1/10/18

OTOÑO

El árbol sabe que está llegando su ciclo.


Pasará un largo tiempo recogido en sí mismo, pero antes nos quiere regalar su transformación mutando el verde intenso por amarillos, rojos y ocres. Después se desnudará para dar cobijo con sus hojas caídas a quien del bosque lo necesite. Dará sustento a la tierra para que esta, en la primavera que viene, se lo devuelva gustosa.

No es sabiduría, pero comprende que su desnudez es un tránsito necesario para resurgir como cada año. Como lo hiciera el ave fénix.

En la sección Imágenes pongo una foto que ilustra este comentario. Se puede ver pinchando aquí.

14/9/18

EL COÑO INSUMISO


Willy Toledo es actor, productor de teatro y activista político comprometido en causas consideradas políticamente incorrectas que tienen que ver con la defensa de la libertad y en contra de las injusticias sociales o la vulneración de los derechos humanos en general. Ha escrito un libro titulado “Razones para la rebeldía” donde repasa su vida y las razones para su indignación. Está de actualidad por su detención al negarse a ir a declarar por supuesta dejación de los sentimientos religiosos.

Todo empezó cuando una jueza encausó a tres mujeres, con una petición de un año y tres meses de cárcel, por pasearse en manifestación el día uno de mayo con una enorme vagina de cartón piedra a la que llamaron «la procesión del coño insumiso». Wily, en la defensa de estas mujeres, le llevó a decir: «Yo me cago en Dios y me sobra mierda para cagarme en el dogma de la santidad y virginidad de la Virgen María. Este país es una vergüenza insoportable. Me puede el asco. Iros a la mierda. Viva el coño insumiso». Hombre, un poco durillo parece, pero de ahí a enchironarle va un trecho. Se mete contra un dogma que por definición viene a ser algo así como “yo te digo que esto es así y tú te lo tienes que creer sin rechistar o atente a las consecuencias”.

Hablando de coños, me pregunto qué coño tiene que ver la Justicia en todo esto a no ser que estemos en un Estado confesional y talibán. No creo que ni Dios ni la Virgen hayan dicho que están ofendidos por esas palabras y ni hayan instado a nadie a poner denuncias judiciales. Para estas cuestiones está el fuego eterno. ¿O es que los denunciantes no se fían de que funcione realmente ese castigo? Parece que vale la denuncia de cualquiera alegando vejación de los sentimientos religiosos para que te abran un juicio acusado de presunto delito contra esos sentimientos. ¿Dónde vienen recogidos esos sentimientos para que sepamos a qué atenernos? ¿Debemos conocer todo lo que dicen todas las religiones para no cometer falta? Parece tarea imposible y absurda. Dudo mucho de que todas digan lo mismo incluso en temas fundamentales. Así que estamos expuestos a cualquier cosa ya que los fundamentalistas proliferan. 

Hace tiempo publiqué en este blog una entrada sobre el tema de las religiones dando un extensísimo listado. Hay cientos contando congregaciones, sectas y sus derivados. Solo de tendencia cristiana encontré unas veinticinco. Otras tantas, con cientos de millones de seguidores entre islamistas, judíos, hindúes etc. Las hay que dan risa, otras miedo y otras no lo tengo claro. Se puede ver pinchando aquí. Que se pongan de acuerdo para que sepamos cual es la buena.

Como este conflicto se inició con la procesión de marras, termino con una foto que saqué en otra manifa del estilo convocada por la “Cofradía del Mismísimo Coño”, como se autodefinen en el estandarte, y que se puede ver  pinchando aquí.


6/8/18

LA REALIDAD TRANSFORMADA

Esta entrada no va de políticos que son quienes más arte tienen para tergiversar la realidad, sino, precisamente, de arte. Porque arte es tomar un fragmento de la realidad y congelarlo o resaltarlo sobre todo lo demás. Lo cual no deja de ser una abstracción o, si se quiere,  una manipulación que se convierte en transformación. Lo manipulado pasa a ser otro objeto distinto del original. Aquello que se dice, se escribe, se representa con gestos o formas, se pinta o fotografía, es la interpretación que ha hecho alguien de lo que ha visto o imaginado y que, para ello, ha empleado materiales, palabras, gestos o sonidos.


En la concepción clásica del arte, o mejor las artes, se consideraban estas a la arquitectura, escultura, teatro, pintura, literatura y música. Era un concepto más bien cerrado. A finales del siglo XX se retoca la lista y se añaden algunas: Escultura, Artes visuales (pintura y dibujo), música, Literatura (con poesía), Artes escénicas (teatro, danza, mimo, circo, cinematografía, fotografía, historieta).

Parece que la idea actual es expandir el concepto, por lo que se ha entrado en una indefinición abierta e interpretable, nada rígida, donde cada uno puede concebirla a su modo. No obstante existe el consenso de que tiene que haber creatividad basada en cualidades estéticas y expresivas, pero no son capaces los expertos y críticos en ponerse de acuerdo sobre la clasificación.

Ciertos críticos e historiadores consideran otras artes que se deben añadir a la lista, como gastronomía, perfumería, televisión, moda, publicidad, animación o videojuegos. (Fuente: Wikipedia). Todavía se puede ir más allá cuando se afirma que “todo lo que escupe el artista, es arte”. Esto es un todo vale. Se puede exponer una mierda y argumentarla con el concepto, con la reflexión que genera y bla, bla, bla.

Todas las innovaciones en cualquier materia han sido objeto de crítica y de rechazo por algunos sectores más aferrados a lo de siempre. Supongo que será porque es lo que dominan y les aterra el esfuerzo que supone lo desconocido. Centrándome en la fotografía, creo que es el campo donde más detractores de la manipulación tiene y no entiendo por qué. A fin de cuentas es la misma manipulación de la que participan todas las artes. En el momento en que congelas una realidad ya estás transformándola. Todo es dinámico, cambiante. Los puristas dicen que una foto es una interpretación, una obra de arte. Si admitimos que un paisaje pueda ser pintado o se pueda hacer de él una litografía, técnicas que conllevan mucho trabajo, interpretación y transformación de la realidad, lo mismo debemos admitir para la fotografía.


