28/1/12

IMPOTENCIA FRENTE A PREPOTENCIA

         Para entrar en situación pongamos que es un día cualquiera de enero. Pongamos que es la principal plaza de la localidad. Y pongamos que unos amigos de unos veinticinco años están charlando en un banco de esa plaza.

         Tal vez la escena -por habitual para el común de los mortales- no revista mayor atención, pero dos dotaciones de Policía Municipal, con la sagacidad que les caracteriza, se acercan porque:

a)     Están cometiendo un ilícito.
b)     Están alterando el orden público.
c)      Están en las listas de los más buscados.
d)     Están comiendo pipas.

Efectivamente, la respuesta correcta es la d.

         De los pormenores puedo dar detalle como el trato provocador, pero me quedo con que les obligaron a recoger –una a una y a mano- todas las pipas. Y, ya puestos, procedieron a su identificación, previa amenaza de enchironarlos, y a largarles la correspondiente multa alegando que se han quedado tres cáscaras por ahí. Hay que hacer caja, que con las dietas las arcas municipales las vaciamos en un pispás (no confundir con Plis Plas). Como prueba de tamaña fechoría levantan atestado fotográfico y, de paso, también de la lata de Coca Cola que uno de los chavales ha dejado encima del banco mientras recogía.

         La cosa puede parecer divertida, incluso jocosa, pero a mi no me hace ni puta gracia. Por la desmesura de los medios empleados, por la prepotencia de los de la porra y porque uno de los chavales era mi hijo.

         Les levantáis a cada uno 300 euretes de nada por una foto. Parece que no les cuestan porque son las migajas de sus fabulosos sueldos inexistentes. Quéjate de los trileros. Estos tienen otros métodos más sofisticados. Y agradecidos porque no se les han ocurrido otras gracias. Hay quien, por menos, ha terminado frente a Garzón.

         ¿Os molesta su ociosidad? Pandilla de degenerados que se dedican a comer pipas en medio de una plaza a la vista de todos. Flagrante delito cometido con alevosía y diurnidad. ¿Semejante indolencia merece tan desproporcionada respuesta? Toma modelo de policía de proximidad. Tanta que se convierte en acoso.

         Recortan los presupuestos en dotaciones sociales, culturales, etc., pero no en policía porque se tienen que dedicar a estas cosas. O tal vez se dedican a estas cosas para justificar su sueldo dando apariencia de eficiencia.

         Rambos amparados en la legalidad, que más que legalidad parece patente de corso. Cipayos al servicio de alguna mente enferma con mando en plaza. ¡Que os den!

11/1/12

NAVIDAD, DULCE NAVIDAD

Las navidades no dejan indiferente a nadie. Entrañables para algunos, odiosas para otros y negocio para muchos. Y ahora que se han acabado, vengo yo y las comento. Comentario en el que prefiero ser frívolo  a irrespetuoso.

Inicialmente era una fiesta pagana que celebraba que el día empieza a alargar: renacimiento del sol. Cuestión muy importante pues aun no existía Iberdrola.

A partir del Concilio de Nicea S/IV con Constantino a la cabeza, que estableció las principales bases de la doctrina oficial cristiana, se fue pergeñando a lo largo de los siglos toda la tradición a base de copiar tradiciones y cultos de egipcios, persas, griegos, romanos y celtas principalmente, al objeto de captar adeptos fáciles dándoles un sentido moderno a aquellas costumbres.

De fiestas paganas vuelven ahora a fiestas consumistas que acaban cuando comienzan las rebajas, o al revés, que viene a ser lo mismo.

La tradición de los pinos lleva por aquí cincuenta años. Para los del norte de Europa simbolizaba el árbol que sostenía el mundo. Luego se le adornó con manzanas que simbolizaban el pecado original, y ya hemos pervertido su significado. Hoy quitaban de mi calle los 37 pinos que habían puesto en 150 metros y que los alumnos de algún colegio -de la concertada, por supuesto- habían adornado con objetos ligeros de reciclaje. ¡Hala!, todo a la basura.

Desde que Coca Cola reinventó a Papá Noel o Santa Claus o San Nicolás, pasó de ser un tipo entrañable y bonachón a ser un tío con obesidad mórbida o gordo de narices y que emite unos sonidos guturales ininteligibles. Mantiene secuestrados en su taller de Finlandia a montones de elfos en condiciones de semiesclavitud fabricando juguetes. Dicen que su esposa se llama Merry Christmas (esto es un chiste).

Los Reyes Magos en realidad no se sabe cuantos eran. Un pintor hizo un cuadro con tres, pues tres. Tampoco debían ser reyes, y magos a la vista está que no. Ni siquiera se sabe si realmente existieron. Van absolutamente recargados de abalorios. Horteras en el vestir y pintarrajeados hasta el ridículo. Atiborrados de bisutería como actores del más cutre vodevil. Me declaro republicano. Tienen la mala costumbre de traer los regalos cuando se acaban las vacaciones. Algunos hogares lo han solucionado diciendo que los regalos los trae el Niño Jesús. Es más entrañable que el gordo de rojo anterior y más políticamente correcto que el siguiente.

