30 de octubre de 2017

DEMOCRACIA, LEGITIMIDAD Y LEGALIDAD

Es difícil hacer un análisis frio y objetivo de lo qué está pasando con el conflicto catalán sin que entren en juego pasiones, sentimientos, filias y fobias que todos llevamos. Este análisis está hecho pensando en Catalunya, pero sirve para cualquier otro lugar o circunstancia. La primera parte está hecha con la razón, la segunda con los sentimientos y la tercera con la imaginación apoyada en las dos anteriores, ya que el futuro no está escrito. Seguramente todo muy subjetivo. 

Creo que es importante empezar distinguiendo conceptos. No debemos confundir legalidad con legitimidad y menos legalidad con democracia. Todos los países, incluidos los más tiranos, tienen leyes. La legalidad no se sustenta en la democracia per se sino en el poder coercitivo del Estado, en definitiva, en la fuerza de quien está en el poder. La legitimidad la da el pueblo soberano. La democracia es la forma de organización donde las decisiones colectivas son tomadas por el pueblo.  Tres conceptos básicos que deberían ir unidos pero que no suele ser así. No es baladí recordarlo. Como quiera que se está llevando la discusión al ámbito jurídico, se da licencia para poder discutir sobre la independencia de los jueces respecto al poder político -algo que está más que cuestionado- y criticar el margen de discrecionalidad con la que actúan a la hora de interpretar la Ley en función de intereses más o menos espurios. Cuando la Ley se antepone a la democracia, algo estamos haciendo mal. Habría que darle a un botón para volver a un punto donde se pudiera negociar sin que se dilucide en los tribunales sino en la política. Sin culpabilizar y acusar de, nada menos, que de sedición por llevar a cabo lo que quiere la gente.

 El arte de la política es hacer posible las ansias, deseos y aspiraciones de los administrados. La forma es mediante el diálogo, pero cuando falta, queda la bronca. Así en abstracto, apelar al diálogo es fácil. Pero dialogar es sentarse sin guión establecido, sin vetos, sin límites, de igual a igual, para alcanzar acuerdos. Diálogo sincero, honesto. Esto no se ha dado y lo demás no vale para nada. Las palabras están gastadas. “Democracia” actualmente sirve para una cosa y para lo contrario. Se estira y retuerce en función del provecho de cada uno. Las leyes, incluida la Constitución, ni son perfectas ni inmutables, pero se consideran como si fueran dictadas directamente por Dios. 

El poder político se ha escondido detrás del judicial para que le haga el trabajo sucio y esperar sentado a recoger el fruto en próximas citas electorales. Se apoya en la legalidad, carente de legitimidad y despreciando la democracia.El daño ya está hecho porque tiene consecuencias penales, con gente pacífica en la cárcel. Otro, digamos impedimento, es ampliar el sujeto de la decisión a todo el estado y no a la parte afectada. Esto es hacer trampas por muy legal que se considere. Estoy cansado de escuchar como un mantra que “se debe respetar las normas que nos hemos dotado todos los españoles”. No, lo siento, ni nos hemos dado todos esas leyes, ni son todos los españoles quienes deben decidir el futuro de los catalanes, sino ellos solos. Esta constitución está votada afirmativamente por menos del 15% de los actuales ciudadanos. Teniendo en cuenta que los que tienen menos de cincuenta y siete años no estaban en edad de votar o no habían nacido. Parece que lo que una minoría decidió hace cuarenta años será la forma de organización de generaciones futuras in secula seculorum.

 En este conflicto subyace la mentalidad del imperialista que siente humillado su orgullo patrio, de absolutistas venidos a menos que no quieren perder lo que les queda y, para eso, recurren a lo que haga falta. Así se explica que las dotaciones de policías trasladados desde Andalucía para no se sabe muy bien qué ante un pueblo pacífico, los despidieran con arengas de “a por ellos, oe… a por ellos, oe…” o que los policías acantonados se manifestaran -como unos hooligans cualquiera- al grito de “que nos dejen actuar”. Ya se sabe qué supone esto. Todos estos desgraciados incidentes y la saña con la que actuaron, me ha recordado, salvando las distancias, el episodio sucedido el 12 de octubre de 1936, día de la exaltación patriótica, en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca. El General Millán Astray, fundador de la legión española dijo refiriéndose a vascos y catalanes: «cánceres en el cuerpo de la nación. El fascismo, que es el sanador de España, sabrá cómo exterminarlas, cortando en la carne viva, como un decidido cirujano libre de falsos sentimentalismos». Todos conocemos la respuesta del rector, Miguel de Unamuno: «Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis porque para convencer hay que persuadir y para persuadir necesitaréis algo que os falta, razón y derecho en la lucha. Me parece inútil pediros que penséis en España». Me da que pensar que todavía estamos en eso. El fondo es el mismo y las formas parecidas. El PP blande el Código Penal y recuerda a Puigdemont que puede acabar como Companys, que fue encarcelado y fusilado por hacer lo mismo. Objetivo la Patria Una por encima de todo y de todos, cueste lo que cueste. Esto es una cuestión de Estado y, de paso tapo los chanchullos que me salpican.

Este embrollo no ha hecho más que empezar. No veo el final, pero no hace falta ser adivino y vaticino lo peor. Se han convocado elecciones que no solucionarán nada y, a día de hoy, ni siquiera sabemos quienes se presentarán. El gobierno español no es tonto y conoce la determinación de los catalanes en sus pretensiones. Pero también sabe que su movimiento es pacífico, lo cual le da una enorme ventaja a la hora de aplicar medidas represivas. Meterá mano dura para acallarlos durante un tiempo, justificar su desaguisado, ganar puntos ante una parte de españoles entregados y vengar su orgullo herido ante una  afrenta tal como la que les supone que alguien quiera autodeterminarse. Aumentará el control y la represión. Se harán acusaciones gravísimas contra figuras destacadas. Se ilegalizarán partidos y se inhabilitarán candidatos. Ya lo hicieron en Euskadi sin cortarse un pelo y no tengo duda de que lo volverán a hacer si lo consideran oportuno. A partir de las elecciones, vuelta a empezar. Estaremos con el mismo problema encima de la mesa.

¿Y el diálogo?, ¿y la democracia? ¿y la fraternidad? ¡Ah! Eso. ¡Qué bellas palabras! Hoy no toca. Hablaremos de ellas cuando les quitemos a los insurrectos del poder y después de extender el modelo represivo a otros territorios. Esto se parece más a Turquía que a Europa. No, peor, que allí no tienen monarquía.




 

16 de julio de 2017

HAY GENTE PA TÓ

Hay una anécdota atribuida a un torero de renombre de principios de siglo XX cuando le presentaron a Ortega y Gasset. El matador preguntó quién era aquel gachó con pinta de estudiao, a lo que le respondieron que era filósofo. «¿Filo qué?» —respondió el torero. Al explicarle que analizaba el pensamiento de las personas, parece que acuñó la famosa frase: «Hay gente pa tó».

