10/11/11

NO ES LO MISMO GANAR QUE PERDER

Cualquiera diría que este título es una obviedad aplicado a cualquier faceta de tu vida, especialmente si de economía se trata, pero cuando se habla de deportes se dice que lo importante es participar.

Estoy enganchado al tenis. Al de practicar. Con lo que cumplo la premisa, pero me podría considerar no ya amateur, sino un dominguero a tenor de lo poco que lo trabajo fuera de cancha.

Me gusta especialmente que sea individual. Yo por ir contra corriente. Reconozco la importancia de la socialización del deporte de equipo, pero reunir gente es un incordio. Además, la mayoría de deportes de equipo son de contacto y siempre hay alguien que va un poquito más allá con el codo o la pierna o la palabra. Prefiero cabrearme conmigo mismo y, si fallo, no doy explicaciones a nadie ni nadie me recrimina.

Para este deporte, como para todos los demás, es importante la capacidad física, la técnica, la táctica y la preparación psicológica. No descubro nada nuevo. Paradigma de lo primero es Nadal, pero también de su fuerza mental. De lo segundo Federer, que puede permitirse ir a un partido sin táctica preconcebida.

Yo carezco absolutamente de táctica. Diría que voy improvisando cuando ya tengo la bola encima. Mi estado psicológico, según avanza un partido, se va pareciendo más al gráfico de la economía. Utilizo mi propia técnica elaborada a base de no hacer caso a los consejos recibidos. Pero compenso todo ello con un exceso de años y de kilos. Y de los gritos que pego cuando fallo, cosa de la que no estoy especialmente satisfecho y que, además, es contagiosa.

Pese a ello sí tengo unos objetivos generales claros. Divertirme, hacer ejercicio físico y mantener buenas relaciones. Todos se cumplen. Además en cada partido pretendo hacerlo bien y esa palabra tan escueta como profunda que es ¡GANAR! Porque es eso justamente lo que pretendo GANAR. Es cierto que un excelente partido te deja satisfecho, pero también lo es que un mal partido se arregla con un buen resultado.

Dice el autor del Blog http://diarionadalista.blogspot.com/ : Hay que centrarse en el placer que genera el simple impacto de la bola sobre el cordaje de tu raqueta. Demasiado metafórico para asimilarlo de un solo golpe yo que, a veces, llamo a la raqueta pala. Para él es fácil decirlo porque está viviendo un momento dulce en este deporte, y este hecho le permite ser feliz.

Al inicio de un encuentro te marcas el objetivo de ganar y a medida que se va torciendo la cosa, rebajas los objetivos. Es el momento de darte por jodido. En esta coyuntura es cuando te consuelas con el logro de los otros generales: Hemos perdido pero nos hemos divertido; por lo menos he perdido un kilo; vaya qué majo era. Luego vienen los comentarios. Te dicen: jo, cómo llegas a todas las bolas. En realidad te están diciendo: para tu edad no está mal. Tú tiendes a buscar excusas a las derrotas. Esto infravalora la victoria de tu rival y te hace quedar mal. Es mejor decirle: enhorabuena…Por lo menos, ya que no ganas, quedas como un caballero, y en lugar de que digan de ti: -Le gané fácil y es un gilipollas, dirán: -es peleón y muy majete.

Alabar al contrario revaloriza tu triunfo y es lo que procuro hacer. En cuanto a objetivos, no se si mantener el de ganar al menos la mitad de los encuentros como hasta ahora lo voy haciendo, o bajar el nivel en vista de que mis rivales son cada vez mejores o yo peor, pero el que no voy a variar es el de ¡GANAR!.