 

Este es un campo que desde el inicio es tecnología pura pues con ella se inventó y esa tecnología cada vez abre más las posibilidades de crear y de innovar. Cada uno hace lo que su inspiración le dice. Antes de sacar la foto cuando prepara los parámetros de la cámara, añade filtros, flases, pone más o menos velocidad a la  apertura del diafragma, le añade trepidación, se decide por el blanco y negro, etc. Después sigue trabajando en el estudio o en el ordenador. Todas las fotografías que vemos en revistas y publicaciones han pasado la criba del photoshop o similares. Especialmente para la publicación de imágenes en web resulta fundamental llevar a cabo un proceso de edición que no deja de ser manipulación. Es decir, no vale con la imagen que hemos tomado con la cámara. O al menos no es nada recomendable hacerlo.

No se puede poner puertas a la creación. El resultado podrá gustar o no dependiendo del criterio subjetivo de cada receptor. Como digo más arriba, lo menos que se debe pedir para llamarlo arte es que haya creatividad basada en cualidades estéticas y expresivas. Aunque, tal vez, esto devalúe el concepto. He llegado a la conclusión de que, ya que todo vale, lo mejor es guiarse por el criterio de cada cual. Me gusta/no me gusta. Sin miedo de pasar por un analfabeto en la materia y eso es lo importante.


 Yo, acogiéndome a lo dicho en el anterior párrafo y con la temática de “fotografía”, pongo en la sección Imágenes una composición de nueve instantáneas que he tomado y la mayoría he manipulado profusamente mediante photoshop. Se puede ver pinchando aquí.





15/7/18

SANFERMINES, MITOS, LEYENDAS, TRADICIONES Y ALGUNA VERDAD

A los pamploneses y también a los navarros y vascos en general, les encantan las tradiciones. Se dice que si algo se repite tres veces, se convierte en tradición. Así pasa que, en cuestión de fiestas, se cuelan mentiras de calibre grueso y se aceptan con una candidez que no se ve para otras cuestiones. Buenos son cuando se les intenta colar gato por liebre.

Por entrar en materia, empiezo con la más gorda: el Santo. El tal Fermín no existió. Se ha ido tejiendo una leyenda en torno a su nacimiento y martirio a partir del siglo XVI. Pamplona tenía sus ferias de ganaderos y mercaderes en junio y octubre. Corría la pasta y lo celebraban. La Iglesia, muy amiga de meter su impronta religiosa a lo pagano y santificarlo todo, se trajo de Amiens (Francia) la leyenda de un individuo a quien supuestamente habían decapitado en el siglo III, pero de quien jamás se había tenido noticia hasta siglos más tarde. Así que ya tenemos un santo que jamás ha pisado ni Pompaelo (Pamplona-Iruña), ni Amiens, ni ningún otro sitio. A partir de ahí se le crea una familia y todo eso. Ya tenemos el mito. Milagros no se le conoce, pero seguro que, si se empeñan, los encuentran.
En contra de la creencia general, San Fermín no es patrono de Pamplona. El patrono es San Saturnino. Aquí nuevamente la Iglesia nombrando patronos a diestro y siniestro..

La canción y el imaginario colectivo es que S.F. era moreno de tez. El “santo morenico” le llaman cariñosamente. Ese color se le fue poniendo a la figura a base del humo de las velas que le ponían al pie. Algo muy habitual en la iconografía (lo de las velas y lo de la toma de color). Ahora cualquiera se atreve a lavarle la cara. No tendría parangón ni con el ecce homo de Borja o el reciente San Jorge de Estella.

Atribuyen el color rojo del característico pañuelo que se anuda al cuello a la sangre derramada cuando decapitaron al santo. Esto es directamente una burda tergiversación. Además, aunque mayoritarios, no todos lucen color rojo. Hay verdes, azules y a cuadros -cada vez más numerosos- como llevaban los caseros. Su función primigenia era quitar el sudor. Ahora es el principal distintivo de la fiesta.

Cuando en el encierro alguien se libra de que le pille el toro, dicen que ha sido gracias al capotillo de S.F. Dejar semejante responsabilidad al albur de lo que se le ocurra a alguien, haya o no existido, parece una osadía o una temeridad. A quien le pilla el toro, le pilla. Todos los años hay montones de heridos que, salvo los que por su imprudencia se lo ha buscado, no merecían tal suerte.
El número de corredores autóctonos es claramente minoritario y va disminuyendo. No es un rito iniciático por el que tienen que pasar todos los lugareños. Si pensamos en la paridad de género, no creo que llegue nunca. Hace años no se permitía correr a las mujeres. Ahora no hay discriminación, pero no se animan a correr. El encierro es un riesgo fundamentalmente porque hay factores que uno no puede controlar y no son precisamente los toros. Son quienes corren delante o al lado o permanecen estáticos con desconocimiento total de lo más básico. De todas formas, si quieres adrenalina, ahí tendrás a tope y las sensaciones posteriores son indescriptibles.

El atuendo es fundamentalmente blanco y, como complemento, el rojo. Originalmente se calzaban alpargatas de esparto, pero ahora pocos las llevan ya que eran un martirio más real que el del santo. Esta vestimenta lleva menos de un siglo ideado por la peña “la Veleta” que ya no existe. Con todo, es difícil ver a dos personas exactamente iguales. Quede claro de que no se trata de un uniforme, sino de todo lo contrario. Cada cual es libre de vestir como le venga en gana y añadir su sello personal, pero si se lleva algo que sea con estilo. Hoy el mercado de camisas es infinito. La faja es el atuendo más interesante desde mi punto de vista y el que peor se luce por lo general. La función era, y es, sujetar el pantalón, prevenir lesiones por los esfuerzos y contener gorduras. Hay quien gusta de llevarla como llevan los condecorados, fundamentalmente militares, el fajín. Debe ser estrecha y los flecos salir justamente de la cintura por el lado izquierdo.