Tuve en mi mesa de trabajo un calendario de los de taco, donde, además de dejar espacio para unas breves notas, que era lo principal, informaba del día de la semana; cuándo salía el sol o la luna; el santo correspondiente y alguna frase de las de las de pensar. Naturalmente el día 5 de enero llegaba puntual, como cada año, y siempre con la misma reseña: «San Simón, también llamado San Simeón, el estilista».
Cualquiera que leyera esto podía pensar que este buen señor fue nombrado patrón de los profesionales dedicados al maquillaje, peluquería y vestuario. Yendo más lejos, alguno se preguntaría qué habría hecho para merecer semejante honor. ¿Tal vez peinar a reinas y aristócratas? ¿Crear un estilo propio que hiciera furor entre adolescentes? Pues no. Se subió a vivir a una columna de quince metros de alto y, allí encaramado, estuvo treinta y siete años. La evocación de esta historia siempre me ha llevado a recordar la frase del torero.

Simón no fue el único, pero sí el más importante. Esta acción tuvo sus seguidores, tiempo y lugar. Empezó en Siria y se extendió por Oriente Medio a partir del  siglo V. Una forma de purificarse, meditar y alcanzar… bueno, no sé, lo que quisieran alcanzar. Ahora sería impensable permanecer mucho tiempo en espacio tan expuesto sin que algún francotirador, de cualquiera de las partes en conflicto, hiciera diana en él. Es una atalaya privilegiada para la observación, y eso pone nervioso a alguien de gatillo fácil como quienes merodean la zona, por mucho que el morador de tan incómodo como extraño habitáculo lleve buenas intenciones.
Hay una confusión de términos, ya que el tal Simón, en realidad, no era estilista sino estilita, palabreja de origen griego que viene a significar "de la columna”, lo cual despeja muchas dudas. Como quiera que los editores del calendario, año tras año, persistieran en el error, en algún momento se lo advertí. Desconozco si me hicieron caso pues dejé de adquirirlo, aunque no fue este el motivo.

Así que la vida de este virtuoso —y yo añadiría excéntrico— santo varón, me ha dado juego para componer un relato situándome en el momento en que toma la decisión de cambiar de morada, visto desde los ojos de su vecino. Con él he participado en el taller de Literautas del mes de junio, y formará parte del libro recopilatorio que cada año editan y publican. Se trata de un relato muy corto, no debía pasar de 150 palabras y, entre ellas, debían figurar esperanza, noche y perfume.

El relato se puede leer pinchando en la pestaña superior Relatos breves. Lo ilustro con una reproducción tomada de Google, donde se refleja cómo vio la escena el pintor. Se accede pinchando la pestaña superior Imágenes.

3 de julio de 2017

UNIVERSO DISTÓPICO

En la sección Relatos Breves publico el relato con el que participé en el mes de mayo en el taller de LITERAUTAS. Las premisas para participar eran que la historia transcurriera en un universo distópico, que aparecieran las palabras sombra y seda y que no excediera de 750 palabras.

Lo titulé «Erick, ciudadano de segunda, empleado de nivel C». Se puede acceder a él pinchando en la pestaña superior Relatos Breves.

4 de junio de 2017

EL RELOJ DE PARED

Hay tardes que, por alguna circunstancia, destacan de las demás. Algo hace perder la rutina del día a día o llama tu atención sin que aquello tenga necesariamente especial relevancia.

Me ocurrió el otro día. Un reloj de pared que hace tiempo no andaba y había que ponerle remedio. Encontré el lugar perfecto. Traspasar la puerta fue retroceder cien años en el tiempo. Entiéndase la intención plena de la expresión. Allí se encontraban decenas de relojes de pared, de mesa, grandes, pequeños, de mil formas, a cual más antiguo y bello.  De la trastienda salió alguien. No cabía ninguna duda, era el maestro relojero. Un señorico que bien podría rondar, perdón si no los tiene, los ochenta tacos. Con una gasa de siete por siete suelta en lo alto de la cabeza, sin otra sujeción que la ofrecida por los pocos pelos dispersos que le quedaban y cuya función no quedaba clara. Entregó a la clienta el mecanismo desmontado de un reloj moderno al que le había puesto pila nueva. Me extrañó. Tanto porque no se correspondía con el estilo del resto de relojes, como por la señora que parecía de la quinta del relojero. Aquella se interesó por la cabeza de este, a lo que este le respondió, con más sorna que verdad, que se lo había hecho una mujer. La sordera de aquella provocó algún malentendido. Esto me animó a intervenir para aclarar y derivó en una conversación entre la señora y yo:

—Usted me suena. Me parece que es una persona importante —dijo dirigiéndose a mí.
—Bueno, todos somos importantes. La diferencia es que algunos son más famosos que otros —contesté.
—Pues yo le he visto en la televisión. En algo de carreras de motos, o algo así. ¿No?
—Sí, algunas veces me confunden con uno.
—Dicen que todos tenemos un doble en alguna parte. —Sentenció la clienta.

No es la primera vez que me pasa. En cierta ocasión me vi firmando autógrafos a pesar de mi reiterada negativa primero y de mis protestas después.

De regreso a casa me topé con dos señoras, adorables ellas, con una sonrisa de oreja a oreja. Se encontraban sentadas en un banco. Se levantaron a mi paso para entregarme unos panfletos «para conocer la Verdad», dijeron. Ante su insistencia, del «no me interesa» inicial pasé, no a rebatir sus argumentos porque no había, sino a plantear incongruencias y pedir pruebas. Su convencimiento y su voluntad eran directamente proporcionales a su ignorancia, lo cual me producía una mezcla de pena y de envidia. Porque el hecho de creer, con ser una opción personal muy respetable, no es argumento sostenible per se. Cada uno se las arregla como puede por dar sentido a su vida, pero basarse en el libro más trufado,  lleno de contradicciones, falsedades y  violencia, no solo humanas sino divinas, llamado Biblia, mejor ni entrar. Yo lo único que pido es que no nos amenacen ni con la hoguera ni con el fuego eterno y que reviertan a la comunidad lo expoliado a lo largo de los siglos.

«¡Vaya tarde! Esto no puede ser casual de ninguna manera. ¿Qué me pasa hoy con la generación ochentona? ¿Tendrá algo que ver el reloj? Tendré que revisar la entrada de este blog donde hablaba de la casualidad y la coincidencia», pensé mientras llegaba a  casa. Al entrar, una percepción extraña rondaba mi cabeza. El reloj seguía parado en la misma hora que hace tiempo marcaba. Creo que desde el mismo día de su instalación. Estaba claro. Algo tenía que renovar.

Me ha parecido divertido ilustrar esta entrada con una recreación a modo de foto. Se puede ver pinchando en la pestaña superior IMÁGENES.




11 de mayo de 2017

EN LA APACIBLE QUIETUD DEL CEMENTERIO

En la sección RELATOS BREVES, a la que se accede pinchando en la pestaña superior, publico el relato presentado el mes pasado en el portal http://www.literautas.com/.

