3/10/14

CASTAÑAS ASADAS

Ya huele a castañas asadas por la calle, primera señal de que el verano llega a su fin. Los estudiantes han iniciado las clases, el día tiene cuatro o cinco horas menos y la jornada laboral se alarga, al menos aparentemente, porque después no queda nada.

Dentro de poco el otoño lucirá en todo su esplendor, empezarán a caer las hojas y habrá que sacar del armario las prendas de abrigo, o renovar vestuario quien se lo pueda permitir sin esperar a las rebajas.

Luego vendrá primero la lluvia y luego la nieve en un ciclo que se repite indefectiblemente año tras año y que nos vuelve a la realidad de la vida como un largo invierno.

Porque el verano es un paréntesis que para cuando comenzamos a cogerle gusto, ya se ha acabado. Y nos damos cuenta que ha pasado otro más que sumar a la lista.

Ya hablando de estudiantes, la foto que  se puede ver pinchando en el cuadro superior  Imágenes la tomé en una universidad francesa. Dos estudiantes a los que parece que no les preocupa que el verano se acabe ni, tal vez, tampoco todo lo demás. Es posible que ni lleven lista.