Los mozopeña suelen llevar una blusa anudada a la cintura. Otra reminiscencia de la vestimenta ordinaria de antaño. Reconozco que viene bien para distinguirse entre peñas, para el frescor de la noche y para paliar en lo posible los efectos de los líquidos varios que pueden caer, pero esa forma de llevarla es lo más antiestético que conozco.
Siempre se comenta que llegan para fiestas un millón de visitantes. No los he contado evidentemente, pero quienes lo dicen tampoco. No veo espacio físico en una ciudad de doscientos mil habitantes para meter tanta gente. Más teniendo en cuenta que todos se concentran en la parte más antigua de la cuidad.

En S.F. se bebe mucho, se mea mucho pero fuera de tiesto y se tira todo al suelo sin ver si hay baños o papeleras –que los hay por doquier- y, aunque el Ayuntamiento se esfuerza en la limpieza, hay rincones intransitables.
Hay otros temas imprescindibles de las fiestas como son los llamados guiris o la Fuente de la Navarrería, que ya comenté el día 22/11/2011 en el post titulado «La Fauna Sanferminera» y que se puede ver pinchando aquí.

Como resumen puedo dar fe de que las fiestas de S.F. son las mejores del mundo. Son las más populares y abiertas. Cada cual se lo puede montar como le dé la gana. Se puede divertir gratis o gastando mucho. El alcohol no es imprescindible pero sí la música en la calle. Admito toda siempre que no sea reguetón. Me cuesta admitir este estilo.
Para terminar pongo una composición de cuatro fotos sobre las diversas formas de dormir que rompen el último mito de que en S.F. no se duerme. Se puede ver pinchando aquí.

3/7/18

MI VECINA TRAJINA

Al despertar me gustaría asomarme a la ventana y contemplar el horizonte inmenso o, siendo un poco menos pretencioso, me conformaría con un  modesto parque con sus arbolitos y sus parterres. Pero no es así, qué le voy a hacer. Lo que llevo viendo hace unos cuantos años (y tiene pinta de que va a durar) es un patio interior. Bien cerradito pero, eso sí, lo suficientemente amplio como para que permita conservar cierta intimidad y no se entere el vecino de la conversación que estás teniendo en la cocina, siempre, naturalmente, que no lo hagas a voz en grito. La otra parte de la casa da a una calle más o menos tranquila pero con más juego para el comentario.

Volviendo a la actividad del patio, no me produce mayor atractivo saber lo que sufre o goza el vecindario, ya que ni el cotilleo ni el voyerismo tengo entre mis defectos o aficiones, hasta donde yo sé, pero uno a veces inopinadamente se fija en los detalles. En mi caso es la vecina de enfrente la que acapara mi interés. No lo que hace de ventana hacia adentro, sino hacia fuera. Lo suyo es un no parar y es que, esa ventana rara vez la encuentras sin ropa tendida. Esto me recuerda el dicho de: hay ropa tendida que advierte al interlocutor para que no comente ciertas cosas ya que hay niños y no conviene que las escuchen.

Así que en esa casa hay niños. Se nota en la ropa y hay una mujer tendiendo y luego quitando enormes coladas bien oreadas y secas. No voy a hacer un estudio sociológico, pero podría dar una aproximación a tenor de la frecuencia de lavado, de la calidad del tejido, del gusto, de la edad de los usuarios, etc. Simplemente me he limitado a sacar unas fotos. Son doce. Podría pegarme el pegote y decir que cada una corresponde a un mes del año, pero la realidad es que las he sacado  en un par de semanas sin estar muy atento, lo que demuestra la capacidad de trabajo de la susodicha vecina.

He realizado una composición con las doce fotos. Se puede ven pinchando aquí o en la pestaña superior IMÁGENES. Están ordenadas cronológicamente. No tienen nada especial. Únicamente me llamó la atención la última foto de la primera línea y la primera de la siguiente donde se ve que, mientras la vecina que nos ocupa ha cambiado la colada, la vecina de abajo mantiene la suya tal cual. Para la última foto me he permitido esperar a que se asomara la protagonista. Me he sentido un poco voyeur, pero me ha dado la oportunidad de conocer su aspecto.

En otra ocasión hablaré sobre las vistas que ofrece el otro lado de la casa donde, a modo de anticipo, puse una foto en este blog allá por navidades.

5/6/18

NUNCA LLUEVE A GUSTO DE TODOS

Este título viene a significar lo mismo que decir que para gustos están los colores. Tiene un sinfín de aplicaciones, sirve para cualquier cosa y no define nada. Es muy empleado, por ejemplo, para hablar de política. Pero, mira por dónde, de lo que voy a habar es de su más genuino significado. Del tiempo atmosférico.

Una cosa es hablar del tiempo en el ascensor con un vecino con quien sólo tienes en común las derramas que hay que aportar, y otra es hacerlo en un blog como este en el que se supone que el nivel discursivo debe estar más alto. Pero he caído. Porque no es normal tanta agua.

Hay por ahí una canción titulada “Amanece un nuevo día” que dice: «El mundo sigue girando/y a cada vuelta que da/se asoma de nuevo el sol/a mi ventana.» Pero yo llevo días asomándome, ese sol se resiste y solo veo lluvia persistente y, en ocasiones, torrencial.

Para ilustrar este comentario cuelgo una foto que se puede ver pinchando aquí o en la pestaña superior IMÁGENES.

De momento habrá que conformarse con decir como la película: «Amanece, que no es poco» y esperar a que escampe.



15/5/18

EL FINAL DE ETA


¿Esto se acabó? ¿Ya es el final? ¿El final de qué? Yo no soy tan optimista con el fin de ETA como dice alguien: «nos emociona dejar a los jóvenes lo que ansiamos tanto los mayores: vivir en paz». Pero ¿estamos seguros de que con el fin de ETA va a ser realidad? Me temo que no.

