2018-02-11

DONDE NUNCA PASA NADA

Además de la vorágine de las ciudades donde se vive más deprisa y las noticias se te amontonan sin dar tiempo a asimilarlas, hay remansos de paz donde, aparentemente, todo transcurre tranquilo. Son los pueblos, lugares campestres que consideramos idílicos, pero seguramente será durante un rato o un verano. Donde, según palabras de mi suegro, «la gente envejece, empobrece y embrutece».

 

Me comentaba el otro día una persona que vive en pueblo: «ya puedes llevar viviendo treinta años, pero como no seas de allí, no te enterarás de nada. Eso sí, ellos sabrán todo de ti». El concepto de vida privada no tiene dos direcciones.

Hay una corriente entre ciertos sectores de la progresía de irse a vivir a los pueblos en contacto con la naturaleza, Son los que los autóctonos denominan agropijos. Si eres de pueblo, joven y estás a la última, no pasa nada, pero si te has mudado de la urbe, ya no perteneces a los suyos.

Cuando de puertas adentro no hay novedad, hay que buscarla fuera, pero sin que se note. La discreción de los visillos es fundamental. Se espía al vecino por curiosidad y posiblemente también por envidia y se espía al forastero.  Siempre que voy a un pueblo pequeño tengo la absoluta certeza de que soy observado. Se puede llamar cotilleo, chismorreo, alcahueteo, comadreo o interés sin especificar. El que llega de fuera siempre aporta algo. Es quien trae noticias, las novedades y rompe la rutina. Esta forma de ser no sé si es debida a la agudeza connatural, fina, que se adquiere de forma espontánea al nacer más en contacto con la naturaleza, u obedece al dicho de que quien no tiene qué hacer, con el culo caza moscas.

 

Me pasó hace poco. Fui a un pueblo a enseñar una casa de la familia para la venta. Mi presencia ha sido siempre más bien escasa, lo que no obsta para que me tengan totalmente localizado a mí y a toda mi parentela tanto en línea directa como colateral.  Al día siguiente me llegó por un familiar la noticia de que habíamos vendido la casa. Lo más alucinante es que supieron la profesión de comprador, no sé si por revelación divina o por esa agudeza que he mencionado antes. El caso es que ni yo ni el picoleto en cuestión soltamos prenda al único lugareño con quien nos topamos y apenas cruzamos un leve saludo.  Habrá que convenir que era él -el lugareño- el portador de ese don especial.

 

Esta visión de la absoluta tranquilidad, donde nunca pasa nada como digo en el título de esta entrada, lugar idílico donde se envejece, empobrece y embrutece, supongo que, inevitablemente, habrá evolucionado. Casi todos los jóvenes y algunos mayores usan internet, manejan las redes sociales, se desplazan, se relacionan, leen. De otros no estoy tan seguro. Están muy aferrados al terruño. Cazurros hay en todas partes. Por ejemplo en mi ciudad. Puede que se  junten los cazurros propios con los de los pueblos y que sea contagioso. No hay más que ver los resultados que, elección tras elección, obstinadamente, la gente vota a los mismos corruptos, lo que confirma que les gusta y, confirma también, que a quienes reciben el voto les va bien que los votantes sigan siendo cazurros. Esto es así o es que no entiendo nada.

 

No quisiera que alguien, que siendo de pueblo pueda leer esto, se pueda sentir molesto. Tengo familiares, conocidos y excelentes amigos de pueblo que me dan mil vueltas en todos los aspectos y, además, me consta que leen este blog. Precisamente, si alguien lee esta entrada, puede ser cualquier cosa menos cazurra. En cualquier caso, el primero sería yo por vivir en una ciudad que es lo más parecido a un pueblo, donde la mayoría de la gente se resiste a salir del páramo.

 

Supongo que lo adecuado para vivir en esta aldea global que es el mundo, será ir alternando la city con la aldea a secas. La playa con la montaña y, entre medio, un viajecito por aquí y por allá. Para qué nos vamos a complicar la vida.




2018-01-25

A MI PERRO NO LE GUSTAN LAS CAMPANAS

El título de esta entrada puede llevar a engaño porque, en realidad, yo no tengo perro, pero conozco a uno y, efectivamente, no le gusta ese sonido hiriente, capaz de dejarte una hipoacusia permanente a nada que, en un descuido, te expongas más de la cuenta. En cuanto las oye, huye del lugar si puede o se refugia debajo de la cama. Porque las campanas, como el cocido de la abuela, cada vez son menos como las de antes. Las inventaron los japoneses y eran de porcelana. Cuando pasaron a Corea y Vietnam se hicieron de bronce y en esas estamos.

Antaño igual servían para anunciar un nacimiento, una defunción, una boda o fuego, pero ahora mayoritariamente para molestar al vecino trasnochador y encolerizar al ateo. En la actualidad tienen un sonido más artificial. Muchas han sido electrificadas con dispositivos digitales informatizados a base de microprocesadores que regulan su toque, la intensidad del tañido y la modalidad del repique elegido. Algunas, incluso, tocan cancioncillas populares

 

 Únicamente me gusta el sonido de la campana mayor de la catedral de mi ciudad. Se llama María, la campana naturalmente. Tiene un sonido grave, no en vano está expresamente fabricada para que suene en la nota do. Cada golpeo está distanciado. Mover casi doscientos cincuenta kilos de badajo en un diámetro de dos metros y medio no es tarea sencilla. Marca un ritmo acompasado con una impronta de solemnidad. Destaca sobre el resto. Además, es únicamente en las fiestas importantes cuando la hacen sonar. Supongo que si ocurriera cada hora terminaríamos, ateos y no ateos, por aborrecerla.

 

Un paisano mío no contemporáneo, hermano de un afamado escritor, erudito doctor y cronista de cuanto acontecía en su entorno, hablaba de las gentes que poblaban esta zona en la que vivo, rodeada de montes —por lo que a sus habitantes, excluidos los de la ciudad, se les llama “cuencos”—, que abarca menos de trescientos kilómetros cuadrados, pero que acoge a una treintena larga de pueblos la mayoría diminutos. Con mucha ironía y malicia clasificaba a los cuencos en varios grupos: Los que oyen y ven la campana de la catedral, los que la ven sin oírla, los que la oyen sin verla y los más cazurros que ni la ven ni la oyen. Decir esto  hoy es políticamente incorrecto y, con seguridad, alejado de la realidad, máxime cuando les dedica unas cuantas lindezas del estilo de «lugareños de colmillo retorcido».

