27/6/14

LA COSTA

La costa no es el femenino del costo, ni la prima del coste, ni tiene que ver con la casta ni con la cesta, es evidente la diferencia de significados, y si le quitamos el artículo y le añadimos un complemento puede ser un país como Costa de Marfil o Costa Rica.

Precisamente he traído este comentario pillado por los pelos, porque la foto que publico en la sección Imágenes está tomada en este último país.



Es mi aportación al concurso de fotos que este mes tiene como temática –cómo no- La costa. Y como ya es tradición en mi participación, tiro de archivo sin mayor interés, tal vez motivado porque el premio  no llega, actitud poco edificante, ya lo sé, o, tal vez, por la baja calidad que aprecio en el concurso, incluidas las mías.

20/6/14

ARREGLAR EL MUNDO

Me comentaba el otro día un amigo que para solucionar las injusticias sociales del mundo mundial, sería preciso establecer un salario mínimo para todos los habitantes del planeta. El mismo para todos. Si esto pudiera implantarse a través de algún organismo internacional tipo ONU, qué duda cabe que arreglaría la miseria que asuela a la humanidad. Pero tal formulación teórica resulta inviable materializarla.

Existen diferencias de nivel económico tan  abismales entre países, que lo que para muchos sería inasumible, para otros supondría menos de lo que ya destinan a ayuda social. Esto sin contar con la nula voluntad de quien debiera decidirlo y que no estarían los unos dispuestos a rascarse el bolsillo por los otros y en qué proporción.

Tal vez se debería exigir realmente a los estados que garanticen a sus ciudadanos condiciones de vida dignas de acuerdo con el nivel de vida de cada país. Vivienda, alimentación, estudios, atención sanitaria. Nada retórico pues ya se proclama solemnemente en la mayoría de constituciones.

Nacer en uno u otro lugar es como participar en una carrera donde unos corren en pista cubierta y otros lo hacen en un campo lleno de obstáculos. Dependiendo del lugar donde tu madre te ha parido, debes asumir cargas u obligaciones diferentes, muchas impuestas graciosamente o sin ninguna gracia y todas sin posibilidad de rechazarlas. No te preguntan si te interesa o te gusta y no tienes otra alternativa. El país de nacimiento es la marca indeleble que a modo de pasaporte figura en tu currículo. Las oportunidades que te da la vida no dependen de tus capacidades sino del lugar de nacimiento y de las barreras legales y/o materiales que te impiden migrar.

Las fronteras, los estados, se han establecido para defender intereses particulares. Se han invadido, colonizado y esquilmado territorios con el mismo fin, imponiendo una carga de obligaciones en contra de su voluntad y condenando a sus gentes a la miseria permanente.
 
Quizás deberíamos empezar a plantearnos reivindicar el derecho a no tener patria, a suprimir fronteras y a poder elegir libremente el lugar donde queremos vivir. 

Esto sería democracia real y sería libertad. Única manera efectiva de prosperar individual y colectivamente sin hacerlo a costa de otros.


13/6/14

PUESTA EN ESCENA

La foto que hoy traigo al blog y que se puede ver pinchando en el cuatro superior Imágenes corresponde a una escena de la representación que como colofón de fin de curso realizaron  los alumnos de la Escuela de Teatro.

En cuanto la vi me pareció una imagen muy potente, llena de plasticiad y con mucha fuerza visual. Me gustó hasta el punto de desear llevarme la foto, cosa que no pude hacer porque mi cámara del teléfono se negaba a complacerme. Mi recurso fue pasar al día siguiente nuevamente por taquilla a ver la obra provisto de mi cámara de fotos.

De la obra puedo decir que me gustó. Incluso más la segunda vez. Fue un alegato en toda regla contra la corrupción y la injusticia, aunque pecó, quizás, de ser un poco panfletaria. Pero tenía ritmo y con una puesta en escena sobria pero variada.  



6/6/14

LA INVITACIÓN

Antes de abrir el sobre ya conoces su contenido y quién ha tenido la osadía de considerarte lo suficientemente cercano como para invitarte a su boda. Si no  conocías de antemano la noticia te echas a temblar y si la conocías pasas directamente a una fase superior para la que me voy a ahorrar los calificativos.

Reconozco que hay a quien le gusta, pero a mí me parece una invitación envenenada. Por suerte son pocas las que me llegan, así que también son pocas las veces que declino la invitación, casi las mismas.

Todavía conservo esa idea de que una celebración de boda es para felicitar a los contrayentes, disfrutar del día en compañía de los allegados y ayudar a la pareja con el ajuar. Nada que ver con lo que se lleva ahora donde abunda la chabacanería, la horterada y el mal gusto, si no la obscenidad y desmesura. 

Una boda es un cúmulo de despropósitos. Entre quienes tienen menos escrúpulos o menos vergüenza se estila que los días previos los amigos de él se lo lleven a otra ciudad, se pongan ciegos de todo, cometan tropelías varias, y terminen en algún tugurio. Las amigas de ella la pasean -también por otra ciudad- con un pene de goma enhiesto en la cabeza y seguramente acaban en un espectáculo donde un tipo en tanga se esmera especialmente con la novia.

La vestimenta de la tropa de invitados va desde lo que podemos considerar elegancia, sombreros de ellas y chaqué de ellos, a quienes compiten por ir a cual mas hortera con prendas que ni te imaginas que existen con colores imposibles. En medio los demás. En definitiva, los que son, los que tratan de aparentar y los auténticos. No sabría decir quien es quien.

Ahora suena a risa, pero en mi boda me regalaron una sandwichera o un reloj de metacrilato entre otros objetos y la mayoría de mis amigos nada. Desde el punto de vista económico fue una ruina. Nada que ver con las de ahora donde se pone una lista de boda en el más selecto establecimiento comercial. O directamente se indica el número de cuenta donde ingresar la pasta. Porque, como decían en una reciente invitación, tu mejor regalo es nuestro viaje. Parecido al tu presencia es mi mejor regalo que yo decía.

Un primo mío, que llevaba viviendo en pareja una porrada de años, vio el chollo que supone casarse y montó su boda con ceremonia religiosa incluida, quizás para dar más apariencia de verosimilitud y con la consigna de que el regalo, naturalmente, fuera dinero porque tenía la casa montada y bien montada.

Sensu contrario, lo que para los novios es un chollo, para los invitados -al margen de otras consideraciones- supone un gasto excesivo entre regalo, ropa, desplazamientos que a veces hay y dispendios varios. Así que, decididamente, si hay que irse de viaje, prefiero hacerlo yo a que me lo enseñen otros en su magnífico álbum.

Al menos -de momento y que dure- no se celebran segundas nupcias.

Como colofón a cuanto digo en este exagerado post, se pueden ver unas imágenes que lo ratifican plenamente. Las de arriba las tomé a la entrada de la ceremonia de la boda que comento del regalo del viaje. Las otras son de internet. Se pueden ver pinchando en el cuadro superior Imágenes.