solo Dios
verdadero. Para el caso, tres poderes distintos a las órdenes de un solo Capital.
Finalizo con el arte motivo inicial de mi interés. Hay en él tres
elementos conceptuales básicos: talento, concepto y medio. Destacaría la
costumbre inveterada de escritores, cineastas, músicos y pintores a componer
trilogías. Una obra literaria, musical o teatral tiene introducción, nudo y
desenlace. En gramática las partes principales que conforman una oración
completa son sujeto, verbo y predicado.
Después
de todo lo dicho, ¿dónde se encuentra el éxito del número tres? Tengo que admitir que no lo he descubierto. Tal
vez sea la magia. Si así lo vienen haciendo, por algo será.
2017-01-05
LA MUERTE DE EDELMIRA
En la sección relatos breves que se puede ver pinchando en la pestaña superior, pongo el relato que el mes pasado presenté en la página de internet "Literautas".
Cada mes la dirección lanza una propuesta diferente. Para esta ocasión se trataba de que en el relato constaran las palabras campamento, recuerdos y poeta. Se añadía un reto complementario pero voluntario: no debía aparecer el verbo SER en ninguna de sus formas o tiempos verbales.
El relato cumple ambos retos. Consta de 750 palabras exactas que es el numero máximo permitido y que yo procuro cumplir como reto personal. Ha sufrido ligeras modificaciones por las sugerencias de otros participantes, pero sin modificar su esencia.
Cada mes la dirección lanza una propuesta diferente. Para esta ocasión se trataba de que en el relato constaran las palabras campamento, recuerdos y poeta. Se añadía un reto complementario pero voluntario: no debía aparecer el verbo SER en ninguna de sus formas o tiempos verbales.
El relato cumple ambos retos. Consta de 750 palabras exactas que es el numero máximo permitido y que yo procuro cumplir como reto personal. Ha sufrido ligeras modificaciones por las sugerencias de otros participantes, pero sin modificar su esencia.
2016-12-29
¿CUÁNDO EMPIEZAN LAS TRADICIONES?
En
mi pueblo cuando algo se repite dos años seguidos, se convierte en tradición.
Para el tercero ya es costumbre inveterada.
Estas
fechas navideñas son propicias a las tradiciones. El
alumbrado navideño, los banquetes, los villancicos o los conciertos son una
muestra. Parece que son de toda la vida, pero todas tienen un principio.
Alguien se las inventó o las hizo por primera vez o las copió de alguna otra
parte. Algunas -me apetece decir esta frase- hunden sus raíces en la noche de
las tiempos.
El pino es tradición pagana del norte de Europa que festejaba el
solsticio de invierno. Los regalos de estas fechas derivan de los que se hacían
los romanos en las celebraciones saturnales. Tanto lo uno como lo otro los
cristianos lo incorporaron a su parafernalia festivo-religiosa. La costumbre de
instalar belenes o nacimientos es del siglo XIV exportada a buena parte del
mundo desde Italia. Hay otras más locales como el Olentzero de los vascos, las
escobas que esconden los noruegos o la ropa interior de color rosa de los
argentinos por citar alguna. Mitología y tradiciones que los cristianos han
tenido mucho esmero en sincretizar en su beneficio.
Papá Noel, Santa Claus, San Nicolás o como diablos se llame a ese
obeso simpaticote, porque los tres son lo mismo, forma parte de esta mezcolanza,
aunque se ha impuesto un carácter más crematístico gracias a Coca Cola.
Volviendo a mi pueblo, se ha convertido en tradición, no exenta de
polémica que el Rey Negro de la cabalgata sea siempre el mismo. El que organiza
el cotarro, vamos. El rey del mambo. Y, haciendo un inciso, ni los reyes eran tales ni eran tres. Parece
ser que una representación pictórica lo estableció como verdad para siempre.
Retomando al Negro del Mambo. El tipo es blanco, así que se embadurna la cara
de negro-negro y los labios de rojo-rojo, lo cual no deja indiferente a nadie.