 



¿Y qué conclusión se puede sacar de todo esto? Pues, poniéndome filosófico en plan Aristóteles, plantearía un silogismo. Premisa 1: Los ateos aborrecen el sonido de las campanas. Premisa 2: A mi perro no le gusta el sonido de las campanas. Conclusión: Mi perro es ateo.

2018-01-01

NEOLENGUA Y POSVERDAD

Hay neologismos de moda —hablando de moda podíamos decir que son las últimas tendencias en el lenguaje—, que vienen y van en el hablar. Palabras como posverdad, neolengua, empoderamiento, populismo, escrache, selfi, bitcóin,  cisgénero, uberización, fake news o aporofobia que es la que se ha proclamado de moda en 2017. Algunas son neologismos, otras retomadas de otros idiomas, casi siempre es el inglés, y algunas rescatadas del cajón de vocablos en desuso.

 

El lenguaje cambia porque está vivo. De poético, más elaborado, más redondo y ampuloso, ha pasado a más telegráfico y críptico en poco menos de treinta años. Palabras nuevas, modismos que están inventándose continuamente debido a las nuevas tecnologías, nuevos trabajos, nuevas diversiones, nuevos intereses. Ha cambiado el lenguaje y ha cambiado la forma de comunicarnos. Hablamos por videoconferencia, móviles, internet, WhatsApp eliminando palabras o reduciéndolas: tb, k, etc.

 

Hay un aspecto que siempre me ha preocupado. Es el lenguaje sexista. Me parece muy loable el empeño de quienes pretenden inventar uno nuevo para combatir el sexismo de la lengua castellana —algo que, a mi modo de ver, tiene difícil remedio—, poniendo en los textos grafías para abarcar a ambos géneros: los/las, todxs, tod@s. Pero las palabras que son de género masculino normalmente no las cambian. Por ejemplo, un individuo (del género masculino) no debería estar “cachas” sino “cachos”. El vocablo personas debería aplicarse exclusivamente al género femenino y para los del género masculino habría que usar “persones” o “personos”. Otra opción es poner personxs o person@s o, incluso, personas/es. Si queremos ser iguales, habría que hacer así con todos/as. Esto, además de no ser práctico, es un despropósito descomunal. El lenguaje sufre y se echaría a perder la obra literaria o el discurso. Ni siquiera una conversación de amigos podría ser fluida. Nos volveríamos «todxs los/las person?s loc@s».

 

Los titulares de prensa, también tienen su aquel en el lenguaje. Son las noticias indescifrables. Valga esto como ejemplo: «La startup navarra InsigthMedi entre las cien finalistas de South Summit 2017». O esta otra noticia: «…ha detectado elementos genéticos móviles (transposones) en hongos basidiomicetos conocidos porque producen setas comestibles y son activos degradadores de residuos lignocelulósicos…». No se trata de una revista especializada, sino noticias sacadas de un diario local.

 

Hace un tiempo teníamos certeza de lo qué era verdad. Ahora se proclama que la verdad ha muerto. Aunque todos tenemos nuestra verdad que no suele coincidir con la de los demás. La posverdad no deja de ser una realidad paralela. Una mentira encubierta. Como las fake news. En ambos casos la verdad se complementa con algo que obra la virtud de desnaturalizarla. Entre una y otra ya no queda nada de la verdad sin aditamentos. No quiero decir con esto que todo sea verdad o mentira. Hay cosas que son simplemente discutibles porque son las verdades de cada uno, matices, incluso puntos de vista encontrados.

 



Hay que irse adaptando, porque quien se queda quieto se anquilosa. Pero hay que evitar que la neolengua destruya el lenguaje, que la posverdad mate la verdad y que la actividad virtual y el ciberespacio  se apoderen de la realidad tangible.

2017-12-27

UN CASO DE JUZGADO DE GUARDIA

Francamente, yo no sé cómo no actúa la fiscalía de oficio ante lo que considero un delito continuado de pornografía, pederastia y maltrato de menores por exponerlo desnudo y convivir entre animales con el riesgo cierto de que contraiga cualquier enfermedad. Todo ello ante la pasividad de todos, si no del beneplácito y, además, con publicidad.

Estamos viéndolo estos días. Un niño llamado Jesús de Nazaret —pero, parece, nacido en Belén— tirado en un pesebre, desnudo con el frío que hace. La gente manda fotos del mismo, sin la autorización escrita de los padres y, además, para felicitarse de esa situación.

Yo pongo una foto de cómo lo tengo en casa sin incurrir en delito. Se puede ver pinchando aquí o en la pestaña superior IMÁGENES.

2017-12-15

UNA POSTAL DE NAVIDAD

Entre las variadas formas en que se catalogan a las personas, está la de quienes les gusta la navidad y la de quienes la odian. Supongo que hay un amplísimo colectivo intermedio a quienes les resulta indiferente, más que todo por desconocimiento, pero no cuentan para las estadísticas. Pertenecen a esa mayoría silenciosa e ignorada. Ahora que están cerca, digo las navidades, creo que es oportuno publicar la foto que se puede ver pinchando aquí o en la pestaña superior IMÁGENES. Está tomada desde mi ventana. El individuo lleva ahí instalado más de dos meses. Representa la paradoja entre los dispendios festivos —léase comilonas y regalos— de los habitantes de los alrededores en sus confortables hogares, y la frugalidad del de la foto.

Cuentan que estas son fiestas solemnes porque se celebra cómo una familia humilde pasó unos días en un portal de Belén. En el caso que nos ocupa es un individuo solo, sin familia, sin animales que le den calor y compañía, que sustituye el colchón de paja por el de cartones, pero el marco es similar: una especie de entrada o portal. Así que, en la comparación, está claro quién sale perdiendo. Y la cosa tiene pinta de que va para largo.
Aun sin conocer a la persona ni sus circunstancias, es fácil adivinar que no está por gusto. Son situaciones que vemos todos los días como un mal enquistado. La injusticia  que se comete en este y millones de casos más nos debería mover a la reflexión y a la acción paliativa como sociedad. Me recuerda a una foto tomada en USA que publique el 7/11/16 con el mismo motivo. Distinto clima, distinta sociedad, distinto continente, pero el mismo drama de marginalidad, la misma causa y el mismo futuro.

No me resisto a dar un toque de humor. Voy a pensar que tendría la autorización del protagonista si se la pidiera. Hablaba antes de una paradoja y en esta imagen hay otra. Vista tal cual, el lugar ocupado es un local en desuso y parece que su morador está limpiándolo ante la mirada de un transeúnte. Nada más lejos de la realidad. El morador es el de la gabardina blanca. Que una cosa es ser pobre y otra no tener estilo y que le puedan hacer la limpieza.

