19/7/16

CULTO AL LIDER

En abril de 2015 publiqué una entrada que trataba sobre liderazgo. No quiero repetirme, pero únicamente cito tres ideas que exponía: La primera es que no me gustan los líderes (ninguno, de ningún tipo, color o forma). La segunda que vienen bien para la consecución de objetivos. La tercera que no es fácil ser un buen líder.

En esta ocasión tomo el tema desde otro punto de vista. Sé que hay más y de todos los colores, pero la frustrada intentona golpista de Turquía y mi reciente viaje a Rusia, pone a los dos de actualidad.  Máxime cuando, al parecer, superando sus desavenencias, ambos se están haciendo amigos, dicho de forma coloquial, o empiezan a tener intereses estratégicos comunes.

Yo no soy analista político y menos sobre asuntos internacionales, por lo que no me siento capaz, ni es mi propósito, analizar qué hay detrás o a quién beneficia cuanto ha pasado en Turquía. Opiniones hay de todos los gustos, pero tengo para mí que esta asonada militar ha devenido en fracaso por el llamamiento que su Presidente Erdogan ha hecho a la población para que se echara a la calle. La favorable respuesta que ha obtenido, y la presencia civil desarmada, han paralizado los tanques.

Erdogan, un líder elegido democráticamente, pero que acumula tanto poder y lo ejerce con mano tan dura, que se parece mucho a un dictador. No a cualquiera sino al dirigente de un país con una cultura imperialista que anida en su ADN. Dos aspectos corroboran esta afirmación. Por un lado la brutal represión que está ejerciendo desde el minuto uno deteniendo no solo a militares, sino a jueces, fiscales, policías, políticos y ciudadanos en general, que va más allá de lo que se podría considerar razonable para preservar la Ley y la Democracia. Por otro lado el hecho de llamar a la ciudadanía a salir a la calle para frustrar el golpe, lo considero una irresponsabilidad y un desprecio de la vida de sus conciudadanos por el riesgo cierto al que los expuso. Los golpistas dispararon contra centros estratégicos pero no contra la multitud.

En cuanto a Rusia, el culto al líder se aprecia en cualquier lugar por donde mires. Al menos esa es la sensación que he tenido como simple turista. Las tiendas de recuerdos están llenas de matrioshkas y de camisetas con la figura de Vladímir Putin quien, alternando entre Presidente y Primer Ministro, lleva más de quince años en el poder de la Federación Rusa. Este es otro líder con mano de hierro, como lo demostró en la gestión del conflicto checheno.

Lo de las camisetas lo puedo probar. Había muchas y de todas las poses y actitudes posibles, pero como nuestra coloco una foto –reconozco de antemano que no es muy artística- donde se puede apreciar el gustito que da su propia imagen. A él y a cuantos las compran. Se puede ver pinchando en la pestaña superior Imágenes.