Vaya por delante que el que haya desaparecido ETA es motivo para congratularse. Todo el mundo sabe que matar está mal. Es un concepto básico de ética elemental. Lo saben también los que lo han hecho y quienes lo justifican.  Así que pedir que se diga que “matar estuvo mal” me parece estéril. Dice la Presidenta de Navarra “todos compartimos que la violencia no es válida”. Estoy totalmente de acuerdo si válido es según el diccionario: “que vale o debe valer legalmente”. El problema es cuando se le pone apellidos y una violencia resulta ser mala y otra buena. Casi todos los Estados practican de la “buena” y de la “mala”. Cuando ETA estaba fuerte, es decir, cuando su actividad “valía”, todos los gobiernos negociaban con ella. A medida que se debilitaba, todos sacaban pecho. Esto induce a pensar que no les importa tanto la ética de su actuación como la estética del resultado.

Se está haciendo excesivo hincapié en si han pedido perdón y cómo, para desnaturalizar el hecho histórico. ¿Quién ha pedido perdón alguna vez en un conflicto? Como decía un soldado antifranquista de los pocos que quedan: «yo he conocido dos terrorismos, pero el del franquismo fue peor. Cometió más crímenes contra gudaris y contra personas civiles, pero de esto hoy parece que no se acuerda nadie. Los que sienten la democracia tienen que tener en cuenta que vivimos todavía bajo el fascismo. La noticia del fin de Eta me parece muy bien. Ahora el franquismo tendría que pedir perdón por su terrorismo. Estamos jodidos con este régimen. Esto es una dictadura, no una democracia. En una democracia uno puede hablar libremente e ir contra todo el mundo. No matando a nadie, se puede hablar. Pero no te dejan hablar. Solo hay que mirar a Cataluña.» Lo mismo se puede decir con el GAL, el Batallón Vasco Español, la Triple A, la guerra sucia, las torturas en comisaría, qué han dicho, qué han callado y qué han consentido todos: PP, PSOE, Ciudadanos o el Gobierno de turno.

Hace tiempo que el Gobierno tenía amortizada la actividad armada. Veía que esto se acababa, lo ha estirado cuanto ha podido y le ha dado la vuelta. Ahora terrorismo es un concepto de amplio espectro. Cualquier reivindicación política pueden considerarla como tal, haya o no violencia. No hay más que mirar a Catalunya y, por si acaso no cuela, existe la figura del delito de odio. Pero ¿es legítimo tener odio a los “separatistas” y no a los “unionistas”? ¿Se les aplicará a ambos la misma Ley? ¿Se pueden penalizar los sentimientos? La batalla del respeto hay que ganarla por vía cultural y educativa. Aplicar la vía penal puede ser efectivo a corto plazo, pero no soluciona nada a largo.

Ha desaparecido ETA pero, no nos engañemos, estamos en el mismo punto de partida. Tenemos los mismos problemas, las mismas necesidades, las mismas ansias e idénticas reivindicaciones y todas con escasas posibilidades de materializarlas. Con la disolución de ETA no se acaba el conflicto, porque las demandas políticas son mayoritariamente sentidas. De momento, a la hora de reivindicar algo, ya no sé si tenemos que seguir poniendo la coletilla de la “condena absoluta y sin paliativos de la violencia etarra” que parecía obligada en cualquier tertulia pública o escrito si no querías que te acusaran de filo terrorista. Como en el franquismo, que se cerraban los escritos oficiales con: “…es gracia que espero alcanzar de su recto proceder, cuya vida guarde Dios muchos años por el bien de España” ya que, sin ella, no había nada que hacer.

Aquí hay un conflicto político o un contencioso irresuelto entre Euskal Herria y España y no es de ahora. Viene de muy lejos. Se empezó con la conquista de territorios vascos mediante las armas, la separación, la merma de los fueros, la guerra del 1936, la imposición de una Constitución no aceptada, ha seguido solapada o abiertamente y ha habido una respuesta violenta, armada, en el último medio siglo. Después de tanto hablar de ETA, resulta que el problema era más profundo y antiguo. ETA era una dolorosa consecuencia. El periódico The New York Times hace un análisis titulado ¿Por qué se están rompiendo tantas democracias? Empieza diciendo: «Italia, Polonia, Hungría e incluso España: la democracia europea está en ruinas.» Analiza varios factores profundos y sigue: «Más de dos tercios de los países que han pasado a la democracia desde la II Guerra Mundial lo han hecho bajo las constituciones escritas por el régimen autoritario saliente (…). Las instituciones democráticas son frecuentemente diseñadas por el régimen autoritario anterior para salvaguardar a las élites establecidas en el nuevo Estado de derecho y darles una ventaja política y competencia económica después de la democratización.» Se comenta por sí solo.

No quiero que se interprete que pretendo banalizar algo con este escrito. Todo lo contrario. Es un punto de vista, el mío, preocupado y con deseos de solución. De cara al futuro me quedan muchos interrogantes, pocas certezas y mis temores, porque decir que todas las expresiones tienen cauce democrático es una falacia. Vuelvo a mirar a Catalunya. 
Alguien ha dicho que ahora Euskadi se ha quitado plomo de las alas. Me parece una frase ingeniosa, muy buena. Pero algo le falta para ser verdad. Ya me gustaría que fuera realidad y que ahora se pudiera volar, pero nos seguiremos encontrando con el mismo techo que lo impide.

No deseo la violencia de la bomba y el tiro en la nuca, pero tampoco la de la tortura y la represión o la Justicia vengativa como la que hemos visto y seguimos viendo tantas veces. Simplemente queremos democracia. El derecho a decidir libremente. Fácil de entender, difícil de aplicar.


2/5/18

TROGLODITAS

Los albores de la humanidad comenzaron en las cavernas al abrigo que proporciona la Madre Tierra. Todavía continúa la tendencia a la vista de cómo se sigue horadando la tierra para buscar refugio o descongestionar la superficie. El otro día leía la noticia de que un individuo brasileño se había construido en la playa una casa de arena de veinte metros. Pensaba vivir con lo que le dieran los visitantes.