Las premisas de este mes eran dos. Que el comienzo fuera “Susana esperaba…” y que, a ser posible, la mayor parte de la acción transcurriera en un cementerio. Cumplo las dos y agoto el número máximo de palabras (750) que puede tener la obra. He hecho ligeras variaciones a sugerencia de otros participantes, pero que no desvirtúan el original.

Este relato tiene una carga erótica, por lo que se podría catalogar para mayores de dieciocho años, unida a un toque de humor negro. Puede gustar o no, pero es seguro que me he divertido mientras lo escribía.

3 de mayo de 2017

MARINERA

Siempre que publico una foto en este blog me da cierto reparo pues me acuerdo de mi amigo Alfonso. El motivo es que él es un gran fotógrafo y lo que yo haga en este campo no llega ni de lejos a su calidad. Seguramente es por ello que no resulto premiado en el concurso al que suelo presentarme. No obstante, yo insisto mientras me divierta esta afición.

El tema del concurso de este mes era tan amplio como «lugares». De este tipo de fotos tengo infinidad, así que he presentado tres. La característica que  encuentro a la que publico aquí es que, más que foto,  me parece una pintura de  óleo. No sé si será por la luz que tenía esta población de Marruecos (Essaouira) en un día soleado de invierno, por la composición, los colores o por el tema marino, pero ese parecido a una pintura es la sensación que me da y por lo que encuentro que tiene algo interesante.  Y, por una vez en las fotos presentadas, creo que no la he sometido a la manipulación de Photoshop.


La foto se puede ver pinchando en la pestaña superior Imágenes.

11 de abril de 2017

SAN TERMINATOR

El otro día visitaba la catedral de mi ciudad. Suelo hacerlo con cierta frecuencia porque me gusta admirar su gótico, deambular por las naves y capillas laterales,  pasear por el claustro,  pensar e imaginar. El olor a incienso que aun quedaba en el ambiente después de la celebración, añadía un plus más a mi gozo. Puede que sean rescoldos de un pasado más místico, pero el lugar se presta a ello. Al construir estos edificios sabían lo que se hacían. Lugares pensados para la admiración de la grandeza de Dios, la pequeñez humana y, como de paso, afianzar el dominio de la jerarquía.

Antes mis pensamientos giraban en torno a todo esto. Ahora divagan libremente, son más mundanos. Se mezcla una rabia contenida por la intromisión de las religiones en la vida pública; por la apropiación terrenal de riqueza; por la desmesurada influencia que ejerce en muchas personas y por el beneficio que causa a otras. Todo en un cóctel junto con otras ideas más peregrinas como la que voy a comentar.

En una capilla lateral descubrí una pequeña talla de san José con su hijo. No lo pude evitar, lo primero que me vino a la mente fue la imagen de Terminator con el suyo en una de sus películas (ver luego foto). Son inevitables las analogías. Encuentro clarísimamente una similitud formal de los elementos visuales ya que tienen entre sí semejanzas significativas.

Lo primero que me llamó la atención fue la herramienta de José. El cepillo de carpintero es lo que mejor caracteriza a su profesión. Su manera de portarlo, sus dimensiones y su forma. Todo muy similar a la del Cyborg de la película. Para este no deja de ser una herramienta como otra cualquiera —la que se emplea en su oficio—, aunque sea más letal. A fin de cuentas ambas herramientas sirven para destruir. Puede ser enemigos o madera. Y de esa destrucción nace algo nuevo. Otro cyborg o un bonito mueble.

Otra característica es la presencia de un hijo que, en ambos casos, no debe estar claro si lo es realmente o no, y uno u otro vienen del pasado, del futuro o de una dimensión paralela.

La tercera analogía es más conceptual. No se ve en las imágenes pero se conoce en la historia que ambas llevan implícita. En los dos relatos resulta que  el hijo está llamado a salvar el mundo de su destrucción.

Después de analizar esto parece que, mejor que inventar historias, es más fácil copiar. Todo está escrito. Se copia la idea y se le da la vuelta. Otros personajes, otros tiempos, otros enemigos y otros métodos. Distintos matices y escenarios, pero mismo fondo.

En la sección superior Imágenes cuelgo una composición de las fotos que han dado pie a esta entrada.





9 de marzo de 2017

UN ESTADO FALLIDO

Dicen que hay cuatro premisas para considerar que un Estado es fallido: la pérdida del control del territorio o parte de él, la pérdida de la legitimidad en la toma de decisiones, la pérdida de capacidad para prestar servicios básicos a la población y la pérdida de capacidad para la normalización de relaciones con otros Estados.

Creo que no es necesario que se den las cuatro al unísono para que, por ello, se les considere fallidos. Así que habrá que considerar otros parámetros que nos lleven a determinar si un estado es cohesionado y estable o no lo es.

Voy a hablar de un país llamado Reino de España. Lo de reino ya empieza por no gustarme y la manera en la que accede el titular al puesto mucho menos. No solo por ser impuesto por un dictador sino, además, por el pasado escabroso de su estirpe y el presente bochornoso. Y para rematarlo, el Rey es irresponsable, o sea, que no tiene responsabilidad alguna. Tan alto cargo para eso es mucho pagar.

Mi criterio sitúa a este país dentro de la categoría que da nombre a este escrito. Y no precisamente porque sus fronteras hayan ido variando con el tiempo. Podía ser un argumento ya que con la demarcación con la que se le conoce ahora no tiene ni un siglo de existencia.

Tengo que convenir con la idea generalizada de que desde sus albores ha destacado por la picaresca, lo cual parece que tienen a gala. Tal vez forma parte de su ADN. Es la nota más destacada de la tradición española, aunque eso ahora lo han dejado mayormente para la literatura y se han superado. La camada de pícaros ha eclosionado y ahora se cuentan por miles. Se trata directamente de saqueo y de corrupción. Lo malo es que sigue haciendo gracia. No encuentro otra explicación a que, elección tras elección, se siga votando a los mismos corruptos o presuntos. A que las televisiones, la prensa y el cotilleo den cancha y encumbren como  celebridades a cualquier defraudador, a cualquier pícaro o a cualquier funámbulo. Forman parte del paisaje, como un elemento más del folclore. Y una Infanta que no se entera de nada, y le vale.

Con ser mala la corrupción económica y política, también ha llegado a la judicial, lo que le añade un punto más de perversión. No es normal que un Tribunal llamado Audiencia Nacional, heredero de otro llamado Tribunal de Orden Público (TOP) instaurado por el mismo dictador que hizo ídem con la monarquía, juzgue a una Presidenta de un Parlamento soberano, se supone, por aceptar que en Pleno se debata una propuesta. Tampoco lo es que una pelea entre un grupo de provocadores y otro que responde, en un pueblo en fiestas a las cinco de la mañana, acabe con la acusación de terrorismo, lo que conlleva penas de entre diez y quince años de cárcel. En los asuntos de poca monta, en el día a día, puede que la Justicia funcione razonablemente bien, pero cuando tocan intereses económicos, políticos o ideológicos, la Ley es interpretable y elástica. Los que la administran dicen que lo hacen en nombre del Rey, vamos, unos mandados, pero el resultado es a beneficio de quienes les nombran. Estos se enrocan en que la Ley es la Ley y hay que cumplirla y de ahí no les sacan, ya tienen su argumento.