A unos da miedo, a otros da risa o a otros indigna. Mira que hay en la cuidad
modelo dónde elegir.
Sobre la representación del, digamos, fundador del cristianismo, es
donde quiero hacer una reflexión. Aunque lo de fundador da para muchos libros.
Se dice de él que siempre fue judío de religión porque de raza está claro que
lo era. Incluso hay quien sostiene que ni siquiera existió y que la nueva
religión fue idea del emperador Constantino en el S/IV.
La figura principal del belén es el niño Jesús desnudo o con poca
ropa. Todo un exhibicionismo convertido en tradición cristiana que siempre me
ha llamado la atención. Tanto al nacer como al morir nos lo presentan casi
completamente desnudo, sin ninguna consideración a la dignidad de su persona y
a cuanto representa. Es curioso ¿tendrá esto alguna simbología, alguna razón de
ser? Pues seguro que sí y todo apunta a la idea de mover al enternecimiento y a
la compasión. Nace muy humilde, sin ropa en pleno invierno, es de suponer que sus
padres se habrían ocupado de abrigarlo convenientemente. Algún pintor lo
representó así en un lienzo y se quedó para siempre desnudo. Con la
sensibilidad actual acerca de la protección a la infancia, roza la pederastia.
Igual que los niños-ángeles que siempre revolotean por los cuadros
completamente desnudos. Aunque, como dicen que no tienen sexo, igual esto no
cuenta.
En cuanto a la representación de alguien crucificado, es
simplemente macabro.¿Quién tiene en la pared, encima del sofá o de la cama una foto de
su padre con la lengua fuera ahorcado por la justicia, o la de su hijo en el
suelo en medio de un charco de sangre, a quien una pandilla de pegó un tiro?
Pues eso.
En definitiva, la Navidad trae sentimientos encontrados. Puede
gustar, poco, mucho, nada o resultar indiferente. Incluso hay quien la desconoce.
No estoy seguro de si la celebración incrementa la creencia en las religiones
que la festejan, lo que sí tengo por cierto es que lo que incrementa son los negocios.
2016-12-13
GRAFITI VS BÚNKER
El grafiti fue una pintada contestataria y reivindicativa de
un movimiento urbano y rebelde. Hace tiempo cambió el sentido, aunque muchas siguen conservando ese carácter
de denuncia. Pasó de ser pintada subversiva o una gamberrada a considerarla
arte. De recibir multas por hacerlas a cobrar por ello.
No es nuevo esto de embadurnar paredes. Tiene una larga
historia. Ya lo hacían los romanos. El auge se dio en los setenta del siglo
pasado con la masiva pintada de trenes y metros.
Ahora el mundo del arte lo ha adoptado en su seno como una
forma más y, ciertamente, hay verdaderas maravillas por cualquier rincón. Conservan,
eso sí, las paredes de edificios y puertas como lienzo y el aerosol como
material. Un tal Banksy, mundialmente conocido en este mundillo, es el mejor
grafitero actual. Si dicen, será, yo no tengo motivos para contradecirlo.
Cambian también los usos de los edificios. De fábricas pasan
a ser museos, de locales comerciales a viviendas, de pisos a negocios y de tugurios
destartalados a viviendas de lo más cool.
Parece que Berlín es la galería de arte urbano al aire libre
más grande del mundo. No sé si la mayor, pero sí se ven muchas. Lo que queda del
Muro de Berlín y otros edificios es lugar idóneo para ello. Como lo es el
barrio Misión de San Francisco con murales que abarcan edificios enteros.
Hoy traigo una foto que representa precisamente lo que he
comentado: el grafiti hecho en un edificio reciclado. La tomé en Berlín. Es una
obra que el artista que firma con el palíndromo XOOOOX, hizo en el cemento de
lo que en su día fue búnker alemán en la II Guerra Mundial, reciclado ahora en
galería de arte privada y donde su propietario ha instalado un ático como
vivienda. No se puede dar más antagonismo entre ambos conceptos.