Volviendo a lo que decía al principio, yo pertenezco al grupo de los que no nos gusta la navidad. Me parece una farsa colectiva. Ni siquiera le veo sentido como concepto religioso. Por todo lo dicho, mi tarjeta de navidad de este año es la de la imagen.



2017-11-30

SALUD, DINERO Y AMOR

Entre las mayores aspiraciones para alcanzar la felicidad parece que gozar de buena salud, tener una buena situación económica y vivir una relación de amor, constituye la síntesis de todo lo deseable para la mayoría de los mortales.
No voy a profundizar sobre ello porque la percepción de cada concepto es relativa y depende de cada individuo. Pero sí me parece que las personas, al principio de nuestra vida, nos centramos en el amor e ignoramos los otros parámetros. Cuando alcanzamos cierta edad, empezamos a preocuparnos por la situación económica y llega un momento en que, cuando los años te van cayendo sin tú desearlo, las aspiraciones y  preocupaciones que copaban la lista van desapareciendo y, para compensar, aparecen otras que uno ni se había imaginado  que podrían ocupar parte de tu cotidianidad.  Es ley de vida y por ahí iremos pasando todos.

Supongo que para aceptar de buen grado esa edad en la que la salud constituye un mono tema, el cerebro tendrá recursos para irse adaptando. Unos lo llevarán con resignación, otros con alegría y algunos no podrán soportarlo.

De la tercera etapa de la vida ya hablé hace tiempo. Se puede leer pinchando aquí, Pero a donde yo quería llegar es a ese momento en que te atrapa el alzhéimer y, sin darte cuenta, empieza a hacer estragos con tus recuerdos y, por ende, con tu vida. Llegará un grado tal de alejamiento de la realidad en que será más jodido para los de tu alrededor que para uno mismo.

Con la temática del alzhéimer, una enfermedad que se triplicará en cincuenta años, presenté un relato corto en octubre en la plataforma o página web Literautas, titulado «JUVENTUD VS. MADUREZ» cuya premisa necesaria era que empezara con las palabras: “era más que un simple robot”. Se puede leer pinchando en la pestaña superior Relatos breves.



2017-10-30

DEMOCRACIA, LEGITIMIDAD Y LEGALIDAD

Es difícil hacer un análisis frio y objetivo de lo qué está pasando con el conflicto catalán sin que entren en juego pasiones, sentimientos, filias y fobias que todos llevamos. Este análisis está hecho pensando en Catalunya, pero sirve para cualquier otro lugar o circunstancia. La primera parte está hecha con la razón, la segunda con los sentimientos y la tercera con la imaginación apoyada en las dos anteriores, ya que el futuro no está escrito. Seguramente todo muy subjetivo. 

Creo que es importante empezar distinguiendo conceptos. No debemos confundir legalidad con legitimidad y menos legalidad con democracia. Todos los países, incluidos los más tiranos, tienen leyes. La legalidad no se sustenta en la democracia per se sino en el poder coercitivo del Estado, en definitiva, en la fuerza de quien está en el poder. La legitimidad la da el pueblo soberano. La democracia es la forma de organización donde las decisiones colectivas son tomadas por el pueblo.  Tres conceptos básicos que deberían ir unidos pero que no suele ser así. No es baladí recordarlo. Como quiera que se está llevando la discusión al ámbito jurídico, se da licencia para poder discutir sobre la independencia de los jueces respecto al poder político -algo que está más que cuestionado- y criticar el margen de discrecionalidad con la que actúan a la hora de interpretar la Ley en función de intereses más o menos espurios. Cuando la Ley se antepone a la democracia, algo estamos haciendo mal. Habría que darle a un botón para volver a un punto donde se pudiera negociar sin que se dilucide en los tribunales sino en la política. Sin culpabilizar y acusar de, nada menos, que de sedición por llevar a cabo lo que quiere la gente.


 El arte de la política es hacer posible las ansias, deseos y aspiraciones de los administrados. La forma es mediante el diálogo, pero cuando falta, queda la bronca. Así en abstracto, apelar al diálogo es fácil. Pero dialogar es sentarse sin guión establecido, sin vetos, sin límites, de igual a igual, para alcanzar acuerdos. Diálogo sincero, honesto. Esto no se ha dado y lo demás no vale para nada. Las palabras están gastadas. “Democracia” actualmente sirve para una cosa y para lo contrario. Se estira y retuerce en función del provecho de cada uno. Las leyes, incluida la Constitución, ni son perfectas ni inmutables, pero se consideran como si fueran dictadas directamente por Dios. 


El poder político se ha escondido detrás del judicial para que le haga el trabajo sucio y esperar sentado a recoger el fruto en próximas citas electorales. Se apoya en la legalidad, carente de legitimidad y despreciando la democracia.El daño ya está hecho porque tiene consecuencias penales, con gente pacífica en la cárcel. Otro, digamos impedimento, es ampliar el sujeto de la decisión a todo el estado y no a la parte afectada. Esto es hacer trampas por muy legal que se considere. Estoy cansado de escuchar como un mantra que “se debe respetar las normas que nos hemos dotado todos los españoles”. No, lo siento, ni nos hemos dado todos esas leyes, ni son todos los españoles quienes deben decidir el futuro de los catalanes, sino ellos solos. Esta constitución está votada afirmativamente por menos del 15% de los actuales ciudadanos. Teniendo en cuenta que los que tienen menos de sesenta años no estaban en edad de votar o no habían nacido. Parece que lo que una minoría decidió hace cuarenta años será la forma de organización de generaciones futuras in secula seculorum.


 En este conflicto subyace la mentalidad del imperialista que siente humillado su orgullo patrio, de absolutistas venidos a menos que no quieren perder lo que les queda y, para eso, recurren a lo que haga falta. Así se explica que las dotaciones de policías trasladados desde Andalucía para no se sabe muy bien qué ante un pueblo pacífico, los despidieran con arengas de “a por ellos, oe… a por ellos, oe…” o que los policías acantonados se manifestaran -como unos hooligans cualquiera- al grito de “que nos dejen actuar”. Ya se sabe qué supone esto. Todos estos desgraciados incidentes y la saña con la que actuaron, me ha recordado, salvando las distancias, el episodio sucedido el 12 de octubre de 1936, día de la exaltación patriótica, en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca. El General Millán Astray, fundador de la legión española dijo refiriéndose a vascos y catalanes: «cánceres en el cuerpo de la nación. El fascismo, que es el sanador de España, sabrá cómo exterminarlas, cortando en la carne viva, como un decidido cirujano libre de falsos sentimentalismos». Todos conocemos la respuesta del rector, Miguel de Unamuno: «Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis porque para convencer hay que persuadir y para persuadir necesitaréis algo que os falta, razón y derecho en la lucha. Me parece inútil pediros que penséis en España». Me da que pensar que todavía estamos en eso. El fondo es el mismo y las formas parecidas. El PP blande el Código Penal y recuerda a Puigdemont que puede acabar como Companys, que fue encarcelado y fusilado por hacer lo mismo. Objetivo la Patria Una por encima de todo y de todos, cueste lo que cueste. Esto es una cuestión de Estado y, de paso tapo los chanchullos que me salpican.