Parece que los primeros trogloditas eran seres de inteligencia escasa, bastante oscos en el trato y violentos con su entorno. Luego empezaron a pintar las paredes de las cuevas, por cierto con un gusto exquisito, lo que les humanizó de alguna manera. Pero el ardor guerrero persiste, lo cual demuestra que hemos avanzado mucho en algunas cosas y poco en otras.
En la actualidad sigue existiendo gente habitando las cuevas. Como en Guadix, localidad de Sierra Nevada en Granada, donde se vive desde hace miles de años. En el presente hay unos 10 000 trogloditas con una calidad de vida bastante apetecible. La Capadocia en Turquía es otro ejemplo. Hay casi cuarenta ciudades subterráneas también con miles de años de existencia. Existen otros lugares diseminados por el mundo con más o menos antigüedad, pero con el mismo resultado. Por ejemplo la ciudad de Beijing en China, construida en plena Guerra Fría, con una superficie subterránea de más de 85 kilómetros preparada para albergar seis millones de habitantes.

En Vietnam, cerca de la ciudad Ho Chi Minh, se construyeron más de trescientos kilómetros de galerías utilizadas por la guerrilla del Viet Cong (a quienes los soldados americanos llamaban Charlie), donde se protegían de los bombardeos con Napalm del ejército invasor. Ahora, en las visitas guiadas los Vietnamitas llaman a los otros «el fantoche americano» lo cual, además de ser verdad, hace mucha gracia. Estas excavaciones servían para desplazarse y preparar emboscadas; había hospitales, escuelas, dormitorios y cocinas con un ingenioso y eficaz sistema natural de ventilación para que el humo no delatara su presencia. Doy fe de que todo resultaba muy agobiante pero eficaz. En el subsuelo de todo el planeta hay miles de kilómetros de estaciones y túneles para trenes subterráneos, donde permanentemente se encuentran millones de personas, unos de paso, otros han hecho de ese lugar su hábitat. Se construyen aparcamientos, comercios, bodegas y, supongo, escondites de tesoros.

Cerca de donde vivo, existen cuevas excavadas por quienes no se podían permitir pagar un arrendamiento. Ahora están algunas acondicionadas para el turismo, otras abandonadas. El otro día transitaba por una carretera y este conjunto, que no conocía, me llamó la atención. Saqué mi Smartphone y tiré la foto que se puede ver pinchando aquí o en la pestaña superior imágenes.   

8/4/18

EL GRITO

Esta entrada corresponde al relato del mes de abril presentado en Literautas.es Se puede leer pinchando en en la pestaña superior RELATOS BREVES.

30/3/18

EL DOBLE SENTIDO DE LOS SENTIDOS

Una metáfora es una expresión donde se transforma el sentido real o literal por otro que no se dice. Lo que se expresa tiene un sentido figurado. Es un recurso de estilo. Una figura literaria empleada abundantemente en la poesía, donde hay que estar muy atento para captar el verdadero sentir del autor. Si decimos: «ojos que no ven, corazón que no siente», nuestro cerebro lo traduce de inmediato, pero si lo que se dice es: «Era su cabellera obscura/ hecha de noche y de dolor», la cosa se complica. Aunque no nos demos cuenta, nuestro lenguaje está lleno de metáforas. Otra figura literaria es la Sinestesia. Consiste en atribuir una sensación (auditiva, olfativa, visual, gustativa, táctil) a un objeto al cual no le corresponde convencionalmente. La etimología de esta palabra es “sensación o sentido”. Una persona sinestésica puede oír colores, ver sonidos, percibir sensaciones de gusto al tocar una textura determinada. En este párrafo empleo nueve veces palabras relacionadas con sentir que es a donde quería llegar. No se trata de hablar de metáforas ni de sinestesia.

 

Todos los sentidos tienen una función específica y muy marcada que conocemos de sobra. Diría que son alertas de nuestro cuerpo para la supervivencia. Así el oído sirve para oír pero no importa qué. Puede ser una música o una explosión. Podemos ver el oleaje de una playa paradisíaca o un tsunami devastador. Palpar un rostro o un espino. Pero existen otras cualidades, digamos paralelas o complementarias que no vienen con la propia naturaleza, sino que las hemos ido incorporando los humanos y que les otorga un matiz que les da un valor añadido. O mejor, que le dan el verdadero sentido. Posteriormente el cerebro deberá interpretar

 

El lenguaje está plagado de expresiones que usan palabras derivadas de sentido: sentir, sentimiento, sensato, sentimental, sensibilidad, sensación, sensitivo, sensible, sensiblero, sensual, consentir, asentir, disentir, presentir, consentido, contrasentido, resentido, perder el sentido, doble sentido, cambiar el sentido, dar sentido, sentido figurado. Otras muchas expresiones se refieren a cada uno de los sentidos específicos, lo que da una imagen de su importancia.

 

Tener olfato para los negocios y las oportunidades o para saber si algo te conviene o te perjudica. El olfato es el sentido que mejor te transporta a un lugar donde has estado o a una época pasada. Dicen que a cierta edad se pierde vista y capacidad auditiva, pero se agudiza el olfato.

La vista parece a priori que es el más importante por el que recibimos más información vital, pero también parece el más indiscreto, especialmente cuando buscamos información de otras personas, porque la mirada nos delata.

El oído también trae recuerdos mediante los sonidos, pero parece que en menor medida que los olores. Es importante para captar los matices de una conversación que nos darán la clave del verdadero sentido.

El tacto es muy discreto, diría que caballeroso. Normalmente deja el protagonismo a los demás. El sentido metafórico del tacto falla con muchos a quienes se les considera unos metepatas. Gente que ha perdido el sentido de la oportunidad. Parece que también se va perdiendo con la edad, uno se vuelve cascarrabias y cada vez importa menos herir sensibilidades.