Naturalmente las cosas no ocurren porque sí. No puede haber tanto despropósito si no hay un consentimiento generalizado. Gente mediocre e insolidaria que tolera las tropelías de gente famosa con poder y éxito, que ha convertido la política en una orgía de mangoneo con la desfachatez de quien se sabe impune. A lo sumo la protesta se transforma en chistecitos, bromitas, tuits, en pásalo y ya he cumplido. En el fondo no se piensa en cambiar para mejorar. Piensan que si se vota a los mismos ellos se beneficiarán. Lo demás les da igual. Si se mantienen las bolsas de miseria ellos estarán mejor pues, al excluir del reparto a unos, toca a más. No encuentro otra explicación.

He llegado a la conclusión de que esto no tiene remedio. Quinientos años de picaresca, cuarenta de fascismo y otros cuarenta de pseudodemocracia dan para mucho. Dan para corrupción, estafas, apropiación indebida, prevaricación, malversación, cohecho, fraude a la Administración, tráfico de influencias, amiguismo y lo que cada uno quiera añadir. Con estos mimbres es difícil sostener un estado sólido y democrático medianamente digno de tal nombre.

Esto es para mí un estado fallido en toda regla.








1 de febrero de 2017

LA MAGIA DEL NÚMERO TRES. SIMBOLOGÍA

Venía dándole vueltas hace tiempo al por qué una imagen gráfica, una foto, una pintura, es más atractiva visualmente si tiene tres figuras u objetos destacados. Lo que se dice en el argot que funciona.

Una de las reglas básicas de la composición en las artes plásticas es la de los impares. Especialmente tres objetos o personas. Otra es la de los tercios. Consiste en situar el objeto de interés en puntos concretos, por lo que la imagen tiene una mayor atracción visual que si lo situamos en el centro. 

El 24 de enero de 2014 publiqué una entrada titulada «simplemente números» que se puede ver pinchando aquí. Hablaba sobre su concepto abstracto y la aplicación fundamental para la humanidad. Hoy lo hago únicamente sobre el tres y su aplicación simbológica.

Y como una cosa te lleva a la otra, he mirado por aquí y por allá centrándome exclusivamente en el dichoso numerito y encuentro que en casi todos los órdenes de la vida está irremediablemente presente con una importancia notable. Está en el arte, la guerra, el deporte, la literatura, la gramática, la política, la geometría, la trigonometría, la mecánica, la física, la biología, las matemáticas, las reivindicaciones, los deseos… En definitiva, en todo.

Especialmente se encuentra presente en las religiones, en la filosofía de Platón o en la masonería. Todos ellos han considerado que el número tres tenía una virtud secreta. Los egipcios tenían tres dioses: Isis, Osiris y Horus. Los hindúes otros tres Brahma, Visnú y Shiva. Los cristianos tienen al Padre, Hijo y Espíritu Santo. Para Platón el Ser tenía tres personalidades: material, espiritual e intelectual. Las potencias del alma son: memoria, entendimiento y voluntad, lo que otros denominan voluntad, emociones e intelecto. Fe, esperanza y caridad como virtudes teologales. Todo muy parecido a lo que se proclama en otras culturas y otras religiones. Esto tiene pinta de que entre ellos se han mirado de reojo y se han copiado descaradamente, supongo que para apropiarse del trabajo -y de los réditos, materiales o espirituales- de los otros.

Veamos otros ejemplos de la naturaleza: El compuesto orgánico esencial para el desarrollo genético es el ADN. Los colores primarios: azul, verde y rojo de cuya mezcla se obtienen todos los demás. Dimensiones espaciales: materia, espacio y tiempo o largo, ancho y alto. El tiempo es pasado, presente y futuro. La materia puede presentarse sólida, líquida o gaseosa. El agua es incolora, inodora e insípida. Los reinos de la naturaleza: animal, vegetal y mineral o tierra, mar y aire. En las matemáticas básicas la regla de tres es fundamental. La Ley de a Palanca consta de potencia, resistencia y brazo. El equilibrio se mantiene siempre con tres puntos de apoyo. El triángulo es la superficie más simple. En este grupo no puedo olvidar a Einstein con sus tres elementos: E=mc2 (energía es igual a masa por velocidad al cuadrado).

En cuanto a expresiones, deseos o formas de organización estrictamente humanas: salud, dinero y amor. Libertad, igualdad y fraternidad. Pan, trabajo y libertad. Altus, fortius, citius como lema olímpico. Lo que determina la vocación de una persona son: gustos, intereses y habilidades. El I+D+i (Investigación, Desarrollo e innovación) es un concepto para el desarrollo de la economía, ciencia y tecnología. Por último la división de los poderes públicos: legislativo, ejecutivo y judicial. Aunque a estos les pasa como a la trilogía de la deidad católica que son tres personas distintas pero un solo Dios verdadero. Para el caso, tres poderes distintos a las órdenes de un solo Capital.

Finalizo con el arte motivo inicial de mi interés. Hay en él tres elementos conceptuales básicos: talento, concepto y medio. Destacaría la costumbre inveterada de escritores, cineastas, músicos y pintores a componer trilogías. Una obra literaria, musical o teatral tiene introducción, nudo y desenlace. En gramática las partes principales que conforman una oración completa son sujeto, verbo y predicado.

Después de todo lo dicho, ¿dónde se encuentra el éxito del número tres?  Tengo que admitir que no lo he descubierto. Tal vez sea la magia. Si así lo vienen haciendo, por algo será.








5 de enero de 2017

LA MUERTE DE EDELMIRA

En la sección relatos breves que se puede ver pinchando en la pestaña superior, pongo el relato que el mes pasado presenté en la página de internet "Literautas". 

Cada mes la dirección lanza una propuesta diferente. Para esta ocasión se trataba de que en el relato constaran las palabras campamento, recuerdos y poeta. Se añadía un reto complementario pero voluntario: no debía aparecer el verbo SER en ninguna de sus formas o tiempos verbales.

El relato cumple ambos retos. Consta de 750 palabras exactas que es el numero máximo permitido y que yo procuro cumplir como reto personal. Ha sufrido ligeras modificaciones por las sugerencias de otros participantes, pero sin modificar su esencia.


29 de diciembre de 2016

¿CUÁNDO EMPIEZAN LAS TRADICIONES?

En mi pueblo cuando algo se repite dos años seguidos, se convierte en tradición. Para el tercero ya es costumbre inveterada.

Estas fechas navideñas son propicias a las tradiciones. El alumbrado navideño, los banquetes, los villancicos o los conciertos son una muestra. Parece que son de toda la vida, pero todas tienen un principio. Alguien se las inventó o las hizo por primera vez o las copió de alguna otra parte. Algunas -me apetece decir esta frase- hunden sus raíces en la noche de las tiempos.