Este embrollo no ha hecho más que empezar. No veo el final, pero no hace falta ser adivino y vaticino lo peor. Se han convocado elecciones que no solucionarán nada y, a día de hoy, ni siquiera sabemos quienes se presentarán. El gobierno español no es tonto y conoce la determinación de los catalanes en sus pretensiones. Pero también sabe que su movimiento es pacífico, lo cual le da una enorme ventaja a la hora de aplicar medidas represivas. Meterá mano dura para acallarlos durante un tiempo, justificar su desaguisado, ganar puntos ante una parte de españoles entregados y vengar su orgullo herido ante una  afrenta tal como la que les supone que alguien quiera autodeterminarse. Aumentará el control y la represión. Se harán acusaciones gravísimas contra figuras destacadas. Se ilegalizarán partidos y se inhabilitarán candidatos. Ya lo hicieron en Euskadi sin cortarse un pelo y no tengo duda de que lo volverán a hacer si lo consideran oportuno. A partir de las elecciones, vuelta a empezar. Estaremos con el mismo problema encima de la mesa.


¿Y el diálogo?, ¿y la democracia? ¿y la fraternidad? ¡Ah! Eso. ¡Qué bellas palabras! Hoy no toca. Hablaremos de ellas cuando les quitemos a los insurrectos del poder y después de extender el modelo represivo a otros territorios. Esto se parece más a Turquía que a Europa. No, peor, que allí no tienen monarquía.





 

2017-07-16

HAY GENTE PA TÓ

Hay una anécdota atribuida a un torero de renombre de principios de siglo XX cuando le presentaron a Ortega y Gasset. El matador preguntó quién era aquel gachó con pinta de estudiao, a lo que le respondieron que era filósofo. «¿Filo qué?» —respondió el torero. Al explicarle que analizaba el pensamiento de las personas, parece que acuñó la famosa frase: «Hay gente pa tó».

Tuve en mi mesa de trabajo un calendario de los de taco, donde, además de dejar espacio para unas breves notas, que era lo principal, informaba del día de la semana; cuándo salía el sol o la luna; el santo correspondiente y alguna frase de las de las de pensar. Naturalmente el día 5 de enero llegaba puntual, como cada año, y siempre con la misma reseña: «San Simón, también llamado San Simeón, el estilista».
Cualquiera que leyera esto podía pensar que este buen señor fue nombrado patrón de los profesionales dedicados al maquillaje, peluquería y vestuario. Yendo más lejos, alguno se preguntaría qué habría hecho para merecer semejante honor. ¿Tal vez peinar a reinas y aristócratas? ¿Crear un estilo propio que hiciera furor entre adolescentes? Pues no. Se subió a vivir a una columna de quince metros de alto y, allí encaramado, estuvo treinta y siete años. La evocación de esta historia siempre me ha llevado a recordar la frase del torero.

Simón no fue el único, pero sí el más importante. Esta acción tuvo sus seguidores, tiempo y lugar. Empezó en Siria y se extendió por Oriente Medio a partir del  siglo V. Una forma de purificarse, meditar y alcanzar… bueno, no sé, lo que quisieran alcanzar. Ahora sería impensable permanecer mucho tiempo en espacio tan expuesto sin que algún francotirador, de cualquiera de las partes en conflicto, hiciera diana en él. Es una atalaya privilegiada para la observación, y eso pone nervioso a alguien de gatillo fácil como quienes merodean la zona, por mucho que el morador de tan incómodo como extraño habitáculo lleve buenas intenciones.
Hay una confusión de términos, ya que el tal Simón, en realidad, no era estilista sino estilita, palabreja de origen griego que viene a significar "de la columna”, lo cual despeja muchas dudas. Como quiera que los editores del calendario, año tras año, persistieran en el error, en algún momento se lo advertí. Desconozco si me hicieron caso pues dejé de adquirirlo, aunque no fue este el motivo.

Así que la vida de este virtuoso —y yo añadiría excéntrico— santo varón, me ha dado juego para componer un relato situándome en el momento en que toma la decisión de cambiar de morada, visto desde los ojos de su vecino. Con él he participado en el taller de Literautas del mes de junio, y formará parte del libro recopilatorio que cada año editan y publican. Se trata de un relato muy corto, no debía pasar de 150 palabras y, entre ellas, debían figurar esperanza, noche y perfume.

El relato se puede leer pinchando en la pestaña superior Relatos breves. Lo ilustro con una reproducción tomada de Google, donde se refleja cómo vio la escena el pintor. Se accede pinchando la pestaña superior Imágenes.

2017-07-03

UNIVERSO DISTÓPICO

En la sección Relatos Breves publico el relato con el que participé en el mes de mayo en el taller de LITERAUTAS. Las premisas para participar eran que la historia transcurriera en un universo distópico, que aparecieran las palabras sombra y seda y que no excediera de 750 palabras.

Lo titulé «Erick, ciudadano de segunda, empleado de nivel C». Se puede acceder a él pinchando en la pestaña superior Relatos Breves.

2017-06-04

EL RELOJ DE PARED

Hay tardes que, por alguna circunstancia, destacan de las demás. Algo hace perder la rutina del día a día o llama tu atención sin que aquello tenga necesariamente especial relevancia.