El gusto es el sentido que nos alimenta, porque si no apreciáramos el gusto por la comida, duraríamos poco. Quién tiene buen gusto es más apreciado que quien tiene cualquier otro, por encima incluso de quien tiene buena vista o buen olfato para, por ejemplo, las oportunidades. Este sentido es especialmente polivalente porque funciona de diferente manera. Lo que gusta a uno puede desagradar a otro. Dicen que para gustos están los colores. Además el gusto tiene categoría propia, la de gustar las cosas. Por todo esto lo catalogaría como el más refinado.

 

En realidad, aunque todas estas cosas se las imputemos a los sentidos, el mérito debemos atribuirlo a nuestro cerebro que ha procesado toda esa información sensorial  recibida y se ha decantado por aquello que más le gusta. Por mucho que un melómano estuviera oyendo su mejor pieza interpretada por su orquesta preferida, si huele a humo, saldría por piernas. Es lo que se llama el sexto sentido. Ese salto cualitativo posterior a nuestras percepciones sensoriales más, digamos, mecánicas, porque me consta que los animales también tienen esa cualidad. La virtud de esta función paralela de los sentidos es que puede ir cambiando con el tiempo o con las realidades de cada uno. Intuición y sexto sentido son consecuencia de la experiencia acumulada en el cerebro.

 

Los gustos cambian pero no cambia la función stricto sensu, aunque seguro que la edad nos los irá menguando hasta que llegaremos a un punto en el que nuestra vida carecerá de sentido.



13/3/18

AKELARRE


Parece que a los supersticiosos el trece y martes les da mal yuyu. Término que tiene que ver con la realización de actos mágicos de brujería. Hoy es ese día, pero a mí me la trae al pairo. Vamos, que me es indiferente, pero como el pasado mes participé con un relato en la página: www.literautas.com/ con un relato que iba de brujas, la ocasión la pintan calva. Las premisas para participar eran que la protagonista fuera una niña o niño, que se titulara «el poeta» o «la poetisa» y que tuviera 750 palabras o menos. Opté por hacer una mezcla de mitología, un toque de geografía e historia y un bastante de relato imaginario. 


En este blog lo titulo “Akelarre” y se puede ver pinchando aquí o en la pestaña superior RELATOS BREVES. Lo ilustro con una foto que se puede ver pinchando aquí o en la pestaña superior IMÁGENES. Para terminar de completarlo, la canción de Mikel Laboa a la que se hace referencia en el relato, se puede escuchar pulsando en el siguiente enlace:


https://www.youtube.com/watch?v=9JyNfyriAk0



6/3/18

LA NIEVE

La nieve transforma el paisaje, altera nuestro ritmo de vida y nuestro ánimo. Puede causar alguna molestia rompiendo el ritmo frenético del ir y venir con las prisas de quien lo quiere todo para ayer, pero nuestro fondo más infantil, que permanece aletargado, se regocija.

La nieve da luz y alegría a unos días grises. Es un paréntesis cuando estamos instalados al abrigo del hogar. Mirando más al interior, físico y espiritual. La nieve es una invitación a salir a la calle o de nosotros mismos y contemplarla en todo su esplendor.

Al pasear temprano por un parque se oye el silencio solo interrumpido por el ruido de mis pisadas en la nieve virgen. Silencio que ni coches ni pájaros osan perturbar. Es el ambiente especial de la ciudad nevada. Solo algún chiquillo ríe o grita jugando con el blanco manto. Otros comienzan con una bola que se transformará en muñeco. Coger un puñado de nieve depositada en un banco, esponjosa, crujiente,  que parece seca, formar una bola y lanzarla para hacer diana a cualquier objeto, es un ritual que, nevada tras nevada, no me lo pierdo. 

Efímero, pues durará el tiempo que el dios sol nos lo permita. Después no quedará nada. Solo el recuerdo y la foto. Como la que se puede ver pinchando aquí o pulsando en la pestaña superior IMÁGENES.

11/2/18

DONDE NUNCA PASA NADA

Además de la vorágine de las ciudades donde se vive más deprisa y las noticias se te amontonan sin dar tiempo a asimilarlas, hay remansos de paz donde, aparentemente, todo transcurre tranquilo. Son los pueblos, lugares campestres que consideramos idílicos, pero seguramente será durante un rato o un verano. Donde, según palabras de mi suegro, «la gente envejece, empobrece y embrutece».

 

Me comentaba el otro día una persona que vive en pueblo: «ya puedes llevar viviendo treinta años, pero como no seas de allí, no te enterarás de nada. Eso sí, ellos sabrán todo de ti». El concepto de vida privada no tiene dos direcciones.

Hay una corriente entre ciertos sectores de la progresía de irse a vivir a los pueblos en contacto con la naturaleza, Son los que los autóctonos denominan agropijos. Si eres de pueblo, joven y estás a la última, no pasa nada, pero si te has mudado de la urbe, ya no perteneces a los suyos.

Cuando de puertas adentro no hay novedad, hay que buscarla fuera, pero sin que se note. La discreción de los visillos es fundamental. Se espía al vecino por curiosidad y posiblemente también por envidia y se espía al forastero.  Siempre que voy a un pueblo pequeño tengo la absoluta certeza de que soy observado. Se puede llamar cotilleo, chismorreo, alcahueteo, comadreo o interés sin especificar. El que llega de fuera siempre aporta algo. Es quien trae noticias, las novedades y rompe la rutina. Esta forma de ser no sé si es debida a la agudeza connatural, fina, que se adquiere de forma espontánea al nacer más en contacto con la naturaleza, u obedece al dicho de que quien no tiene qué hacer, con el culo caza moscas.