El pino es tradición pagana del norte de Europa que festejaba el solsticio de invierno. Los regalos de estas fechas derivan de los que se hacían los romanos en las celebraciones saturnales. Tanto lo uno como lo otro los cristianos lo incorporaron a su parafernalia festivo-religiosa. La costumbre de instalar belenes o nacimientos es del siglo XIV exportada a buena parte del mundo desde Italia. Hay otras más locales como el Olentzero de los vascos, las escobas que esconden los noruegos o la ropa interior de color rosa de los argentinos por citar alguna. Mitología y tradiciones que los cristianos han tenido mucho esmero en sincretizar en su beneficio.

Papá Noel, Santa Claus, San Nicolás o como diablos de llame ese obeso simpaticote, porque los tres son lo mismo, forma parte de esta mezcolanza, aunque se ha impuesto un carácter más crematístico gracias a Coca Cola.

Volviendo a mi pueblo, se ha convertido en tradición, no exenta de polémica que el Rey Negro de la cabalgata sea siempre el mismo. El que organiza el cotarro, vamos. El rey del mambo. Y, haciendo un inciso,  ni los reyes eran tales ni eran tres. Parece ser que una representación pictórica lo estableció como verdad para siempre. Retomando al Negro del Mambo. El tipo es blanco, así que se embadurna la cara de negro-negro y los labios de rojo-rojo, lo cual no deja indiferente a nadie. A unos da miedo, a otros da risa o a otros indigna. Mira que hay en la cuidad modelo dónde elegir.

Sobre la representación del, digamos, fundador del cristianismo, es donde quiero hacer una reflexión. Aunque lo de fundador da para muchos libros. Se dice de él que siempre fue judío de religión porque de raza está claro que lo era. Incluso hay quien sostiene que ni siquiera existió y que la nueva religión fue idea del emperador Constantino en el S/IV. 

La figura principal del belén es el niño Jesús desnudo o con poca ropa. Todo un exhibicionismo convertido en tradición cristiana que siempre me ha llamado la atención. Tanto al nacer como al morir nos lo presentan casi completamente desnudo, sin ninguna consideración a la dignidad de su persona y a cuanto representa. Es curioso ¿tendrá esto alguna simbología, alguna razón de ser? Pues seguro que sí y todo apunta a la idea de mover al enternecimiento y a la compasión. Nace muy humilde, sin ropa en pleno invierno, es de suponer que sus padres se habrían ocupado de abrigarlo convenientemente. Algún pintor lo representó así en un lienzo y se quedó para siempre desnudo. Con la sensibilidad actual acerca de la protección a la infancia, roza la pederastia. Igual que los niños-ángeles que siempre revolotean por los cuadros completamente desnudos. Aunque, como dicen que no tienen sexo, igual esto no cuenta.

En cuanto a la representación de alguien crucificado, es simplemente macabro.¿Quién tiene en la pared, encima del sofá o de la cama una foto de su padre con la lengua fuera ahorcado por la justicia, o la de su hijo en el suelo en medio de un charco de sangre, a quien una pandilla de pegó un tiro? Pues eso.

En definitiva, la Navidad trae sentimientos encontrados. Puede gustar, poco, mucho, nada o resultar indiferente. Incluso hay quien la desconoce. No estoy seguro de si la celebración incrementa la creencia en las religiones que la festejan, lo que sí tengo por cierto es que lo que incrementa son los negocios.

13 de diciembre de 2016

GRAFITI VS BÚNKER

El grafiti fue una pintada contestataria y reivindicativa de un movimiento urbano y rebelde. Hace tiempo cambió el sentido,  aunque muchas siguen conservando ese carácter de denuncia. Pasó de ser pintada subversiva o una gamberrada a considerarla arte. De recibir multas por hacerlas a cobrar por ello.

No es nuevo esto de embadurnar paredes. Tiene una larga historia. Ya lo hacían los romanos. El auge se dio en los setenta del siglo pasado con la masiva pintada de trenes y metros.

Ahora el mundo del arte lo ha adoptado en su seno como una forma más y, ciertamente, hay verdaderas maravillas por cualquier rincón. Conservan, eso sí, las paredes de edificios y puertas como lienzo y el aerosol como material. Un tal Banksy, mundialmente conocido en este mundillo, es el mejor grafitero actual. Si dicen, será, yo no tengo motivos para contradecirlo.

Cambian también los usos de los edificios. De fábricas pasan a ser museos, de locales comerciales a viviendas, de pisos a negocios y de tugurios destartalados a viviendas de lo más cool.  

Parece que Berlín es la galería de arte urbano al aire libre más grande del mundo. No sé si la mayor, pero sí se ven muchas. Lo que queda del Muro de Berlín y otros edificios es lugar idóneo para ello. Como lo es el barrio Misión de San Francisco con murales que abarcan edificios enteros.

Hoy traigo una foto que representa precisamente lo que he comentado: el grafiti hecho en un edificio reciclado. La tomé en Berlín. Es una obra que el artista que firma con el palíndromo XOOOOX, hizo en el cemento de lo que en su día fue búnker alemán en la II Guerra Mundial, reciclado ahora en galería de arte privada y donde su propietario ha instalado un ático como vivienda. No se puede dar más antagonismo entre ambos conceptos.

La foto que se puede ver pinchando en la pestaña superior IMÁGENES.




3 de diciembre de 2016

HASTA LA VICTORIA SIEMPRE O CÓMO CAMBIAR EL MUNDO

El reciente fallecimiento de Fidel Castro, lo uno al también fallecido Eduardo Galeano ocurrido el año pasado y, para completar el trío de ilustres sudamericanos, a Ernesto Che Guevara. No voy a glosar la figura y obra de ninguno de los tres, ni para ensalzarlos o vituperarlos, que de eso se emplean a fondo otros, especialmente contra Fidel y el Che, porque al literato más bien se le ignora.

Frases dichas por ellos en torno a una misma idea, me sirven de pretexto para desarrollar un comentario al que hace tiempo le vengo dando vueltas. Para Fidel no existía en el mundo fuerza capaz de aplastar la fuerza de la verdad y de las ideas. Decía el Che que no hay que esperar a que se den todas las condiciones para la revolución, el foco insurreccional puede crearlas. Por su parte Galeano acuñó el concepto de que mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo. Dicho resumidamente: pequeños gestos pueden cambiar el mundo.

Son enunciados llenos de esperanza que animan a seguir  adelante a quienes trabajan por el progreso de los demás y con los que no puedo estar más de acuerdo. Cuando digo los demás me refiero a todos, a la humanidad en general, no a un grupo de privilegiados. Cierto es que por mucho que se oprima a quienes luchan por un mundo más justo, siempre quedará en su interior un rescoldo por pequeño que sea de sus ideales. Lo malo es que esa fuerza de quien tiene las ideas y la verdad, no es capaz, a su vez, de vencer a la fuerza oponente, que sí que tiene bien implantado su modelo basado en la codicia. Mucho tendremos que cambiar y muchos cientos de años tendrán que pasar para que las ideas de solidaridad, igualdad y respeto sean una realidad.