Me ocurrió el otro día. Un reloj de pared que hace tiempo no andaba y había que ponerle remedio. Encontré el lugar perfecto. Traspasar la puerta fue retroceder cien años en el tiempo. Entiéndase la intención plena de la expresión. Allí se encontraban decenas de relojes de pared, de mesa, grandes, pequeños, de mil formas, a cual más antiguo y bello.  De la trastienda salió alguien. No cabía ninguna duda, era el maestro relojero. Un señorico que bien podría rondar, perdón si no los tiene, los ochenta tacos. Con una gasa de siete por siete suelta en lo alto de la cabeza, sin otra sujeción que la ofrecida por los pocos pelos dispersos que le quedaban y cuya función no quedaba clara. Entregó a la clienta el mecanismo desmontado de un reloj moderno al que le había puesto pila nueva. Me extrañó. Tanto porque no se correspondía con el estilo del resto de relojes, como por la señora que parecía de la quinta del relojero. Aquella se interesó por la cabeza de este, a lo que este le respondió, con más sorna que verdad, que se lo había hecho una mujer. La sordera de aquella provocó algún malentendido. Esto me animó a intervenir para aclarar y derivó en una conversación entre la señora y yo:

—Usted me suena. Me parece que es una persona importante —dijo dirigiéndose a mí.
—Bueno, todos somos importantes. La diferencia es que algunos son más famosos que otros —contesté.
—Pues yo le he visto en la televisión. En algo de carreras de motos, o algo así. ¿No?
—Sí, algunas veces me confunden con uno.
—Dicen que todos tenemos un doble en alguna parte. —Sentenció la clienta.

No es la primera vez que me pasa. En cierta ocasión me vi firmando autógrafos a pesar de mi reiterada negativa primero y de mis protestas después.

De regreso a casa me topé con dos señoras, adorables ellas, con una sonrisa de oreja a oreja. Se encontraban sentadas en un banco. Se levantaron a mi paso para entregarme unos panfletos «para conocer la Verdad», dijeron. Ante su insistencia, del «no me interesa» inicial pasé, no a rebatir sus argumentos porque no había, sino a plantear incongruencias y pedir pruebas. Su convencimiento y su voluntad eran directamente proporcionales a su ignorancia, lo cual me producía una mezcla de pena y de envidia. Porque el hecho de creer, con ser una opción personal muy respetable, no es argumento sostenible per se. Cada uno se las arregla como puede por dar sentido a su vida, pero basarse en el libro más trufado,  lleno de contradicciones, falsedades y  violencia, no solo humanas sino divinas, llamado Biblia, mejor ni entrar. Yo lo único que pido es que no nos amenacen ni con la hoguera ni con el fuego eterno y que reviertan a la comunidad lo expoliado a lo largo de los siglos.

«¡Vaya tarde! Esto no puede ser casual de ninguna manera. ¿Qué me pasa hoy con la generación ochentona? ¿Tendrá algo que ver el reloj? Tendré que revisar la entrada de este blog donde hablaba de la casualidad y la coincidencia», pensé mientras llegaba a  casa. Al entrar, una percepción extraña rondaba mi cabeza. El reloj seguía parado en la misma hora que hace tiempo marcaba. Creo que desde el mismo día de su instalación. Estaba claro. Algo tenía que renovar.

Me ha parecido divertido ilustrar esta entrada con una recreación a modo de foto. Se puede ver pinchando en la pestaña superior IMÁGENES.





2017-05-11

EN LA APACIBLE QUIETUD DEL CEMENTERIO

En la sección RELATOS BREVES, a la que se accede pinchando en la pestaña superior, publico el relato presentado el mes pasado en el portal http://www.literautas.com/.

Las premisas de este mes eran dos. Que el comienzo fuera “Susana esperaba…” y que, a ser posible, la mayor parte de la acción transcurriera en un cementerio. Cumplo las dos y agoto el número máximo de palabras (750) que puede tener la obra. He hecho ligeras variaciones a sugerencia de otros participantes, pero que no desvirtúan el original.

Este relato tiene una carga erótica, por lo que se podría catalogar para mayores de dieciocho años, unida a un toque de humor negro. Puede gustar o no, pero es seguro que me he divertido mientras lo escribía.

2017-05-03

MARINERA

Siempre que publico una foto en este blog me da cierto reparo pues me acuerdo de mi amigo Alfonso. El motivo es que él es un gran fotógrafo y lo que yo haga en este campo no llega ni de lejos a su calidad. Seguramente es por ello que no resulto premiado en el concurso al que suelo presentarme. No obstante, yo insisto mientras me divierta esta afición.

El tema del concurso de este mes era tan amplio como «lugares». De este tipo de fotos tengo infinidad, así que he presentado tres. La característica que  encuentro a la que publico aquí es que, más que foto,  me parece una pintura de  óleo. No sé si será por la luz que tenía esta población de Marruecos (Essaouira) en un día soleado de invierno, por la composición, los colores o por el tema marino, pero ese parecido a una pintura es la sensación que me da y por lo que encuentro que tiene algo interesante.  Y, por una vez en las fotos presentadas, creo que no la he sometido a la manipulación de Photoshop.



La foto se puede ver pinchando en la pestaña superior Imágenes.

2017-04-11

SAN TERMINATOR

El otro día visitaba la catedral de mi ciudad. Suelo hacerlo con cierta frecuencia porque me gusta admirar su gótico, deambular por las naves y capillas laterales,  pasear por el claustro,  pensar e imaginar. El olor a incienso que aun quedaba en el ambiente después de la celebración, añadía un plus más a mi gozo. Puede que sean rescoldos de un pasado más místico, pero el lugar se presta a ello. Al construir estos edificios sabían lo que se hacían. Lugares pensados para la admiración de la grandeza de Dios, la pequeñez humana y, como de paso, afianzar el dominio de la jerarquía.

Antes mis pensamientos giraban en torno a todo esto. Ahora divagan libremente, son más mundanos. Se mezcla una rabia contenida por la intromisión de las religiones en la vida pública; por la apropiación terrenal de riqueza; por la desmesurada influencia que ejerce en muchas personas y por el beneficio que causa a otras. Todo en un cóctel junto con otras ideas más peregrinas como la que voy a comentar.

En una capilla lateral descubrí una pequeña talla de san José con su hijo. No lo pude evitar, lo primero que me vino a la mente fue la imagen de Terminator con el suyo en una de sus películas (ver luego foto del día 11/04/17). Son inevitables las analogías. Encuentro claramente una similitud formal de los elementos visuales ya que tienen entre sí semejanzas significativas.

Lo primero que me llamó la atención fue la herramienta de José. El cepillo de carpintero es lo que mejor caracteriza a su profesión. Su manera de portarlo, sus dimensiones y su forma. Todo muy similar a la del Cyborg de la película. Para este no deja de ser una herramienta como otra cualquiera —la que se emplea en su oficio—, aunque sea más letal. A fin de cuentas ambas herramientas sirven para destruir. Puede ser enemigos o madera. Y de esa destrucción nace algo nuevo. Otro cyborg o un bonito mueble.

