2020-04-12

LA OPCIÓN ENTRE LO IMPORTANTE Y LO URGENTE

La pregunta del millón. ¿Qué es más importante? ¿Qué hacemos primero?

Cuántas veces oímos que hay que saber qué tiene prioridad: lo importante o lo urgente. Así, de entrada, estamos ante un dilema erróneo. Lo que hay que saber es distinguir qué es una cosa y qué la otra ya que, si no lo sabemos, cometemos el error de atender asuntos que pueden parecer urgentes dejando lo importante relegado.
Ambas premisas tienen su peso específico. Por ejemplo, la apelación a un Tribunal (lo importante) hay que hacerla  en un tiempo determinado (lo urgente) para que pueda prosperar. Hay cuestiones que participan con igual peso de las dos y no presentan problema. Esas hay que hacerlas ya y, si hay varias, el problema será saber ordenarlas por orden de prioridad. También hay otras que no son ni importantes ni urgentes. Serán las que deberíamos dejar para mejor ocasión o, mejor expresado, para cuando no tengamos otra cosa mejor.
La importancia es una interpretación subjetiva en función del interés que tengamos en que se realicen unos objetivos de acuerdo con nuestras metas o gustos. La urgencia puede considerarse la consecuencia negativa que acarrea no hacerlo dentro de un tiempo. El tiempo disponible marca la urgencia. Una tarea sin fecha jamás será urgente aunque sea importante.
Para calcular la urgencia de un asunto podemos hacerlo dividiendo  el tiempo que se tarda en hacer la tarea entre el tiempo que nos queda hasta la fecha límite. Si la división es superior a uno, lo siento, no tienes tiempo de cumplirla. Cuanto más cercano al cero, menos urgente es y cuanto más cercano a uno (sin pasarlo), más urgente. La comparación de dos tareas importantes con esta fórmula nos dará pistas de cual haremos antes. Pero supongo que todos nos hacemos mentalmente estos cálculos sin necesidad de llevarlo al papel.
Un error muy común es no saber distinguir y creer que todo lo urgente es importante, aunque, naturalmente peor será quienes no consideran nada ni importante ni urgente, pero a estos mejor olvidarlos.
Todo se clarifica o complica dependiendo de los matices y de las circunstancias. El secreto está en hacer cuanto antes lo importante, no posponerlo ni acumular tareas, y tener claras tus prioridades e intereses, de esta manera estaremos eliminando tareas urgentes. Quien no tenga bien definidos sus intereses no sabrá priorizar y se equivocará en la elección.
Al margen de la aplicación práctica en la vida, me parece un tema apasionante, con mucho juego. Fundamentalmente para cuando no se tiene nada importante ni urgente que decir y se empieza a especular. Lo del juego lo digo en el pleno sentido. Cuando en una discusión le dices a alguien que debería distinguir entre lo importante y lo urgente o si sabe la diferencia entre amos, lo desarmas. Le haces desviar su pensamiento del objeto de la discusión o dudar de su posición. Para mí no deja de ser una pregunta tramposa. Una formulación hueca.
Y después de dicho esto, digo que está todo inventado. La sabiduría popular hace siglos que tiene la fórmula mágica: «Primero es el deber y luego el placer». «No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy». «Un sitio para cada cosa y cada cosa en su sitio». Esta última referida más a la claridad y orden de las ideas. Así de sencillo, sin tanta rimbombancia y sin necesidad de gastarte un pastón en un coaching que descubra tus fortalezas y debilidades.


4 comentarios:

  1. Lo que se llama sabiduría popular está desarrollado y resumido en las fórmulas magistrales con forma de refranes. Sería dirimir quién fue más sabio en sus conceptos fundamentales ¿Quijote o Sancho?
    Un abrazo de lunes.

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  2. Interesante dilema planteas.
    Otro abrazo para ti.

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  3. En una época donde nos han dado forzosamente todo el tienpo del mundo y te das cuenta de que en realidad el tiempo que normalmente le dedicas a las cosas es el mismo. Eso me ha rebelado que el propio tiempo que dedicamos a cada uno de nuestros quehaceres es reflejo de nuestra persinalidad. Y todo viene con su sucesivo escalón casual; la escusa es el arma que nos redime de hacer lo que debamos, la procastinación una palabreja chula que nos hace crear escusas, la holgazanería una fábrica de palabrejas como la procastinación..., y así será hasta que demos la vuelta y veamos más espacio atrás que adelante y entonces volceremos con la escusa...
    Como ves, Isan, me ha encantado tu aleccionador relato, de vez encuando es bueno que alguien nos fustigue, je, je.
    Un abrazo.

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    1. Efectivamente escusas envueltas en palabras. La procrastinación está de moda en los ambientes diría actuales. Pero ahora hay otra palabra que se ha puesto de actualidad. Desescalar. Al paso que vamos pronto la veremos en la RAE.
      Gracias por pasarte. Si te ha servido de algo estupendo.
      Un brazo.

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