Es cierto que los pequeños gestos pueden cambiar nuestro pequeño mundo pero, igual que los veo imprescindibles, los veo manifiestamente insuficientes para cambiar la totalidad. No creo que esta suma genere una sinergia tal, porque, en realidad, ni siquiera son una suma, sino acciones aisladas, individualizadas, deslavazadas entre sí. Deberían darse al unísono por parte de todos para ser efectivas.

Estos gestos, también llamados microrrevoluciones, son posibles pero son parches que no arreglan el fondo estructural de los problemas. No cambian la política general, no son capaces per se de obrar una transformación global. El diez por ciento de la población mundial tiene en su poder el noventa por ciento de los recursos del Planeta. Están bien organizados, tienen el capital, las armas, los ejércitos, los políticos, muchos estómagos agradecidos e infinidad de pusilánimes que jamás harán o dirán nada. Frente a ellos están quienes únicamente pueden hacer política -y no en todos los casos- casi como un juego, como una concesión y que no tienen nada de lo anterior y por último están los millones de personas que bastante hacen con subsistir y para quienes el mero hecho de pensar es un lujo inalcanzable.

Dicen los defensores de la teoría de las microrrevoluciones que la única manera de que los débiles puedan vencer a ese diez por ciento, es cogiendo parcelas de poder y pasar de lo local a lo global. Volvemos a lo mismo. Para cambiar todo haría falta una gran revolución social. No estoy hablando de pegar tiros. No hay que temer a una palabra que también se usa para hablar de revolución industrial, tecnológica o de la moda.

Yo soy pesimista o mi realismo me lleva al pesimismo. Creo que las microrrevoluciones no están a la altura de lo que exigen las circunstancias. Hay mucho interesado y mucho conformista, así que la brecha social aumentará y tendremos cada día más desigualdades.  A esto hay que añadir que los vientos políticos van en una dirección totalmente opuesta y de manera destacada en Europa y Norteamérica. Esto va para largo.







16 de noviembre de 2016

EL ENCARGO

En la sección RELATOS BREVES publico el relato con el que el pasado mes participé en el
taller de escritura Literautas.   Se puede leer pinchando la pestaña superior .

7 de noviembre de 2016

THAT IS AMÉRICA

Los tres grandes temas que me sorprendieron en mi visita a USA y que comenté en el post anterior: comida basura, sin techo y religiones, se concentran en una foto tomada sobre la marcha en una calle de Los Ángeles. Demasiadas contradicciones juntas. Unos sin techo –y supongo que también sin comida- viven al lado de un gran cartel que anuncia un carnaval: «festival de comida» y de un lujoso edificio cuyos propietarios predican la caridad, o al menos se supone: «Escuela preparatoria del Bendito Sacramento de Jesús».

Voy a ser un poco sarcástico. Supongo que no los tendrán a los mendigos apalancados a esos bancos para que sirvan de ejemplo adverso y estimular al alumnado a estudiar para que no acaben como ellos. Por cierto, los bancos están hábilmente diseñados para hacer imposible tumbarse a lo largo de él, ya que, como se aprecia en la imagen, tienen unas incómodas barras que lo impide y que no sirven siquiera para apoyar los brazos. Así que están hechos a conciencia. Y no me refiero precisamente al sentido de haber orado con rectitud.

Y para rematar -nunca mejor dicho- la escena, descubro que en banco de la derecha, se asoma una mano empuñando un revolver y apuntando al individuo que se encuentra de pie. Se trata de la propaganda de la película «Los siete magníficos», pero se presta a elucubraciones interesantes. A mí se me ocurren varias y no muy amables, del estilo de: “No me gusta tu cara, negro”, “Este banco es mío”. Así que no me he resistido a subir seguidamente otra foto con otro encuadre y algún retoque de estilo.

Se pueden ver ambas pinchando en la pestaña superior IMÁGENES.



31 de octubre de 2016

AMERICANOS

Está muy extendido que, cuando se habla de los americanos, se refiera únicamente a los de Estados Unidos. Tal vez lo hayan fomentado ellos por potenciar su hegemonía, pero es ningunear al resto de millones que habitan el continente, por encima y por debajo. Así que decir «los americanos» no es nada o lo es todo.

Hace poco he visitado la costa oeste y poco más, California, Arizona y Nevada. El placer ha sido inmenso, pero la idea que me he llevado es sesgada, casi diría muy local, como no podía ser de otra manera, ya que existe una América profunda muy extendida y otra urbanita en la costa este. Lo visto está lleno de contrastes, de mezclas, de diversidad en definitiva. Hay anglosajones, hispanos, afroamericanos, chinos, autóctonos, vamos, lo que viene a ser indios y supongo que del resto del mundo, ya que aquello fue en su día la Tierra Prometida. Lo cual me reafirma en la creencia de que la propaganda oficial que nos venden obedece a un estereotipo que no se compadece con la realidad.

Lo que más me ha impresionado para bien ha sido su naturaleza. Pero, claro, poco mérito tiene porque siempre ha estado ahí y en abundancia. El mérito está en que saben cuidarla razonablemente bien. Respecto a las ciudades, por resumirlas en una palabra, diría de San Francisco que es espléndida, Los Ángeles exorbitada y La vegas una desmesura.

San Francisco tiene barrios estupendos, arquitectura fascinante de estilo victoriano, lo que le da un punto de distinción que la hace singular, el Golden Gate, la bahía, los parques, el Barrio Chino y Alcatraz. Pero también está llena de mendigos o homeless como les llaman. Los hay en todas las ciudades, pero aquí en demasía. Incluso por las calles más elegantes.

Los Ángeles tiene de todo. Más de diez millones de habitantes; miles de turistas; lujosas mansiones; una Citi moderna; museos; estrellas del cine que solo se ven en el suelo de un Paseo de la Fama sin famosos pero lleno de gente de todo menos glamurosa, y lo que en su día fueron teatros de postín, transformados otrora en cines y reconvertidos ahora en iglesias de extraño culto con extraños feligreses.

Las Vegas es una ciudad de verdad, con universidad, hospitales, talleres y tiendas, donde la gente nace, trabaja, se reproduce y muere, pero parece un gigantesco parque de atracciones. La realidad es que todo está montado alrededor de ese objetivo. Diversión, juego y sexo. Aunque digan que no está permitida la prostitución, las estampitas que repartían por la calle insinuaban otra cosa. No niego que sea una ciudad con diversión asegurada, sobre todo si te gusta perder los ahorros. Las Vegas se resume en: pequeños jugadores, grandes perdedores y un ambiente de calle tirando a vulgar. Tengo referencias de que existe otra ciudad, otro ambiente, pero no lo vi. Supongo que depende de la cartera. En definitiva, no te la puedes perder.

Destacaría tres cosas que se veían por dondequiera. La obesidad bastante generalizada, producto de una alimentación poco saludable. Los sin techo que ya he mencionado, para quienes alguna ONG tiene montado en una plaza un espacio para aseo, peluquería, ropa, etc. Todo con amabilidad y cariño. La tercera es la presencia de la religión. Las tradicionales como judíos, cristianos de todos los colores, musulmanes, las nuevas como la Cienciología y las incatalogables por raras que ya he mencionado antes, donde una cuadrilla de quince o veinte entre los llamados hispanos y afroamericanos vestidos con túnicas hechas de alguna cortina, increpaban a viandantes, proclamando que Jesús es negro y que «ahora es el día de la salvación». La Catedral católica de SF donde se practica yoga y supongo que también culto. Todo esto tengo documentado.