Otra característica es la presencia de un hijo que, en ambos casos, no debe estar claro si lo es realmente o no, y uno u otro vienen del pasado, del futuro o de una dimensión paralela.

La tercera analogía es más conceptual. No se ve en las imágenes pero se conoce en la historia que ambas llevan implícita. En los dos relatos resulta que  el hijo está llamado a salvar el mundo de su destrucción.

Después de analizar esto parece que, mejor que inventar historias, es más fácil copiar. Todo está escrito. Se copia la idea y se le da la vuelta. Otros personajes, otros tiempos, otros enemigos y otros métodos. Distintos matices y escenarios, pero mismo fondo.

En la sección superior Imágenes cuelgo una composición de las fotos que han dado pie a esta entrada.






2017-03-09

UN ESTADO FALLIDO

Dicen que hay cuatro premisas para considerar que un Estado es fallido: la pérdida del control del territorio o parte de él, la pérdida de la legitimidad en la toma de decisiones, la pérdida de capacidad para prestar servicios básicos a la población y la pérdida de capacidad para la normalización de relaciones con otros Estados.

Creo que no es necesario que se den las cuatro al unísono para que, por ello, se les considere fallidos. Así que habrá que considerar otros parámetros que nos lleven a determinar si un estado es cohesionado y estable o no lo es.

Voy a hablar de un país llamado Reino de España. Lo de reino ya empieza por no gustarme y la manera en la que accede el titular al puesto mucho menos. No solo por ser impuesto por un dictador sino, además, por el pasado escabroso de su estirpe y el presente bochornoso. Y para rematarlo, el Rey es irresponsable, o sea, que no tiene responsabilidad alguna. Tan alto cargo para eso es mucho pagar.

Mi criterio sitúa a este país dentro de la categoría que da nombre a este escrito. Y no precisamente porque sus fronteras hayan ido variando con el tiempo. Podía ser un argumento ya que con la demarcación con la que se le conoce ahora no tiene ni un siglo de existencia.

Tengo que convenir con la idea generalizada de que desde sus albores ha destacado por la picaresca, lo cual parece que tienen a gala. Tal vez forma parte de su ADN. Es la nota más destacada de la tradición española, aunque eso ahora lo han dejado mayormente para la literatura y se han superado. La camada de pícaros ha eclosionado y ahora se cuentan por miles. Se trata directamente de saqueo y de corrupción. Lo malo es que sigue haciendo gracia. No encuentro otra explicación a que, elección tras elección, se siga votando a los mismos corruptos o presuntos. A que las televisiones, la prensa y el cotilleo den cancha y encumbren como  celebridades a cualquier defraudador, a cualquier pícaro o a cualquier funámbulo. Forman parte del paisaje, como un elemento más del folclore. Y una Infanta que no se entera de nada, y le vale.

Con ser mala la corrupción económica y política, también ha llegado a la judicial, lo que le añade un punto más de perversión. No es normal que un Tribunal llamado Audiencia Nacional, heredero de otro llamado Tribunal de Orden Público (TOP) instaurado por el mismo dictador que hizo ídem con la monarquía, juzgue a una Presidenta de un Parlamento soberano, se supone, por aceptar que en Pleno se debata una propuesta. Tampoco lo es que una pelea entre un grupo de provocadores y otro que responde, en un pueblo en fiestas a las cinco de la mañana, acabe con la acusación de terrorismo, lo que conlleva penas de entre diez y quince años de cárcel. En los asuntos de poca monta, en el día a día, puede que la Justicia funcione razonablemente bien, pero cuando tocan intereses económicos, políticos o ideológicos, la Ley es interpretable y elástica. Los que la administran dicen que lo hacen en nombre del Rey, vamos, unos mandados, pero el resultado es a beneficio de quienes les nombran. Estos se enrocan en que la Ley es la Ley y hay que cumplirla y de ahí no les sacan, ya tienen su argumento.

Naturalmente las cosas no ocurren porque sí. No puede haber tanto despropósito si no hay un consentimiento generalizado. Gente mediocre e insolidaria que tolera las tropelías de gente famosa con poder y éxito, que ha convertido la política en una orgía de mangoneo con la desfachatez de quien se sabe impune. A lo sumo la protesta se transforma en chistecitos, bromitas, tuits, en pásalo y ya he cumplido. En el fondo no se piensa en cambiar para mejorar. Piensan que si se vota a los mismos ellos se beneficiarán. Lo demás les da igual. Si se mantienen las bolsas de miseria ellos estarán mejor pues, al excluir del reparto a unos, toca a más. No encuentro otra explicación.

He llegado a la conclusión de que esto no tiene remedio. Quinientos años de picaresca, cuarenta de fascismo y otros cuarenta de pseudodemocracia dan para mucho. Dan para corrupción, estafas, apropiación indebida, prevaricación, malversación, cohecho, fraude a la Administración, tráfico de influencias, amiguismo y lo que cada uno quiera añadir. Con estos mimbres es difícil sostener un estado sólido y democrático medianamente digno de tal nombre.

Esto es para mí un estado fallido en toda regla.









2017-02-01

LA MAGIA DEL NÚMERO TRES. SIMBOLOGÍA

Venía dándole vueltas hace tiempo al por qué una imagen gráfica, una foto, una pintura, es más atractiva visualmente si tiene tres figuras u objetos destacados. Lo que se dice en el argot que funciona.

Una de las reglas básicas de la composición en las artes plásticas es la de los impares. Especialmente tres objetos o personas. Otra es la de los tercios. Consiste en situar el objeto de interés en puntos concretos, por lo que la imagen tiene una mayor atracción visual que si lo situamos en el centro. 

El 24 de enero de 2014 publiqué una entrada titulada «simplemente números» que se puede ver pinchando aquí. Hablaba sobre su concepto abstracto y la aplicación fundamental para la humanidad. Hoy lo hago únicamente sobre el tres y su aplicación simbológica.

Y como una cosa te lleva a la otra, he mirado por aquí y por allá centrándome exclusivamente en el dichoso numerito y encuentro que en casi todos los órdenes de la vida está irremediablemente presente con una importancia notable. Está en el arte, la guerra, el deporte, la literatura, la gramática, la política, la geometría, la trigonometría, la mecánica, la física, la biología, las matemáticas, las reivindicaciones, los deseos… En definitiva, en todo.