 

Me pasó hace poco. Fui a un pueblo a enseñar una casa de la familia para la venta. Mi presencia ha sido siempre más bien escasa, lo que no obsta para que me tengan totalmente localizado a mí y a toda mi parentela tanto en línea directa como colateral.  Al día siguiente me llegó por un familiar la noticia de que habíamos vendido la casa. Lo más alucinante es que supieron la profesión de comprador, no sé si por revelación divina o por esa agudeza que he mencionado antes. El caso es que ni yo ni el picoleto en cuestión soltamos prenda al único lugareño con quien nos topamos y apenas cruzamos un leve saludo.  Habrá que convenir que era él -el lugareño- el portador de ese don especial.

 

Esta visión de la absoluta tranquilidad, donde nunca pasa nada como digo en el título de esta entrada, lugar idílico donde se envejece, empobrece y embrutece, supongo que, inevitablemente, habrá evolucionado. Casi todos los jóvenes y algunos mayores usan internet, manejan las redes sociales, se desplazan, se relacionan, leen. De otros no estoy tan seguro. Están muy aferrados al terruño. Cazurros hay en todas partes. Por ejemplo en mi ciudad. Puede que se  junten los cazurros propios con los de los pueblos y que sea contagioso. No hay más que ver los resultados que, elección tras elección, obstinadamente, la gente vota a los mismos corruptos, lo que confirma que les gusta y, confirma también, que a quienes reciben el voto les va bien que los votantes sigan siendo cazurros. Esto es así o es que no entiendo nada.

 

No quisiera que alguien, que siendo de pueblo pueda leer esto, se pueda sentir molesto. Tengo familiares, conocidos y excelentes amigos de pueblo que me dan mil vueltas en todos los aspectos y, además, me consta que leen este blog. Precisamente, si alguien lee esta entrada, puede ser cualquier cosa menos cazurra. En cualquier caso, el primero sería yo por vivir en una ciudad que es lo más parecido a un pueblo, donde la mayoría de la gente se resiste a salir del páramo.

 

Supongo que lo adecuado para vivir en esta aldea global que es el mundo, será ir alternando la city con la aldea a secas. La playa con la montaña y, entre medio, un viajecito por aquí y por allá. Para qué nos vamos a complicar la vida.




25/1/18

A MI PERRO NO LE GUSTAN LAS CAMPANAS

El título de esta entrada puede llevar a engaño porque, en realidad, yo no tengo perro, pero conozco a uno y, efectivamente, no le gusta ese sonido hiriente, capaz de dejarte una hipoacusia permanente a nada que, en un descuido, te expongas más de la cuenta. En cuanto las oye, huye del lugar si puede o se refugia debajo de la cama. Porque las campanas, como el cocido de la abuela, cada vez son menos como las de antes. Las inventaron los japoneses y eran de porcelana. Cuando pasaron a Corea y Vietnam se hicieron de bronce y en esas estamos.

Antaño igual servían para anunciar un nacimiento, una defunción, una boda o fuego, pero ahora mayoritariamente para molestar al vecino trasnochador y encolerizar al ateo. En la actualidad tienen un sonido más artificial. Muchas han sido electrificadas con dispositivos digitales informatizados a base de microprocesadores que regulan su toque, la intensidad del tañido y la modalidad del repique elegido. Algunas, incluso, tocan cancioncillas populares

 

 Únicamente me gusta el sonido de la campana mayor de la catedral de mi ciudad. Se llama María, la campana naturalmente. Tiene un sonido grave, no en vano está expresamente fabricada para que suene en la nota do. Cada golpeo está distanciado. Mover casi doscientos cincuenta kilos de badajo en un diámetro de dos metros y medio no es tarea sencilla. Marca un ritmo acompasado con una impronta de solemnidad. Destaca sobre el resto. Además, es únicamente en las fiestas importantes cuando la hacen sonar. Supongo que si ocurriera cada hora terminaríamos, ateos y no ateos, por aborrecerla.

 

Un paisano mío no contemporáneo, hermano de un afamado escritor, erudito doctor y cronista de cuanto acontecía en su entorno, hablaba de las gentes que poblaban esta zona en la que vivo, rodeada de montes —por lo que a sus habitantes, excluidos los de la ciudad, se les llama “cuencos”—, que abarca menos de trescientos kilómetros cuadrados, pero que acoge a una treintena larga de pueblos la mayoría diminutos. Con mucha ironía y malicia clasificaba a los cuencos en varios grupos: Los que oyen y ven la campana de la catedral, los que la ven sin oírla, los que la oyen sin verla y los más cazurros que ni la ven ni la oyen. Decir esto  hoy es políticamente incorrecto y, con seguridad, alejado de la realidad, máxime cuando les dedica unas cuantas lindezas del estilo de «lugareños de colmillo retorcido».

 



¿Y qué conclusión se puede sacar de todo esto? Pues, poniéndome filosófico en plan Aristóteles, plantearía un silogismo. Premisa 1: Los ateos aborrecen el sonido de las campanas. Premisa 2: A mi perro no le gusta el sonido de las campanas. Conclusión: Mi perro es ateo.

1/1/18

NEOLENGUA Y POSVERDAD

Hay neologismos de moda —hablando de moda podíamos decir que son las últimas tendencias en el lenguaje—, que vienen y van en el hablar. Palabras como posverdad, neolengua, empoderamiento, populismo, escrache, selfi, bitcóin,  cisgénero, uberización, fake news o aporofobia que es la que se ha proclamado de moda en 2017. Algunas son neologismos, otras retomadas de otros idiomas, casi siempre es el inglés, y algunas rescatadas del cajón de vocablos en desuso.

 

El lenguaje cambia porque está vivo. De poético, más elaborado, más redondo y ampuloso, ha pasado a más telegráfico y críptico en poco menos de treinta años. Palabras nuevas, modismos que están inventándose continuamente debido a las nuevas tecnologías, nuevos trabajos, nuevas diversiones, nuevos intereses. Ha cambiado el lenguaje y ha cambiado la forma de comunicarnos. Hablamos por videoconferencia, móviles, internet, WhatsApp eliminando palabras o reduciéndolas: tb, k, etc.