El Olentzero entronca con las tradiciones vascas más ancestrales. No le falta detalle. Sucio y desarrapado pues vivía en el monte cerca de Lesaka haciendo carbón. Borrachín, barrigudo, cabezón y poco inteligente. Lo tenía todo. La tradición cristiana le cambió su significado haciéndole portador de la buena nueva. Posteriormente se le ha encargado la tarea de los regalos. En estas condiciones personales tan deplorables, no comprendo como últimamente le ha salido una pareja tan fina. Una tal Mari Domingi, también cargada de leyenda, ha cautivado su corazón. Esto es adaptarse a los tiempos. Ahora casi parece de capital si no fuera porque sigue calzando abarcas.

Los Belenes o Nacimientos son del S/XIV. Tratan de representar una escena costumbrista de hace 2000 años mas o menos. Pues nada que ver. Dudo mucho que por Palestina sepan lo que es el musgo y dudo que unos padres dejaran semidesnudo a su niño recién nacido expuesto a los rigores del invierno. Tal vez lo más parecido sea la figura del caganer o caganet.

De la pandereta, la zambomba, la botella de anís del mono y los villancicos en la sobremesa ya no queda nada. Del turrón, del que antes te atiborrabas sin conocer la existencia del colesterol y los michelines, ahora lo dosificas.

Pero año tras año se perpetúa la gran farsa. Doblemente farsa por su contenido y por los deseos que repartimos. Paz y Felicidad.


4/1/12

UNA GENERACION PERDIDA ES UNA SOCIEDAD FRACASADA

            Las limitaciones evidentes de este espacio me obligan a ser breve con lo que puede ser –supongo que ya lo está siendo- un tema para un profundo estudio que excede mi capacidad, tiempo y ganas. Así que me limitaré, como siempre, a dar una capa de barniz al tema.

            No hablo exclusivamente de la que se ha dado en llamar generación NI-NI, que también. Englobo a todos los jóvenes en general, sin etiquetas. Los comprendidos entre los 15 y los 30 años aproximadamente. Los que lo tienen todo y se les ha consentido que ni estudien ni trabajen. Los que, aunque preparados, no tienen interés por nada. Los que jamás han tenido una sola oportunidad. Los que lo han intentado pero han llegado a un punto de desánimo que los paraliza. Los que siguen intentándolo para hacerse un hueco. Personas todas que han recibido un potencial de estudios, tecnología y bienestar social que en ningún caso se corresponde con las expectativas que la sociedad actual les ofrece para desarrollarse y emanciparse.

            ¿Qué tienen ante sí? Tienen unas expectativas de desarrollo personal en el trabajo nulas o de muy baja calidad, con un índice de paro juvenil en torno al cincuenta por ciento. Lo pongo también en números para remarcar la barbaridad: 50% de paro juvenil. Es decir, la mitad de los que quieren hacerlo no está trabajando. Hay más que ni cuentan por autoexclusión. Otros se van apañando como pueden. De los que trabajan muchos lo hacen en condiciones de precariedad laboral: temporalidad, inseguridad, malas condiciones, salarios insuficientes, jornadas abusivas, ausencia de cobertura de seguros y desempleo, etc. En estas condiciones mas allá del límite de lo normal es un sarcasmo pedirles responsabilidad.
           
            Esta precariedad laboral es, en definitiva, un reflejo de la precarización de la sociedad en su conjunto, excluidos, naturalmente, los que manejan los modos y los tiempos. Ahora somos más pobres de lo que fuimos hace cuatro años y en el futuro lo seremos más aun. Esa es la tendencia.

            Porque el futuro de esta generación parece que va en la línea de más inestabilidad, menos poder adquisitivo y mayores jornadas de trabajo. Traducido esto con la jerarquía de necesidades que estableció Maslow, la mayoría difícilmente podrá cubrir las necesidades básicas, olvidándose, como si fuera un lujo, de estadios superiores como la aceptación social, la autoestima, el éxito o el prestigio. Y ya no digo nada de aspectos de autorrealización como desarrollar el talento, dejar huella o trascender. Y ese empobrecimiento individual repercute en todo el cuerpo social.   
           
            Una sociedad fracasa cuando los hijos viven peor que sus padres. Esto es lo que está ocurriendo, por lo que el fracaso no es de una generación sino de la sociedad. El problema es de los jóvenes y de los mayores pero los culpables son –cada uno en su grado- quienes tienen responsabilidades en el devenir social, consecuencia de una globalización depredadora y quienes lo consentimos.

            Y aquí no vale el sálvese quien pueda. La solución debe ser global. No se puede esperar pasivamente a que los demás solucionen nuestros problemas. Como dijo Mao Tse-tung, cuanto más grande es el caos, mas cerca está la solución. Pero esto no se hace con una revolución al uso como a algunos seguramente les pedirá el cuerpo. Ahora las revoluciones las están haciendo, poniendo el sistema patas arriba, los que controlan el dinero, con auténticos golpes de estado y cambios de gobierno sin pasar por las urnas y –faltaría más- sin pegar un tiro. Algo que tampoco constituye una novedad en todo el planeta en los últimos 100 años. Todo ello contra la clase media, porque a los de otras clases a estas alturas ya los tienen cogidos por ahí.

            Hay que inventar otras formas sin tener que echarnos al monte. Alguna nueva experiencia se está gestando precisamente en Grecia, cuna de la democracia. Como se dijo en el mayo francés: la imaginación al poder.