Especialmente se encuentra presente en las religiones, en la filosofía de Platón o en la masonería. Todos ellos han considerado que el número tres tenía una virtud secreta. Los egipcios tenían tres dioses: Isis, Osiris y Horus. Los hindúes otros tres Brahma, Visnú y Shiva. Los cristianos tienen al Padre, Hijo y Espíritu Santo. Para Platón el Ser tenía tres personalidades: material, espiritual e intelectual. Las potencias del alma son: memoria, entendimiento y voluntad, lo que otros denominan voluntad, emociones e intelecto. Fe, esperanza y caridad como virtudes teologales. Todo muy parecido a lo que se proclama en otras culturas y otras religiones. Esto tiene pinta de que entre ellos se han mirado de reojo y se han copiado descaradamente, supongo que para apropiarse del trabajo -y de los réditos, materiales o espirituales- de los otros.

Veamos otros ejemplos de la naturaleza: El compuesto orgánico esencial para el desarrollo genético es el ADN. Los colores primarios: azul, verde y rojo de cuya mezcla se obtienen todos los demás. Dimensiones espaciales: materia, espacio y tiempo o largo, ancho y alto. El tiempo es pasado, presente y futuro. La materia puede presentarse sólida, líquida o gaseosa. El agua es incolora, inodora e insípida. Los reinos de la naturaleza: animal, vegetal y mineral o tierra, mar y aire. En las matemáticas básicas la regla de tres es fundamental. La Ley de a Palanca consta de potencia, resistencia y brazo. El equilibrio se mantiene siempre con tres puntos de apoyo. El triángulo es la superficie más simple. En este grupo no puedo olvidar a Einstein con sus tres elementos: E=mc2 (energía es igual a masa por velocidad al cuadrado).

En cuanto a expresiones, deseos o formas de organización estrictamente humanas: salud, dinero y amor. Libertad, igualdad y fraternidad. Pan, trabajo y libertad. Altus, fortius, citius como lema olímpico. Lo que determina la vocación de una persona son: gustos, intereses y habilidades. El I+D+i (Investigación, Desarrollo e innovación) es un concepto para el desarrollo de la economía, ciencia y tecnología. Por último la división de los poderes públicos: legislativo, ejecutivo y judicial. Aunque a estos les pasa como a la trilogía de la deidad católica que son tres personas distintas pero un solo Dios verdadero. Para el caso, tres poderes distintos a las órdenes de un solo Capital.

Finalizo con el arte motivo inicial de mi interés. Hay en él tres elementos conceptuales básicos: talento, concepto y medio. Destacaría la costumbre inveterada de escritores, cineastas, músicos y pintores a componer trilogías. Una obra literaria, musical o teatral tiene introducción, nudo y desenlace. En gramática las partes principales que conforman una oración completa son sujeto, verbo y predicado.

Después de todo lo dicho, ¿dónde se encuentra el éxito del número tres?  Tengo que admitir que no lo he descubierto. Tal vez sea la magia. Si así lo vienen haciendo, por algo será.









2017-01-05

LA MUERTE DE EDELMIRA

En la sección relatos breves que se puede ver pinchando en la pestaña superior, pongo el relato que el mes pasado presenté en la página de internet "Literautas". 

Cada mes la dirección lanza una propuesta diferente. Para esta ocasión se trataba de que en el relato constaran las palabras campamento, recuerdos y poeta. Se añadía un reto complementario pero voluntario: no debía aparecer el verbo SER en ninguna de sus formas o tiempos verbales.


El relato cumple ambos retos. Consta de 750 palabras exactas que es el numero máximo permitido y que yo procuro cumplir como reto personal. Ha sufrido ligeras modificaciones por las sugerencias de otros participantes, pero sin modificar su esencia.



2016-12-29

¿CUÁNDO EMPIEZAN LAS TRADICIONES?

En mi pueblo cuando algo se repite dos años seguidos, se convierte en tradición. Para el tercero ya es costumbre inveterada.

Estas fechas navideñas son propicias a las tradiciones. El alumbrado navideño, los banquetes, los villancicos o los conciertos son una muestra. Parece que son de toda la vida, pero todas tienen un principio. Alguien se las inventó o las hizo por primera vez o las copió de alguna otra parte. Algunas -me apetece decir esta frase- hunden sus raíces en la noche de las tiempos.

El pino es tradición pagana del norte de Europa que festejaba el solsticio de invierno. Los regalos de estas fechas derivan de los que se hacían los romanos en las celebraciones saturnales. Tanto lo uno como lo otro los cristianos lo incorporaron a su parafernalia festivo-religiosa. La costumbre de instalar belenes o nacimientos es del siglo XIV exportada a buena parte del mundo desde Italia. Hay otras más locales como el Olentzero de los vascos, las escobas que esconden los noruegos o la ropa interior de color rosa de los argentinos por citar alguna. Mitología y tradiciones que los cristianos han tenido mucho esmero en sincretizar en su beneficio.

Papá Noel, Santa Claus, San Nicolás o como diablos se llame a ese obeso simpaticote, porque los tres son lo mismo, forma parte de esta mezcolanza, aunque se ha impuesto un carácter más crematístico gracias a Coca Cola.

Volviendo a mi pueblo, se ha convertido en tradición, no exenta de polémica que el Rey Negro de la cabalgata sea siempre el mismo. El que organiza el cotarro, vamos. El rey del mambo. Y, haciendo un inciso,  ni los reyes eran tales ni eran tres. Parece ser que una representación pictórica lo estableció como verdad para siempre. Retomando al Negro del Mambo. El tipo es blanco, así que se embadurna la cara de negro-negro y los labios de rojo-rojo, lo cual no deja indiferente a nadie. A unos da miedo, a otros da risa o a otros indigna. Mira que hay en la cuidad modelo dónde elegir.

Sobre la representación del, digamos, fundador del cristianismo, es donde quiero hacer una reflexión. Aunque lo de fundador da para muchos libros. Se dice de él que siempre fue judío de religión porque de raza está claro que lo era. Incluso hay quien sostiene que ni siquiera existió y que la nueva religión fue idea del emperador Constantino en el S/IV. 

La figura principal del belén es el niño Jesús desnudo o con poca ropa. Todo un exhibicionismo convertido en tradición cristiana que siempre me ha llamado la atención. Tanto al nacer como al morir nos lo presentan casi completamente desnudo, sin ninguna consideración a la dignidad de su persona y a cuanto representa. Es curioso ¿tendrá esto alguna simbología, alguna razón de ser? Pues seguro que sí y todo apunta a la idea de mover al enternecimiento y a la compasión. Nace muy humilde, sin ropa en pleno invierno, es de suponer que sus padres se habrían ocupado de abrigarlo convenientemente. Algún pintor lo representó así en un lienzo y se quedó para siempre desnudo. Con la sensibilidad actual acerca de la protección a la infancia, roza la pederastia. Igual que los niños-ángeles que siempre revolotean por los cuadros completamente desnudos. Aunque, como dicen que no tienen sexo, igual esto no cuenta.