La foto que se puede ver pinchando en la pestaña superior IMÁGENES.
2016-12-03
HASTA LA VICTORIA SIEMPRE O CÓMO CAMBIAR EL MUNDO
El reciente fallecimiento de Fidel Castro, lo uno al también
fallecido Eduardo Galeano ocurrido el año pasado y, para completar el trío de
ilustres sudamericanos, a Ernesto Che Guevara. No voy a glosar la figura y obra
de ninguno de los tres, ni para ensalzarlos o vituperarlos, que de eso se
emplean a fondo otros, especialmente contra Fidel y el Che, porque al literato más
bien se le ignora.
Frases dichas por ellos en torno a una misma idea, me sirven
de pretexto para desarrollar un comentario al que hace tiempo le vengo dando
vueltas. Para Fidel no existía en el mundo fuerza capaz de aplastar la fuerza
de la verdad y de las ideas. Decía el Che que no hay que esperar a que se den
todas las condiciones para la revolución, el foco insurreccional puede crearlas.
Por su parte Galeano acuñó el concepto de que mucha gente pequeña, en lugares
pequeños, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo. Dicho
resumidamente: pequeños gestos pueden cambiar el mundo.
Son enunciados llenos de esperanza que animan a seguir adelante a quienes trabajan por el progreso
de los demás y con los que no puedo estar más de acuerdo. Cuando digo los demás
me refiero a todos, a la humanidad en general, no a un grupo de privilegiados. Cierto
es que por mucho que se oprima a quienes luchan por un mundo más justo, siempre
quedará en su interior un rescoldo por pequeño que sea de sus ideales. Lo malo
es que esa fuerza de quien tiene las ideas y la verdad, no es capaz, a su vez,
de vencer a la fuerza oponente, que sí que tiene bien implantado su modelo
basado en la codicia. Mucho tendremos que cambiar y muchos cientos de años
tendrán que pasar para que las ideas de solidaridad, igualdad y respeto sean
una realidad.
Es cierto que los pequeños gestos pueden cambiar nuestro
pequeño mundo pero, igual que los veo imprescindibles, los veo manifiestamente
insuficientes para cambiar la totalidad. No creo que esta suma genere una
sinergia tal, porque, en realidad, ni siquiera son una suma, sino acciones
aisladas, individualizadas, deslavazadas entre sí. Deberían darse al unísono
por parte de todos para ser efectivas.
Estos gestos, también llamados microrrevoluciones, son
posibles pero son parches que no arreglan el fondo estructural de los
problemas. No cambian la política general, no son capaces per se de obrar una transformación global. El diez por ciento de la
población mundial tiene en su poder el noventa por ciento de los recursos del
Planeta. Están bien organizados, tienen el capital, las armas, los ejércitos, los
políticos, muchos estómagos agradecidos e infinidad de pusilánimes que jamás
harán o dirán nada. Frente a ellos están quienes únicamente pueden hacer
política -y no en todos los casos- casi como un juego, como una concesión y que no
tienen nada de lo anterior y por último están los millones de personas que bastante hacen con
subsistir y para quienes el mero hecho de pensar es un lujo inalcanzable.
Dicen los defensores de la teoría de las microrrevoluciones
que la única manera de que los débiles puedan vencer a ese diez por ciento, es
cogiendo parcelas de poder y pasar de lo local a lo global. Volvemos a lo
mismo. Para cambiar todo haría falta una gran revolución social. No estoy
hablando de pegar tiros. No hay que temer a una palabra que también se usa para
hablar de revolución industrial, tecnológica o de la moda.
Yo soy pesimista o mi realismo me lleva al pesimismo. Creo
que las microrrevoluciones no están a la altura de lo que exigen las
circunstancias. Hay mucho interesado y mucho conformista, así que la brecha
social aumentará y tendremos cada día más desigualdades. A esto hay que añadir que los vientos
políticos van en una dirección totalmente opuesta y de manera destacada en
Europa y Norteamérica. Esto va para largo.
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