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2023-02-11

ChatGPT VS Bard

 






No voy a decir que la Inteligencia Artificial (IA) ha venido para quedarse porque me parece una expresión que se emplea con profusión, aun no siendo cierta en la mayoría de ocasiones, y porque me resulta odiosa y un punto repelente, pero creo que en este caso es apropiada.

Me estoy refiriendo concretamente a ChatGTP de Microsoft que se incorpora a la carrera y a Bard de Google que se ha presentado recientemente, ambas con funciones similares, pero hay más por ahí. En poco tiempo el escenario de la IA se ha revolucionado como nunca, dando un vuelco cuantitativo y cualitativo impensable. La competencia está servida.

Presentan estas herramientas un futuro con muchas potencialidades que se intuyen y que a pasos agigantados irán tomando forma. Del mismo modo presentan muchos interrogantes que se irán despejando. De momento parece un juego que engancha, al que poco a poco le iremos cogiendo el gusto, a la par que él irá creciendo y aportando más utilidades, porque esto es lo que tiene la IA: que aprende y se desarrolla. Son bots especializados en el diálogo pero, esta es la pega, no garantizan la veracidad de cuanto dice, ni siquiera la coherencia. Tampoco parecen muy dispuestos a llevar la contraria a su “amo” aunque este se equivoque. Su utilización se está prohibiendo en algunos colegios para evitar el uso fraudulento en las tareas estudiantiles y, como no, para detectar plagios o el verdadero autor de los trabajos u obras. Se han creado otros bots especializados en la detección de textos artificiales, incluso se especula con quién puede ostentar la propiedad intelectual del texto creado por IA. Me pregunto si pronto descubriremos las maldades que seguro encierra, porque estoy convencido de que no es inocuo. He hecho algunas pruebas con ChatGTP —que ya se ha incorporado a mi móvil como un contacto más— pidiéndole que me hiciera un texto con unas premisas. Tengo que decir que ha cumplido su cometido de acuerdo con lo que se le pedía, pero, sin ser decepcionante el resultado, le falta lo que podríamos llamar el espíritu, la chispa, la creatividad artística o la impronta del autor. Supongo que pronto me sorprenderá. Ahora, para formular una tabla Excel,  resolver problemas matemáticos o crear imágenes es perfecto. De esto último arriba pongo una foto de ejemplo.   

Yo estoy muy ilusionado con el invento. Me gustará leer esta entrada dentro de tres o cuatro años y hacer un comentario sobre lo que digo y lo que ha pasado con la IA. De momento —como todos los seres vivos— la IA nace, crece y se reproduce. Veremos si muere o resulta inmortal y nos sustituye como especie dominante.