 

Hay un aspecto que siempre me ha preocupado. Es el lenguaje sexista. Me parece muy loable el empeño de quienes pretenden inventar uno nuevo para combatir el sexismo de la lengua castellana —algo que, a mi modo de ver, tiene difícil remedio—, poniendo en los textos grafías para abarcar a ambos géneros: los/las, todxs, tod@s. Pero las palabras que son de género masculino normalmente no las cambian. Por ejemplo, un individuo (del género masculino) no debería estar “cachas” sino “cachos”. El vocablo personas debería aplicarse exclusivamente al género femenino y para los del género masculino habría que usar “persones” o “personos”. Otra opción es poner personxs o person@s o, incluso, personas/es. Si queremos ser iguales, habría que hacer así con todos/as. Esto, además de no ser práctico, es un despropósito descomunal. El lenguaje sufre y se echaría a perder la obra literaria o el discurso. Ni siquiera una conversación de amigos podría ser fluida. Nos volveríamos «todxs los/las person?s loc@s».

 

Los titulares de prensa, también tienen su aquel en el lenguaje. Son las noticias indescifrables. Valga esto como ejemplo: «La startup navarra InsigthMedi entre las cien finalistas de South Summit 2017». O esta otra noticia: «…ha detectado elementos genéticos móviles (transposones) en hongos basidiomicetos conocidos porque producen setas comestibles y son activos degradadores de residuos lignocelulósicos…». No se trata de una revista especializada, sino noticias sacadas de un diario local.

 

Hace un tiempo teníamos certeza de lo qué era verdad. Ahora se proclama que la verdad ha muerto. Aunque todos tenemos nuestra verdad que no suele coincidir con la de los demás. La posverdad no deja de ser una realidad paralela. Una mentira encubierta. Como las fake news. En ambos casos la verdad se complementa con algo que obra la virtud de desnaturalizarla. Entre una y otra ya no queda nada de la verdad sin aditamentos. No quiero decir con esto que todo sea verdad o mentira. Hay cosas que son simplemente discutibles porque son las verdades de cada uno, matices, incluso puntos de vista encontrados.

 


Hay que irse adaptando, porque quien se queda quieto se anquilosa. Pero hay que evitar que la neolengua destruya el lenguaje, que la posverdad mate la verdad y que la actividad virtual y el ciberespacio  se apoderen de la realidad tangible.

27/12/17

UN CASO DE JUZGADO DE GUARDIA

Francamente, yo no sé cómo no actúa la fiscalía de oficio ante lo que considero un delito continuado de pornografía, pederastia y maltrato de menores por exponerlo desnudo y convivir entre animales con el riesgo cierto de que contraiga cualquier enfermedad. Todo ello ante la pasividad de todos, si no del beneplácito y, además, con publicidad.

Estamos viéndolo estos días. Un niño llamado Jesús de Nazaret —pero, parece, nacido en Belén— tirado en un pesebre, desnudo con el frío que hace. La gente manda fotos del mismo, sin la autorización escrita de los padres y, además, para felicitarse de esa situación.

Yo pongo una foto de cómo lo tengo en casa sin incurrir en delito. Se puede ver pinchando aquí o en la pestaña superior IMÁGENES.

15/12/17

UNA POSTAL DE NAVIDAD

Entre las variadas formas en que se catalogan a las personas, está la de quienes les gusta la navidad y la de quienes la odian. Supongo que hay un amplísimo colectivo intermedio a quienes les resulta indiferente, más que todo por desconocimiento, pero no cuentan para las estadísticas. Pertenecen a esa mayoría silenciosa e ignorada. Ahora que están cerca, digo las navidades, creo que es oportuno publicar la foto que se puede ver pinchando aquí o en la pestaña superior IMÁGENES. Está tomada desde mi ventana. El individuo lleva ahí instalado más de dos meses. Representa la paradoja entre los dispendios festivos —léase comilonas y regalos— de los habitantes de los alrededores en sus confortables hogares, y la frugalidad del de la foto.

Cuentan que estas son fiestas solemnes porque se celebra cómo una familia humilde pasó unos días en un portal de Belén. En el caso que nos ocupa es un individuo solo, sin familia, sin animales que le den calor y compañía, que sustituye el colchón de paja por el de cartones, pero el marco es similar: una especie de entrada o portal. Así que, en la comparación, está claro quién sale perdiendo. Y la cosa tiene pinta de que va para largo.
Aun sin conocer a la persona ni sus circunstancias, es fácil adivinar que no está por gusto. Son situaciones que vemos todos los días como un mal enquistado. La injusticia  que se comete en este y millones de casos más nos debería mover a la reflexión y a la acción paliativa como sociedad. Me recuerda a una foto tomada en USA que publique el 7/11/16 con el mismo motivo. Distinto clima, distinta sociedad, distinto continente, pero el mismo drama de marginalidad, la misma causa y el mismo futuro.

No me resisto a dar un toque de humor. Voy a pensar que tendría la autorización del protagonista si se la pidiera. Hablaba antes de una paradoja y en esta imagen hay otra. Vista tal cual, el lugar ocupado es un local en desuso y parece que su morador está limpiándolo ante la mirada de un transeúnte. Nada más lejos de la realidad. El morador es el de la gabardina blanca. Que una cosa es ser pobre y otra no tener estilo y que le puedan hacer la limpieza.

Volviendo a lo que decía al principio, yo pertenezco al grupo de los que no nos gusta la navidad. Me parece una farsa colectiva. Ni siquiera le veo sentido como concepto religioso. Lo cual no ha sido obstáculo para participar en el relato que este mes proponía Literautas. Debía contener cien palabras máximo entre las que estuviera “navidad”. Como opción voluntaria habría que añadir “barco” y “sandalia”.  Ciertamente breve, pero dejaba margen para no caer en el tópico navideño. El relato se puede leer pinchando aquí o en la pestaña superior RELATOS BREVES.

Por todo lo dicho, mi tarjeta de navidad de este año es la de la imagen.