Las personas son amables al menos en lo superficial, pero individualistas en lo general, lo que propicia que el sistema no funcione igual para todos en las cosas básicas. O, dicho de otra forma, funciona estupendamente para unos, regular para bastantes y mal o muy mal para muchos que se apañan como pueden. La desprotección estatal es una triste realidad asumida, parece, dentro del paquete de lo que llaman el estilo americano, el emprendedor, el sistema de oportunidades. Esto se traduce en salarios basados en las propinas que debe añadir el cliente a la factura, Seguridad Social de la que se desentienden las empresas y pensiones que no llegan a cubrir las necesidades básicas. O sea, el sálvese quien pueda. El sueño americano se convierte en pesadilla.

Algo de lo que he visto, las tres ciudades de las que he hablado y un pueblo, se refleja en la composición fotográfica que se puede ver pinchando en la pestaña superior IMÁGENES.


6 de octubre de 2016

CULTO A LA IMAGEN

Hace tiempo hablé en otras dos entradas sobre la casualidad y la coincidencia. No voy a insistir en ello porque no viene al caso, pero tengo para mí que, por la una o por la otra, este verano he viajado más de la cuenta.

Ya he hablado de Rusia, así que, al hacerlo ahora sobre Estados Unidos de América –también conocido como EE.UU y USA-, voy a seguir el mismo esquema y con títulos parecidos. Si la foto de Rusia la titulaba “culto al líder”, la que publico ahora es “culto a la Imagen”.  Me ha parecido muy notable el ansia por mostrar una imagen atrayente con fines comerciales por lo menos. Pero de todo ello ya hablaré en un próximo post.

Sirve esta introducción para presentar la foto que se puede ver pinchando en la pestaña superior IMÁGENES. Es un detalle de la mítica “Ruta 66” que conserva, solo en apariencia, la misma imagen de lo que en su día fue, pero que, intuyo, ahora se mantiene en gran parte más por fines crematísticos que por la rebeldía del movimiento contracultural, libertario y pacifista Hippy nacido en los sesenta y que tuvo en esa ruta un protagonismo destacado, especialmente entre moteros.

9 de septiembre de 2016

FACTORÍA MADE IN RUSIA

Hoy traigo una foto de jóvenes tomada en Moscú. Nada de particular. Supongo que se parecen a los de cualquier otra parte del mundo. Las estéticas y las aficiones los igualan. Pero lo que me llamó la atención de este grupo es la excesiva uniformidad. Todos visten vaqueros, camisa a cuadros y zapatillas deportivas azules. Todos tienen barbas y un peinado bien cuidado. Todos holgazaneaban de la misma manera. Supuse que eran amigos y que habían quedado no para interactuar entre ellos sino con las múltiples oportunidades que les ofrecen sus Smartphone. Nada que no veamos en nuestras ciudades.

La foto se puede ver pinchando en la pestaña superior IMÁGENES.

20 de agosto de 2016

RUSIA, MODERNIDAD Y TRADICIÓN

Los estereotipos son las percepciones que se suelen tener de personas o colectivos, casi siempre simplistas y exagerados que, en la mayoría de ocasiones, falsean la realidad o, al menos, la simplifican. Son pequeños retazos que se toman aisladamente para aplicarlos a la generalidad hasta hacerla poco fiable. Pasa con la mayoría de países que apenas conocemos y pasa, como no, con Rusia, país que tradicionalmente ha recibido una propaganda poco amable y que he tenido ocasión de visitar recientemente.

De los rusos sabemos muchas cosas: Primero fueron los Zares, la dinastía Romanov, Rasputín, Dostoyevski, Tolstói, Tchaikovsky, Stravinsky, Kandinsky, Bakunin, Trotski, Lenin, Stalin, Gorbachov, Kasparov, María Sarapova y tantos que la lista sería interminable. Vencieron a Napoleón y a Hitler y fueron los primeros en poner un hombre en el espacio. Han sido  y son pioneros en temas científicos, políticos y culturales. Fueron un poderoso imperio y siguen siendo potencia mundial. Sobreviviendo a todo, cuatro estereotipos que no pueden faltar: Siberia, la Montaña Rusa, La Ensaladilla Rusa  y la Ruleta Rusa.

Todo esto es lo que mayoritariamente se conoce, pero hay más. También aspectos negativos que mucho tiene que ver con el escaso poder adquisitivo del ciudadano de a pie. He visitado únicamente San Petersburgo -antigua Leningrado- y Moscú y he percibido lo suficiente como para complementar estos clichés.

San Petersburgo es el fruto del sueño de Pedro el Grande, Zar más destacado de la dinastía de los Romanov, quien la convirtió durante siglos en la capital del imperio y centro cultural del país. Representa el lujo exagerado. Mansiones decimonónicas de estilo europeo se reflejan en las aguas de los canales que atraviesan la ciudad.

A Moscú llegamos de noche, pero aun quedaba suficiente luz para apreciar el contorno amurallado del Kremlin, sus amplísimas avenidas, su renovado parque automovilístico y su temperatura veraniega. Moscú ya no es la capital del comunismo que todos imaginábamos de gris plomizo y soldados enfundados en sus casacas. Hay edificios grises estilo Stalin, pero son magníficas construcciones muy apreciadas y demandadas. No en vano quien las hacía mal podía terminar en Siberia. La gente es amabilísima, viste elegante, se puede pasear por sus calles con confianza y las mujeres son hermosas. Es una ciudad próspera, avanzada, abierta, colorida, con inmensos parques bien cuidados, llena de vida, de actividad, de turistas y de más de doce millones de habitantes que hacen de ella la capital más grande de Europa. Con el acierto de conservar lo antiguo que es mucho y bueno y de renovar lo viejo, lo cual se nota en las innumerables obras que abundan por doquier, seguramente acicalando la ciudad de cara al mundial de futbol que se celebrará en 2018, pero que permanecerán para la posteridad. 

Supongo que sería conveniente arañar un poco más la epidermis para conocer sus intereses e ilusiones, las miserias y carencias de este pueblo, pero eso no está al alcance de un individuo como yo que llega con un pack de turista.

Destacar algunas cosas entre las muchas que me han llamado la atención. La decoración en distintos estilos de cada estación del Metro de Moscú que constata que lo práctico y lo bello son compatibles. La escasez de motos y bicicletas. Seguro que el clima es factor determinante para que no se usen. La abundancia de Iglesias, todas bellísimas, su estilo, fachadas, iconostasios, mosaicos, frescos, decoración. Todas de religión ortodoxa. No sé si esta abundancia va unida a la práctica masiva de la oración. Se veía gente devota pero no tanta como cabría suponer en una población numerosa, añadido que la mayoría de visitas eran de turistas. Daba la impresión de que la religión está bastante arraigada en su historia y que la devoción que sus practicantes ponen es intensa. Por último me impresionó la sonrisa de un ruso con una dentadura perfecta toda de oro. Me temo que no los llevaba así porque ahora lo estén poniendo de moda los famosos, sino porque viene de una cultura que, por lo visto, aún subsiste en esas latitudes para aparentar un estatus social elevado. Rusia modernidad y tradición juntas.   