En cuanto a la representación de alguien crucificado, es simplemente macabro.¿Quién tiene en la pared, encima del sofá o de la cama una foto de su padre con la lengua fuera ahorcado por la justicia, o la de su hijo en el suelo en medio de un charco de sangre, a quien una pandilla de pegó un tiro? Pues eso.

En definitiva, la Navidad trae sentimientos encontrados. Puede gustar, poco, mucho, nada o resultar indiferente. Incluso hay quien la desconoce. No estoy seguro de si la celebración incrementa la creencia en las religiones que la festejan, lo que sí tengo por cierto es que lo que incrementa son los negocios.

2016-12-13

GRAFITI VS BÚNKER

El grafiti fue una pintada contestataria y reivindicativa de un movimiento urbano y rebelde. Hace tiempo cambió el sentido,  aunque muchas siguen conservando ese carácter de denuncia. Pasó de ser pintada subversiva o una gamberrada a considerarla arte. De recibir multas por hacerlas a cobrar por ello.

No es nuevo esto de embadurnar paredes. Tiene una larga historia. Ya lo hacían los romanos. El auge se dio en los setenta del siglo pasado con la masiva pintada de trenes y metros.

Ahora el mundo del arte lo ha adoptado en su seno como una forma más y, ciertamente, hay verdaderas maravillas por cualquier rincón. Conservan, eso sí, las paredes de edificios y puertas como lienzo y el aerosol como material. Un tal Banksy, mundialmente conocido en este mundillo, es el mejor grafitero actual. Si dicen, será, yo no tengo motivos para contradecirlo.

Cambian también los usos de los edificios. De fábricas pasan a ser museos, de locales comerciales a viviendas, de pisos a negocios y de tugurios destartalados a viviendas de lo más cool.  

Parece que Berlín es la galería de arte urbano al aire libre más grande del mundo. No sé si la mayor, pero sí se ven muchas. Lo que queda del Muro de Berlín y otros edificios es lugar idóneo para ello. Como lo es el barrio Misión de San Francisco con murales que abarcan edificios enteros.

Hoy traigo una foto que representa precisamente lo que he comentado: el grafiti hecho en un edificio reciclado. La tomé en Berlín. Es una obra que el artista que firma con el palíndromo XOOOOX, hizo en el cemento de lo que en su día fue búnker alemán en la II Guerra Mundial, reciclado ahora en galería de arte privada y donde su propietario ha instalado un ático como vivienda. No se puede dar más antagonismo entre ambos conceptos.

La foto que se puede ver pinchando en la pestaña superior IMÁGENES.





2016-12-03

HASTA LA VICTORIA SIEMPRE O CÓMO CAMBIAR EL MUNDO

El reciente fallecimiento de Fidel Castro, lo uno al también fallecido Eduardo Galeano ocurrido el año pasado y, para completar el trío de ilustres sudamericanos, a Ernesto Che Guevara. No voy a glosar la figura y obra de ninguno de los tres, ni para ensalzarlos o vituperarlos, que de eso se emplean a fondo otros, especialmente contra Fidel y el Che, porque al literato más bien se le ignora.

Frases dichas por ellos en torno a una misma idea, me sirven de pretexto para desarrollar un comentario al que hace tiempo le vengo dando vueltas. Para Fidel no existía en el mundo fuerza capaz de aplastar la fuerza de la verdad y de las ideas. Decía el Che que no hay que esperar a que se den todas las condiciones para la revolución, el foco insurreccional puede crearlas. Por su parte Galeano acuñó el concepto de que mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo. Dicho resumidamente: pequeños gestos pueden cambiar el mundo.

Son enunciados llenos de esperanza que animan a seguir  adelante a quienes trabajan por el progreso de los demás y con los que no puedo estar más de acuerdo. Cuando digo los demás me refiero a todos, a la humanidad en general, no a un grupo de privilegiados. Cierto es que por mucho que se oprima a quienes luchan por un mundo más justo, siempre quedará en su interior un rescoldo por pequeño que sea de sus ideales. Lo malo es que esa fuerza de quien tiene las ideas y la verdad, no es capaz, a su vez, de vencer a la fuerza oponente, que sí que tiene bien implantado su modelo basado en la codicia. Mucho tendremos que cambiar y muchos cientos de años tendrán que pasar para que las ideas de solidaridad, igualdad y respeto sean una realidad.

Es cierto que los pequeños gestos pueden cambiar nuestro pequeño mundo pero, igual que los veo imprescindibles, los veo manifiestamente insuficientes para cambiar la totalidad. No creo que esta suma genere una sinergia tal, porque, en realidad, ni siquiera son una suma, sino acciones aisladas, individualizadas, deslavazadas entre sí. Deberían darse al unísono por parte de todos para ser efectivas.

Estos gestos, también llamados microrrevoluciones, son posibles pero son parches que no arreglan el fondo estructural de los problemas. No cambian la política general, no son capaces per se de obrar una transformación global. El diez por ciento de la población mundial tiene en su poder el noventa por ciento de los recursos del Planeta. Están bien organizados, tienen el capital, las armas, los ejércitos, los políticos, muchos estómagos agradecidos e infinidad de pusilánimes que jamás harán o dirán nada. Frente a ellos están quienes únicamente pueden hacer política -y no en todos los casos- casi como un juego, como una concesión y que no tienen nada de lo anterior y por último están los millones de personas que bastante hacen con subsistir y para quienes el mero hecho de pensar es un lujo inalcanzable.

Dicen los defensores de la teoría de las microrrevoluciones que la única manera de que los débiles puedan vencer a ese diez por ciento, es cogiendo parcelas de poder y pasar de lo local a lo global. Volvemos a lo mismo. Para cambiar todo haría falta una gran revolución social. No estoy hablando de pegar tiros. No hay que temer a una palabra que también se usa para hablar de revolución industrial, tecnológica o de la moda.

Yo soy pesimista o mi realismo me lleva al pesimismo. Creo que las microrrevoluciones no están a la altura de lo que exigen las circunstancias. Hay mucho interesado y mucho conformista, así que la brecha social aumentará y tendremos cada día más desigualdades.  A esto hay que añadir que los vientos políticos van en una dirección totalmente opuesta y de manera destacada en Europa y Norteamérica. Esto va para largo.