Como siempre suelo hacer, cuelgo una composición de fotos de arquitectura representativa. Se puede ver pinchando en la pestaña superior IMÁGENES.

19 de julio de 2016

CULTO AL LIDER

En abril de 2015 publiqué una entrada que trataba sobre liderazgo. No quiero repetirme, pero únicamente cito tres ideas que exponía: La primera es que no me gustan los líderes (ninguno, de ningún tipo, color o forma). La segunda que vienen bien para la consecución de objetivos. La tercera que no es fácil ser un buen líder.

En esta ocasión tomo el tema desde otro punto de vista. Sé que hay más y de todos los colores, pero la frustrada intentona golpista de Turquía y mi reciente viaje a Rusia, pone a los dos de actualidad.  Máxime cuando, al parecer, superando sus desavenencias, ambos se están haciendo amigos, dicho de forma coloquial, o empiezan a tener intereses estratégicos comunes.

Yo no soy analista político y menos sobre asuntos internacionales, por lo que no me siento capaz, ni es mi propósito, analizar qué hay detrás o a quién beneficia cuanto ha pasado en Turquía. Opiniones hay de todos los gustos, pero tengo para mí que esta asonada militar ha devenido en fracaso por el llamamiento que su Presidente Erdogan ha hecho a la población para que se echara a la calle. La favorable respuesta que ha obtenido, y la presencia civil desarmada, han paralizado los tanques.

Erdogan, un líder elegido democráticamente, pero que acumula tanto poder y lo ejerce con mano tan dura, que se parece mucho a un dictador. No a cualquiera sino al dirigente de un país con una cultura imperialista que anida en su ADN. Dos aspectos corroboran esta afirmación. Por un lado la brutal represión que está ejerciendo desde el minuto uno deteniendo no solo a militares, sino a jueces, fiscales, policías, políticos y ciudadanos en general, que va más allá de lo que se podría considerar razonable para preservar la Ley y la Democracia. Por otro lado el hecho de llamar a la ciudadanía a salir a la calle para frustrar el golpe, lo considero una irresponsabilidad y un desprecio de la vida de sus conciudadanos por el riesgo cierto al que los expuso. Los golpistas dispararon contra centros estratégicos pero no contra la multitud.

En cuanto a Rusia, el culto al líder se aprecia en cualquier lugar por donde mires. Al menos esa es la sensación que he tenido como simple turista. Las tiendas de recuerdos están llenas de matrioshkas y de camisetas con la figura de Vladímir Putin quien, alternando entre Presidente y Primer Ministro, lleva más de quince años en el poder de la Federación Rusa. Este es otro líder con mano de hierro, como lo demostró en la gestión del conflicto checheno.

Lo de las camisetas lo puedo probar. Había muchas y de todas las poses y actitudes posibles, pero como nuestra coloco una foto –reconozco de antemano que no es muy artística- donde se puede apreciar el gustito que da su propia imagen. A él y a cuantos las compran. Se puede ver pinchando en la pestaña superior Imágenes.




18 de junio de 2016

EL COFRE CON INCRUSTACIONES DE NÁCAR

La entrada de hoy corresponde al relato  con el que este mes participo en una página de internet.  Mensualmente ponen un reto que se  debe cumplir necesariamente y otros que son voluntarios. En este mes el relato debía comenzar con la frase: El anciano encontró la llave en...  y, opcionalmente, tenía que haber un solo personaje. En este caso el anciano.

Mi relato "EL COFRE CON INCRUSTACIONES DE NÁCAR" se puede leer pinchando en la pestaña superior "Relatos breves".


6 de mayo de 2016

EL PSIQUIÁTRICO PUEDE ESPERAR

Hoy se cumple otra década desde cuando empecé a escribir mi primer diario. Pero todo cambia. Del papel escrito a puño y letra se dio paso a la página web personal. Cambia la materia, las formas y cambian las personas.

Uno va cumpliendo años y hace cosas que jamás habría imaginado. Muchas, como los blogs, porque ni siquiera existían hace una década; otras porque la edad te hace cambiar, si no el fondo, sí la percepción de la vida. Se relativiza más. Puedes desechar algunos intereses y asumir otros. Se da importancia a facetas que antes pasaban por alto o dejabas para más adelante. Y esto va pasando a lo largo de tu vida. A los veinte, a los cuarenta, a los sesenta, a los ochenta… si es que a esas alturas ya no estás cansado y de vuelta de todo, o hace tiempo que, con suerte, no eres más que un recuerdo difuso.

Yo llevo un tiempo con un interés creciente por la observación de mi entorno más inmediato. Barrios, calles, rincones viejos o nuevos son objeto de mi fisgoneo. Hace unos días entré por primera vez en lo que coloquialmente se le conocía como El Tejado colorado. Naturalmente el nombre lo toma del color de sus tejas que destacaban del entorno. Ahora es el Hospital Psiquiátrico. Siempre lo ha sido. No entré como paciente ni como visitante, únicamente fue la curiosidad de tenerlo ahí toda la vida y no conocerlo por dentro.

De estos centros tuve una percepción distorsionada de la realidad. Tiempo atrás lo relacionaba, sin llegar a los terribles experimentos con judíos del Dr. Mengele, con prácticas y métodos poco científicos como las terapias de electroshock, tratamientos farmacológicos masivos o aislamientos en celdas. No digo que esto haya desaparecido, porque todavía persisten, pero la sensación que tuve en mi visita fue más amable. También hay que decir que recorrí muchos pasillos pero me quedó la sensación de que existía una sección más profunda e inaccesible. Supongo que, aquí también, hay grados.

Me crucé con algunos internos. Todos me saludaron y a todos se les notaba el estigma de la demencia. Uno se agarraba a un radiador, otro limpiaba un cristal, otro intentaba comerse un bollo untando en el café pero con poca fortuna y otra se hacía la remolona ante la insistente llamada de la sanitaria. A mi salida no se me echó encima ningún celador como quien atrapa a un fugitivo.

Después de esta experiencia me pregunto cuál es la percepción de la vida que tienen estas personas con trastornos. Cuáles son sus intereses, sus ilusiones, sus aspiraciones. Qué esperan de la vida y qué les ofrece esta. Y esto me hace volver al principio de este escrito y, todavía más,  afianzar la convicción de que en la vida todo es relativo.

El edificio me gustó. Construido en 1904 guarda su estructura y su decoración característica de principios de siglo XX. Pasillos azulejados, limpios y bien cuidados. Métodos, instrumentales y personal doy por hecho que han evolucionado con los tiempos.

Pinchando en la pestaña superior Imágenes  cuelgo una foto de uno de sus pasillos que refleja ese ambiente constructivo, pero no el otro del que he hablado.